EcoArtículos

Artículos sobre Ecología

por J. Galindo

Un libro del mismo autor sobre Ecología y Globalización es:
"Salvemos Nuestro Planeta" (www.lulu.com)

Aquí se exponen una serie de artículos con una característica común: Promover la conservación del Medio Ambiente y una vida saludable para todos. En general, estos artículos han ido publicándose o será publicados progresivamente en ecologia.deeuropa.net (sección artículos). Algunos de ellos también se han publicado en otras webs afines.

Para imprimir sólo uno de ellos, basta con que utilices el ratón y marques (o selecciones) el artículo deseado (todo o parte de él) y después te dirijas a la opción Imprimir del menú Archivo y marques la opción de "Selección", para imprimir sólo el texto seleccionado previamente.

—————————— ÍNDICE ——————————

Manual de Usuario de los EcoArtículos (El Prólogo de Hegel)
  1. Breve Guía para Plantar Árboles (2002): Junto con reducir la carne en nuestra alimentación y desterrar el consumismo, plantar árboles es la actividad más ecologista del siglo.
  2. Las Cuatro Leyes de la Naturaleza (2002): La Naturaleza nos enseña como conseguir el Desarrollo Sostenible.
  3. Contaminación en Interiores: En tu casa, en tu trabajo... (2002): Se ha demostrado que en muchas ocasiones el aire de los interiores está contaminado. Soluciónalo fácilmente.
  4. Un Ecologista en Esencia: Joaquín Araújo (2003): Este científico es el autor de la que es, quizás, la obra que mejor expresa el sentido y sentimiento del ecologismo: "ECOS... LÓGICOS, para Entender la Ecología".
  5. Ecología y Religión (2003): Ni la ecología, ni el sentimiento ecologista son una religión. Pero si así fuera... ¿Cuales serían sus mandamientos más importantes? Parece bastante claro que estos mandamientos abogarían por el PACIFISMO (no violencia o amor) y contra el CONSUMISMO (o la avaricia).
  6. Razones para Ser Vegetariano (2004): Son muchos los que ven a los vegetarianos como gente obsesionada por la salud. Sin embargo, ser vegetariano es una forma más de respeto a la Naturaleza, y también una forma de respeto hacia los demás, especialmente en un mundo donde tanta gente padece HAMBRE, tanta hambre que diariamente muchos mueren por esta causa. En definitiva, ser vegetariano es una forma de contribuir a un mundo más limpio y más justo. Tampoco es necesario ser vegetariano estricto. Se trata de conocer las razones del vegetarianismo y luego elegir libremente.
  7. Un Huerto en tu Casa: Tú Puedes (2004): Esta es una historia real que demuestra que es posible cultivar un huerto "ecológico" en tu casa, casi sin importar donde vivas. Tan sólo necesitas sol, agua y, lo más importante, algo de interés, entusiasmo y amor a la naturaleza. Un tomate criado por ti de forma artesana y natural (sin pesticidas, ni herbicidas, ni abonos químicos) tiene el indescriptible y fantástico sabor de la satisfacción personal.
  8. Boicot al Atún en Lata (2004): Muchas especies de atúnidos están en peligro de extinción y contienen altas concentraciones de contaminación por mercurio. Además, la producción de envases de metal para alimentos y bebidas producen una contaminación excesiva pues este tipo de envase es ecológicamente el peor.
  9. Descubre la Bicicleta en la Ciudad (2004): La bicicleta es la máquina más eficiente jamás inventada, especialmente desde la invención del cambio de piñones en 1896. La bicicleta es uno de los inventos que más pueden hacer por reducir la contaminación atmosférica. Es ideal para desplazamientos urbanos y es el transporte más barato existente. Es rápida, cómoda y con obvias ventajas medioambientales, pero sus principales ventajas son para nuestra salud y nuestra economía. En vez de analizar esas ventajas, aquí pretendemos contestar a los argumentos de los que dicen "NO" a la bicicleta.
  10. Ingeniería Genética: Jugándonos la vida (2005): La biotecnología abre muchas puertas. Los científicos saben qué les gustaría encontrar detrás de esas puertas pero no es fácil prever qué es lo que realmente se esconde detrás de cada una. La ciencia de "jugar con los genes" ha nacido y aún es un bebé. Lo que nos depara el futuro es muy incierto y mientras unos quieren vendernos el paraíso, otros auguran grandes catástrofes, pero lo que nadie duda es que todo tiene un precio, aunque muchas veces sean otros, o la Naturaleza, los que paguen el precio de las ventajas ajenas. ¿Qué podemos esperar de la manipulación artificial de los genes?
  11. Bebe Agua, Si Puedes (2005): El 97% del agua de la Tierra es salada, pero el 3% restante no es agua accesible porque la mayoría está en los polos, los glaciares, en grandes profundidades o en el aire. El agua dulce accesible es sólo el 0.4% del total. Si además tenemos en cuenta que muchísimos seres humanos no tienen fácil acceso al agua potable, entonces entenderemos que beber agua es un lujo muy saludable. Entonces, ¿por qué beber otras bebidas más caras, menos saludables y que requieren mayores gastos energéticos si podemos beber sencillamente H2O?
  12. La "Cultura Ambientador" contra el Medio Ambiente (2005): La "sociedad o cultura ambientador" es esa forma de vida afincada en la paradoja de solucionar los problemas agravándolos. Este modus vivendi sólo se preocupa de que los problemas no se vean, ni se huelan, y de maximizar la comodidad física e intelectual de los individuos. Su máxima de vida es: "Si no veo ni huelo problemas es que no existen". La comodidad física conlleva tener todas las comodidades para no mover un músculo (TV satélite o por cable incluida), mientras que la comodidad intelectual implica no plantearse nada que pueda evidenciar el tremendo error de esa forma de vida.
  13. ¿De Dónde Viene y a Dónde Va lo que Usamos? (2005): El hombre ha llegado científicamente a comprender el ciclo de la vida y de los elementos que la conforman. Hasta en los libros de texto es fácil encontrar el ciclo del agua, el ciclo del nitrógeno, el ciclo del carbono... Sin embargo, cuanto más avanzada es una sociedad parece ignorar más los ciclos, parece querer salirse de todo ciclo e ir en contra de la propia Naturaleza. Conocer el origen y destino de lo que usamos, de lo que comemos, bebemos... y hasta respiramos, nos hace más conscientes de nuestra posición en el mundo y de nuestra posibilidad de agravar o aliviar algunos de los problemas globales.
  14. La Paradoja o la Socrática Ignorancia Española (2005): Para evaluar una sociedad o país hay que tener en cuenta muchos factores. España es un país maravilloso por millones de esos factores y así lo corroboran habitualmente tanto sus habitantes como los millones de visitantes que recibimos cada año. Sin embargo, hay cuestiones de las que, como españoles, no podemos presumir y que a muchos de nosotros nos avergüenzan y nos humillan. No sabemos si se trata de una paradoja española, tal vez estupidez o, siendo benévolo, simplemente ignorancia, pues ya decía el ateniense Sócrates (469-399 a.C.) que el mal es producto de la ignorancia.
  15. Tristes Navidades (2005): En el mundo industrializado se ha incrementado año a año la visión de la Navidad como una época en la que el objetivo es consumir, comprar, gastar... como si ello fuera condición indispensable para alcanzar la felicidad que históricamente fue propia de esa época, marcada como fiesta antes de la era cristiana. El derroche material es sinónimo inseparable del daño medioambiental.
  16. Giono y los Árboles (2006): Jean Giono (1895-1970) es uno de los escritores franceses más importantes del siglo XX. Su obra, inspirada en su Provenza natal, es una exaltación de la vida rústica y de las fuerzas naturales. Su relato más famoso nos inspira a plantar árboles que vivan tras nuestra muerte.
  17. Cosas de Árboles (2004): Para amar algo hay que conocerlo. Todo el mundo ama a los árboles porque todo el mundo los conoce en mayor o menor medida y porque su belleza y utilidad son incuestionables. Pero cuanto más se aprende sobre ellos, más se respetan y más se aprecian. Hablemos de árboles para conocerlos... para amarlos.
  18. Bosques, Siempre Sorprendentes (2005): Con los años no deberíamos perder la capacidad de asombrarnos por lo cotidiano. Lo cotidiano a veces esconde misterios fantásticos esperando ser aprendidos y resueltos por cualquier observador curioso. Un claro ejemplo de ello son nuestros habituales árboles, los cuales vemos en nuestros campos, calles y plazas y los vemos sin mirarlos, sin observarlos, sin apreciarlos y sin apenas prestarles atención (sálvese quién pueda). Estas líneas pretenden ser un homenaje a los árboles y a sus reuniones, los bosques, a John Muir y a todos aquellos que los fomentan y respetan.
  19. Urbanismo Exacerbado: Daños sociales y ambientales (Enero 2007): Podría decirse que en todo el mundo está teniendo un gran auge el sector de la construcción, con sus ventajas e inconvenientes, llegando a calificarse como índice del desarrollo o como el mayor problema ambiental. Pero es en España donde el problema es tan exagerado que rebasa los límites de lo tolerable. Hay quien afirma que para constatar que hay "burbuja inmobiliaria" tiene que explotar, pero otros aseguran que es mejor desinflarla que explotarla. Sin ánimo de escribir un volumen, vamos a sintetizar las causas de este problema, sus consecuencias y hasta sus soluciones y riesgos asociados.
  20. Humanidad Erisictónica (2006): Erisicton, un curioso personaje del poeta latino Ovidio, personifica, por desgracia, el rumbo de la Humanidad en su conjunto. El desprecio a la diosa Deméter (o Ceres) le llevó a un castigo aterrador. Recordemos que esta diosa es la diosa de la agricultura, encargada de dar alimento a los humanos. Su historia, difícil de olvidar, debe ser recordada.
  21. No Fumes la Hierba, Cómetela (2006): Un humorístico lema hippie decía así: "No pises la hierba, fúmatela". Con el cambio de tiempos y los archiconocidos desastres ambientales procede un cambio de lema: "No fumes la hierba, cómetela". Ahí se concentran dos cuestiones importantes. Una que fumar no es bueno para la salud (ni la humana ni la planetaria). Y dos, que para mejorar la salud (nuestra y del planeta) resulta beneficioso comer más hierbas, más plantas, es decir ser más vegetarianos.
  22. Publicidad, un Segundo Cerebro (2006): En una de las viñetas del humorista gráfico "El Roto" se decía que la incitación al consumo debería considerarse delito ecológico. La publicidad incita al consumo pretendiendo sustituir nuestro pensamiento diciéndonos cómo vivir. Y todo para llenarle los bolsillos a unos cuantos individuos manipulados también entre sí en grado sumo. La publicidad es un río turbulento que quiere arrastrarnos. Veamos publicidad pero desde el puente de nuestra libertad y pensamiento, sin dejarnos arrastrar hasta ahogarnos a nosotros y a todos esos seres vivos con los que compartimos planeta.
  23. Ecologistas Egregios (2006): La Historia está llena de personajes que han luchado pacíficamente, y hasta dado su vida, por causas justas. Pero esa misma historia está aún más llena de personajes que lucharon para que los primeros fracasaran. Vamos a recordar aquí, brevemente algunos personajes destacados a los que la Humanidad les debe al menos un “Gracias” por la defensa de las maravillas que poco a poco se pierden en este planeta. Tal vez alguno quiera llamarlos héroes, y otros prefieran ignorarlos o, al menos, reconocer que al fin y al cabo son sólo personas con sus defectos y virtudes. Desde luego, no son dioses ni deben ser adorados pero seguro que hicieron “algo” por lo que merece que hablemos aquí un poco de ellos. La lista de este tipo de personajes no es corta, pero aquí hablaremos principalmente de Chico Mendes, Ken Saro-Wiwa y Wangari Maathai. También citaremos más rápidamente a otros ecologistas insignes.
  24. Nuestra Historia Global (2006): El concepto de "Desarrollo Sostenible" implica una mirada hacia el futuro cercano o, al menos, no muy lejano, porque la ciencia demuestra que nuestra Historia en la Tierra tiene un final asegurado. Pero en todo caso, donde debemos mirar no es hacia el futuro sino hacia el presente. El presente tiene suficientes cosas para mantenernos preocupados y ocupados, como para no preocuparnos en exceso de un hipotético futuro. Cambiemos el presente para redirigir el futuro. La receta para ello es cambiarnos a nosotros mismos. Influir en lo local.
  25. Denuncia, Ayuda y Pobreza: Similitudes entre Ecologismo y Cristianismo (2006): La filosofía cristiana tradicional, al ser una religión, pretende responder cuestiones que a la razón le cuesta contestar, como lo que hay después de la muerte. El ecologismo tiene, evidentemente, otros fines. Pero si nos vamos al cristianismo original, el dictado por su fundador Jesús de Nazareth, y nos fijamos en los medios que éste propone, en su ética, quizás encontremos importantes similitudes entre el cristianismo y lo que algunos han llamado como ecofilosofía. Siguiendo la costumbre de añadir el prefijo "eco" para vender más, tal vez podríamos hablar de un eco-cristianismo. Pero no hay que inventar nuevos términos ya que, como veremos, ser cristiano implica ser ecologista y la implicación inversa no se dá por cuestiones teológicas, más que por cuestiones éticas.
  26. Del Ecologismo Radical al Eco-humanismo Virtuoso: El Lema es Denunciar: Decía María Zambrano que "todo extremismo destruye lo que afirma". Gran verdad, demostrada en este tiempo por tanto extremismo (político, religioso, etc.). Pero el Amor, no es Amor si no es extremo. ¿Tiene sentido hablar de un ecologismo moderado, entendiendo ese ecologismo como Amor, Amor a la Naturaleza pero también Amor al hombre, porque el hombre es parte de Ella y porque, como dijo Araújo, "un verdadero humanista es un ecologista"?
  27. La Ética del Respeto: El Voluntariado (2005) Es posible que todo lo que hacemos tenga como objetivo ser más felices. Y es más posible aún, que no lo consigamos tanto cuanto nos gustaría. Y sin embargo, parece claro que casi siempre podemos hacer algo para ser más felices. La cuestión es ¿qué hacer?. Aquí hacemos un breve estudio de la ética como camino a la felicidad, citaremos las condiciones de la felicidad y los recursos que tenemos para alcanzarla para, al final, casi concluir que realmente la felicidad no es tan importante.
  28. Días de Reflexión (2007): Esta sociedad necesita grandes dosis de información y concienciación. Por eso, gobiernos, instituciones y ONGs están instaurando Días Mundiales para dedicar al menos un día al año para reflexionar sobre un gran problema. Pero reflexionar no es lo único importante. No obstante, aquí exponemos algunos de esos importantes días para algunos importantes temas.
  29. Nuestra Atmósfera (2004): La capa de gases que rodea nuestro planeta tiene características fundamentales para la vida en este pequeño barrio de la Vía Láctea (nuestra galaxia). Además de permitir la respiración, nos protege de los rayos nocivos del Sol pero nos facilita la energía solar fundamental para la vida, controla nuestro clima y, en definitiva, hace que la vida sea posible. Aunque la atmósfera se use como basurero ilimitado de gases, la atmósfera nos devuelve los daños. Conozcamos un poco más estos gases que circulan por nuestros pulmones.
  30. Lluvia Ácida: Veneno Caído del Cielo (2004): La quema de combustibles fósiles y la industrialización en general está provocando cambios en la atmósfera. Uno de los efectos más conocidos es el calentamiento global o efecto invernadero, cuyas devastadoras consecuencias han sido expuestas en foros internacionales y el acuerdo es tan abrumador que dio lugar al Protocolo de Kioto, aunque el país más contaminante, EE.UU., se niega a ratificarlo por miedo a una recesión en su economía, o por miedo a un declive de la industria petrolera, en la que tienen intereses muchos miembros del gobierno estadounidense, incluyendo al propio presidente George W. Bush. Sin embargo, otra consecuencia de esa contaminación es la lluvia ácida, cuyos efectos son muy conocidos, aunque los políticos le presten poca atención.
  31. El Ecologista Hiper-Escéptico (2008): En 2001, un profesor de estadística danés publicó un libro titulado "El Ecologista Escéptico" ("The Skeptical Environmentalist"), un duro trabajo que no tuvo la relevancia que al autor le hubiera gustado (por suerte o por desgracia), a pesar de haberse traducido a muchos idiomas. El libro critica con dureza desmedida las tesis de los ecologistas en general, situándose en contra de sus argumentos y de miles de científicos que corroboran día a día muchos de los planteamientos del ecologismo actual. Te invitamos a recorrer un poco este libro, comentando sólo algunos de sus aciertos y errores.
  32. Para los que No Creen en el Cambio Climático (2008): Este breve artículo fue publicado como apéndice del libro "Salvemos nuestro planeta" (2008). Nos dice que el Cambio Climático es algo real y que tenemos la obligación de actuar, pero también nos presenta argumentos por los algunos piensan que el Cambio Climático es falso. La conclusión es que, no importa si el cambio climático es cierto o no, no importa si sus causas son por la mano del hombre o no, pues es innegable que estamos devorando el planeta a un ritmo insostenible: Contaminamos el aire, los ríos y los mares, reducimos los bosques y las especies, extraemos los recursos a la tierra sin importar los daños a los demás animales, ni siquiera a los demás humanos, aspiramos a tener más cosas en nuestra casa sin preguntarnos de donde vienen esos materiales... Por todo esto, hay muchas cosas que podemos hacer, desde hacernos voluntarios hasta difundir La Cadena Verde, www.cadenaverde.tk, que también aparece en otro apéndice del mencionado libro, el cual es una obra corta y barata de conocer los problemas a los que nos enfrentamos HOY (¡ah! el libro sólo se vende por internet, en papel o, para ahorrar papel, en PDF).


Manual de Usuario de los EcoArtículos

(El Prólogo de Hegel)

El alemán Hegel (1770-1831) dijo que "la verdad es subjetiva". Y quizás poco importaría saber si estaba equivocado. ¿De qué nos sirve saber que existen verdades eternas si no podemos alcanzarlas o, si en caso de alcanzarlas no podemos estar seguros de que las hemos alcanzado?

Las verdades de la razón son la excepción, como las verdades matemáticas. Estas verdades son objetivas y por eso no crean dilemas éticos, y no es a ellas a las que Hegel se refería. A pesar de eso, es fácil encontrar humanos que se creen en posesión de la verdad. Creen que tienen razón y la defienden ardorosa o incluso violentamente. En ocasiones basta pedirles que demuestren su verdad para darse cuenta que tienen pocos argumentos, se van por las ramas para acabar en las mismas frases que afirman su verdad sin acabar la demostración, como si sus verdades se demostraran sólo pronunciándolas. Suele ocurrir que no nos damos cuenta que las tradiciones, la cultura, las condiciones materiales o afectivas que rigen una vida contribuyen enormemente al pensamiento. Por eso Hegel decía que no se puede afirmar que una idea sea correcta para siempre, sino que lo será, si acaso, en un momento y lugar concreto y resulta muy fácil caer en el abismo de pensar que nuestras verdades son eternas cuando sólo son sustentadas por una parte de una sociedad, de un lugar concreto del mundo, en un momento particular de la Historia.

En los artículos que se exponen a continuación se ha pretendido no caer en ese error (eso creo), aunque hay mucho apasionamiento (eso quiero). De hecho, si en algún momento parece que se comete tal error, que quede constancia de que es pura apariencia (eso espero). Se intentará constatar la realidad y enfrentar los pensamientos a los hechos.

Por ejemplo, en los países desarrollados hay un sentimiento generalizado de que "tenemos derecho" a ciertos bienes y servicios, por el mero hecho de que "tenemos poder" para acceder a ellos. Podemos usar el coche o comer carne diariamente. Eso es cierto, pero... ¿realmente tenemos derecho a ello?. No es fácil contestar a esa pregunta. En la Declaración Universal de Derechos Humanos no aparecen tales derechos y negar esos derechos no puede tampoco argumentarse fácilmente. Ante esta situación lo único que nos queda es estudiar los efectos de aplicar masivamente esos supuestos derechos. Siguiendo los mismos ejemplos, veremos los efectos tan perniciosos que tiene el uso exagerado de los vehículos a motor o el consumo abusivo de carne en ciertos países (los llamados ricos o desarrollados).

En demasiados casos el problema no está en la aplicación de esos supuestos derechos en sí mismos, sino en la aplicación masiva de los mismos y en caer en el error, como avisó el empirista Hume (1711-1776), de partir de frases de «es» para llegar a frases de «debe». Hume decía que de frases descriptivas, que describen hechos, no se pueden racionalmente concluir frases normativas, con normas, obligaciones o deberes. Jostein Gaarder, en su inefable "El Mundo de Sofía" (1991), decía que los políticos y los periodistas caen en ese error, haciendo caso omiso a Hume. Entonces, como cada vez más gente viaja en coche, concluyen que se deben construir más carreteras. Como cada vez más gente viaja en avión, concluyen que se deben construir más aeropuertos. Como cada vez más gente gasta más agua, concluyen que se deben construir más pantanos y trasvases. Y así, con tantos y tantos temas. Lo irracional no es construir más pantanos, sino justificarlos de esa forma.

Aquí se pretende comparar dos realidades inconsistentes, lo que ocurre (ciertos hechos) y sus causas (ciertas ideologías que conducen a ciertos actos), pero el fin último es invitar a la acción. Tal vez la acción individual, o incluso masiva, no sea la solución, porque los problemas son complejos y cualquier simplificación será errónea. Pero más erróneo es invitar a no hacer nada ante la duda de si será o no realmente efectiva nuestra acción. Creo que debemos actuar, aúnque haya riesgo de equivocarnos, riesgo que por otra parte rara vez está ausente.

Osho, ese filósofo indio del siglo XX, dijo una vez que "una cosa podría estar bien en este momento y podría ser un error el momento próximo. No intentes ser consistente; de otra forma, estarás muerto", porque el crecimiento personal se basa en cambiar de opinión, en mejorar nuestras opiniones o sustentar mejor las que tenemos y para ello es imprescindible pasar por la inconsistencia. Por eso Osho aconsejaba: "Intenta estar vivo con todas sus inconsistencias". Pero el crecimiento llega luchando contra esas inconsistencias y no conviviendo con ellas pacíficamente.

Siguiendo con Hegel, este filósofo estudió la Historia y constató que la humanidad tiende hacia una creciente racionalidad y libertad. Según él la humanidad "avanza". Posiblemente si Hegel viviera hoy hubiera matizado tal afirmación. Es cierto que la humanidad ha mejorado mucho en gran parte del mundo. La ciencia y la tecnología ofrecen ventajas que mejoran innegablemente la calidad de vida de ciertas gentes. Pero al mismo tiempo y a veces hasta esas mismas ventajas se están convirtiendo en una amenaza para nosotros mismos o directamente en un retroceso para otras gentes. "Nuestra civilización técnica se está poniendo a sí misma en peligro", dijo el astrónomo estadounidense Carl Sagan (1934-1996), quien también dijo que "allí donde los seres humanos crean problemas, los mismos seres humanos pueden lograr soluciones". Pero que puedan no significa que lo vayan a hacer...

Hegel constató que cualquier idea se basa en ideas anteriores y esa es la razón por la que la humanidad "avanza". Tal vez inspirado por el también filósofo alemán Fichte (1762-1814), Hegel definió tres fases del conocimiento que representan un método historicista para el avance humano. La primera fase, llamada tesis, consiste en la propuesta concreta de alguien (por ejemplo el racionalismo de Descartes). La segunda fase o antítesis consiste en la negación de la tesis (por ejemplo el empirismo de Hume). Este antagonismo desemboca en la tercera fase o síntesis que pretende sacar lo mejor de cada fase anterior (en el ejemplo sería la filosofía de Kant). La síntesis puede ser vista como una nueva tesis en espera de su antítesis y de las que saldrá otra síntesis, y así sucesivamente.

De alguna forma, el respeto del medio ambiente, el ecologismo actual, puede verse como una tesis, de forma que encontrarse con detractores que defiendan una antítesis puede ser positivo ya que nos lleva a avanzar. El problema está en que el ecologismo no tiene muchos detractores que argumenten contra sus tesis. Casi todo el mundo, políticos incluidos, consideran necesario esforzarse en aumentar nuestro respeto medioambiental. Pero, sin embargo, vemos que cada vez vamos a peor. Se producen pequeños avances como el aumento en el uso de bombillas de bajo consumo, pero a la vez aumenta espectacularmente el uso de aparatos de aire acondicionado que consumen mucho más que lo que se consiguió ahorrar con las bombillas o con electrodomésticos eficientes. Mientras cada año se alcanzan records históricos en el consumo eléctrico, la gente lamenta la contaminación. Mientras llenamos nuestras casas de muebles, lamentamos la deforestación.

En mayor o menor medida todo el mundo se considera ecologista y, por supuesto, eso es legítimo. Pero entonces, ¿en qué estamos fallando?. Tal vez el fallo esté en un punto de vista excesivamente local y personal. Para una persona, usar el coche para unos pocos kilómetros o comer carne diariamente no pueden ser la causa de los grandes desastres medioambientales y evitar esos comportamientos parece incluso evidente que no es la solución porque tras evitar esos comportamientos no se percibe ninguna mejora. Algunos culpan a políticos y grandes empresarios pero rehusan ponerse en contacto con ellos para expresar su descontento y las posibles soluciones. Resulta evidente que políticos y empresarios son más culpables porque tienen más poder, pero ellos no van a adoptar medidas que su pueblo o sus accionistas no aplaudan. Escribir cartas o correos electrónicos a políticos y empresarios se ha mostrado como una herramienta necesaria que refuerza la democracia. Por supuesto, ante actos ilegales contra la Naturaleza lo más importante será avisar a la policía o a grupos ecologistas que puedan encargarse de denunciar.

Ante esta situación, es urgente que la humanidad tome conciencia de los problemas y los vea desde un punto de vista global. Contribuir a esa visión global es el objetivo principal de esta colección de artículos. No se pretende crear sentimientos negativos, como el pesimismo o sentimiento de culpa, sino que conociendo la realidad (o al menos una parte) seamos capaces de elegir mejor nuestro modo de vida. Porque nuestro modo de vida no es neutral. Por ejemplo, hay aficiones mejores que otras. No produce el mismo impacto la horticultura que el esquí alpino, ni el ciclismo que el motociclismo.

Con mayor información y con ganas de tener un punto de vista un poco más global, nuestros actos a nivel local pueden ayudar a que la humanidad se perpetúe más tiempo. Es urgente tomarse en serio estos asuntos porque según algunos estudiosos fue a final del siglo pasado cuando el consumo humano sobrepasó el ritmo de reposición o asimilación de la Naturaleza. Es decir, de nuestra cuenta en el banco de la Naturaleza gastamos más de lo que ingresamos y llegar a números rojos supone la quiebra del banco.



¡Planta un árbol!

Breve Guía para Plantar Árboles

Junto con reducir la carne en nuestra alimentación y desterrar el consumismo, plantar árboles es la actividad más ecologista del siglo.

Joaquín Araújo (periodista y escritor naturalista español) en su fantástico libro "Ecos... lógicos, para entender la Ecología" (2000) decía que "La faceta más apreciada de los múltiples intentos de reparar la degradación ambiental es la reforestación". Cualquiera puede dedicarse a la reforestación de lugares que antaño gozaron de la vida de los árboles. Desde estas líneas no pretendemos dar un curso sobre reforestación, sino más bien animar a la gente a que plante árboles y arbustos donde se necesiten y limitarnos a dar unos consejos básicos para garantizar cierto éxito. No obstante, que se sequen o no crezcan nuestros árboles es normal y no debe desanimarnos. Compre una azada y... ¡manos a la obra!

Referencias bibliográficas o electrónicas.

Polinización en una flor de melocotonero

Las Cuatro Leyes de la Naturaleza

La Naturaleza nos enseña como conseguir el Desarrollo Sostenible. Los principios básicos de la sostenibilidad de los seres vivos indican unas propiedades necesarias para que un ecosistema pueda mantenerse indefinidamente. Son 4, los cumplen los ecosistemas naturales y no son satisfechos por la mayoría de los ecosistemas artificiales en donde el hombre vive o donde el hombre ha intervenido demasiado.

Estos principios son enunciados en el libro "Ciencias Ambientales, Ecología y Desarrollo Sostenible" de B.J. Nebel y R.T. Wrigth, y podemos resumirlos a continuación:

1. Los ecosistemas RECICLAN todos sus elementos de modo que se libran de los desechos y reponen los nutrientes, formando parte de un ciclo coherente. Muchas veces el hombre establece el flujo (de nutrientes, materiales...) sólo en un sentido provocando problemas de agotamiento en unos lugares y de contaminación en otros.

Por ejemplo, los residuos de los productos orgánicos que utiliza (basura orgánica), en vez de devolverlos al suelo (abono) son depositados masivamente en basureros o tirados a las aguas (ríos y mares) donde contaminan muchísimo (eutroficación). Por otro lado, como las tierras de cultivo están muy explotadas se requieren abonos y como los anteriores se tiran, se recurre a abonos químicos que, usados en exceso, contaminan las aguas subterráneas y de ahí gran parte de la cadena alimenticia, aparte de la contaminación en el lugar de extracción, transporte... Hay que recordar que con la basura orgánica y con los residuos de las plantas de tratamiento de las aguas negras se puede hacer el mejor abono, reciclando los nutrientes, como hace la Naturaleza..

2. Los ecosistemas aprovechan la ENERGÍA SOLAR como fuente de energía. En cambio el hombre utiliza otras fuentes de energía contaminantes (nuclear, petróleo...), incluso para la producción de alimentos (basados en la energía solar), para actividades como preparación de los campos, fertilización, control de plagas, cosechado, procesado, conservación, transporte...

Recordemos que en la Naturaleza prácticamente el 100% de la energía utilizada se obtiene del Sol a través de las plantas verdes (productores), que realizan la fotosíntesis usando la energía solar y otros compuestos (agua, dióxido de carbono, nitrato, fosfato, potasio...) para crecer. Por otra parte, los consumidores son en la Naturaleza aquellos que no producen materia orgánica, sino que utilizan la creada por los productores en el proceso llamado respiración celular por el que devuelven a la Naturaleza el agua y el dióxido de carbono que almacenaron los productores y utilizan la energía obtenida de esa reacción química para vivir.

Observe que en la Naturaleza los productores y los consumidores se necesitan para poder vivir, reciclan entre ambos los materiales y utilizan para todo la energía solar. Esta es una de las razones más importantes para defender los bosques y crear nuevos. Las plantas limpian el aire que ensucian los coches, fábricas... ¡anímate a plantar árboles!

3. El TAMAÑO de las POBLACIONES de consumidores debe permitir la regeneración de los alimentos consumidos (que no haya pastoreo excesivo). Como vimos antes en la Naturaleza los seres vivos se comen unos a otros excepto los productores. Estos niveles son llamados alimentarios o tróficos. Pues bien, sólo una pequeña parte de los alimentos pueden pasar al nivel trófico superior, por lo que en cada nivel trófico debe haber menos individuos para garantizar la sostenibilidad (debe haber menos leones que gacelas). Sin embargo, especialmente en los últimos años el hombre está provocando un desequilibrio global, debido a un crecimiento desmedido de la población humana que provoca una ingente pérdida de biodiversidad, deforestación, pesca y ganadería excesiva... en definitiva un consumo excesivo de todo en general.

En particular, el consumo excesivo de carne se hace insostenible al ser tantos humanos generando ese consumo. En Estados Unidos, la mitad de las hectáreas cultivadas son para producir alimento para animales (sin contar lo invertido en la alimentación de mascotas domésticas). Para producir un kilo de carne de vaca se necesitan 16 kilos de granos y forraje. Dicho de otra forma, los vegetales necesarios para que una persona coma carne vacuna son suficientes para que 16 personas pudieran mantenerse comiendo directamente esos vegetales. Esa relación de 16:1 para la carne vacuna, varía en otros alimentos, como el cerdo (6:1), el pavo (4:1), la gallina (3:1) o los huevos (3:1). Además, para que la carne producida sea barata se maltrata a los animales (hacinamiento), se les medica en exceso, se les administra alimento poco natural y se les engorda artificialmente.

4. La BIODIVERSIDAD debe mantenerse. Cada ser vivo tiene un código genético (ADN) único (excepto gemelos y clones) que garantiza la variedad y la riqueza de adaptación en caso de cambiar o alterarse las condiciones de vida. Conforme se reduce una población concreta, se reducen también las posibilidades de adaptación en el futuro. Incluso, si una especie es rescatada del borde de la extinción y su número se restablece, tendrá una uniformidad genética que será muy vulnerable (ante una enfermedad, por ejemplo).

La agricultura moderna, también impone monocultivos que son muy vulnerables ante plagas y enfermedades, por lo que se abusa de pesticidas contaminantes. Las variedades transgénicas (OMG, Organismos Manipulados Genéticamente) agravan ese problema aparte de generar otros en algunos casos (alergias, daños a otras especies...) y la dificultad de asegurar su validez. Gran parte de los medicamentos proceden de plantas silvestres y aún quedan por explorar el 98% de la flora. A pesar de todo esto, la biodiversidad está perdiendo diariamente multitud de especies animales y vegetales.

De ahí la importancia de conservar los bosques, ríos y mares, que es donde se conserva la biodiversidad natural. Por lo mismo, las autopistas o autovías para coches separan poblaciones de individuos evitándose las bondades del intercambio genético entre las distintas poblaciones. En España, por ejemplo, ese es uno de los principales motivos por los que el Lince Ibérico es el felino con mayor peligro de extinción del mundo.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



El filodendro, una planta de interior fácil de cuidar y que limpia el aire

Contaminación en Interiores: En tu casa, en tu trabajo...

Se ha demostrado que en muchas ocasiones el aire de los interiores está contaminado. Soluciónalo fácilmente.

Muchos materiales emiten compuestos orgánicos volátiles que contaminan el aire que respiramos en nuestra casa o en nuestro trabajo. Estos materiales los encontramos en alfombras, tapicerías, plásticos, fibras artificiales... a esto hay que añadir la contaminación química de limpiadores, insecticidas, pegamentos, pinturas y barnices... De hecho, si acercamos la nariz a muchos objetos podremos percibir el olor de algunas de esas sustancias perjudiciales para nuestra salud. Al separar la nariz, esos olores están tan dispersos que pueden no ser percibidos pero siguen estando ahí aunque sea en menor concentración.

En 1990, un estudio de la EPA (la Agencia de Protección Ambiental del gobierno estadounidense) concluyó que esta "contaminación de interiores" es uno de los 11 problemas ambientales más importantes. Por otra parte, ese mismo estudio revela que el público no tiene preocupación suficiente por este tipo de contaminación y, sin embargo, sí la tiene por otros tipos de contaminación más impactantes, como son los "derrames petroleros", los cuales no están explícitamente en la lista de la EPA, sino que se pueden incluir en el apartado de "alteración del hábitat". Hay que aclarar que aunque los derrames petroleros causan gravísimos daños a los ecosistemas, esta forma de contaminación es una causa insignificante de la cantidad de hidrocarburos que contaminan los mares y que no salen en las noticias cuando ocurren. Nos referimos, por ejemplo, a las tareas de "limpieza" que hacen cientos de buques vertiendo al mar ilegalmente grandes cantidades de contaminantes, sin que los gobernantes lo impidan. Resulta curioso constatar que de las 13 mayores inquietudes de la ciudadanía sólo 3 están en la lista de la EPA.

La solución a la contaminación de interiores, para evitar respirar aire contaminado, es más fácil de lo que parece (véase el libro de Nebel/Wrigth): Bill Wolverton, ingeniero ambiental de la NASA estudió a comienzos de los setenta el problema de mantener limpio y saludable el aire en los vehículos espaciales. Comenzó estudiando las plantas domésticas y resultaron mucho mejores de lo que había esperado. A partir de niveles "peligrosos" de varios compuestos orgánicos volátiles, Wolverton encontró que algunas plantas reducen la contaminación a niveles no detectables en 24 horas. Dos de las más eficaces fueron los cleomes y los filodendros (philodendron, género con más de 250 especies de la familia de las aráceas ornamentales), que también se encuentran entre las plantas domésticas que son más fáciles de cuidar: toleran casi cualquier condición de iluminación, basta regarlas 1 ó 2 veces por semana, son resistentes a las plagas y no tienen flores que provoque alergias. Además, se plantan con facilidad: los filodendros de esquejes y los cleomes de los numerosos estolones que echan.

Podemos así afirmar que las plantas de interior limpian el aire que respiramos y, en particular, son muy fáciles de cuidar casi todas las de la familia de las aráceas (filodendro, potho, syngonium, regel, monstera, dieffenbachia, caladium, aglaonema...). Por internet podrá encontrar mucha información sobre plantas de interior.

Ponga plantas en su vida y regálelas, parece un buen lema para respirar mejor. Ponga plantas en su casa y en el lugar de trabajo, pues es donde más tiempo se pasa. Además, las plantas absorben CO2, por lo que también es un ligero remedio contra otros tipos de contaminación. También puede aprovechar sus ventanas o su patio para que las plantas aprovechen la energía solar para crecer, o incluso, puede cultivar un pequeño huerto. Si no quiere dedicar mucho tiempo a cuidarlas busque especies que requieran pocos cuidados, dependiendo del clima en donde viva. Por ejemplo, en climas secos los cactus y las crassulas son muy resistentes y no requieren casi ningún cuidado.

No podemos cerrar este artículo sin decir que cuidar plantas y plantar árboles es una tarea educativa y cultural para niños y adultos, además de aumentar nuestra sensibilidad por la naturaleza, y la de aquellos que nos rodean.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



J. Araújo, un genial escritor de la naturaleza

Un Ecologista en Esencia: Joaquín Araújo

Este científico es el autor de la que es, quizás, la obra que mejor expresa el sentido y sentimiento del ecologismo:
ECOS... LÓGICOS, para Entender la Ecología".

Joaquín Araújo, es un español, periodista y escritor de la Naturaleza. Trabajó con Félix Rodríguez de la Fuente y ha participado, dirigido y escrito multitud de programas de TV, documentales, enciclopedias sobre Naturaleza, libros, artículos, conferencias... Para él, el dato más importante es que ha plantado más de 19.000 árboles y ha propiciado que otros planten más de un millón. Es ecologista militante en diversos grupos y en su finca de Extremadura aplica la agricultura ecológica.

Tiene, por supuesto, el Premio Nacional de Medioambiente de España y es colaborador habitual en los medios de comunicación y asesor en materia de ecología y medio ambiente. En una entrevista publicada en el boletín trimestral de GreenPeace (núm. 63), a propósito de la conciencia ecológica en España afirmaba que: "La gente se da por enterada pero paralelamente se otorga una especie de auto complacencia irresponsable para no participar en la solución de los problemas. La crisis ambiental es una crisis humanística. Un correcto humanista no puede destruir la naturaleza, un enamorado del ser humano es un enamorado de la vida y un verdadero humanista es un ecologista".

Entre sus libros destaca "VIAJE DE UN NATURALISTA POR ESPAÑA", en el que reflexiona sobre lo que el contacto con la naturaleza aporta a la condición humana, recorriendo los más bellos parajes de la Naturaleza en España, con un viaje por todas sus comunidades.

Uno de sus mejores libros es, sin duda, el titulado ECOS... LÓGICOS, para Entender la Ecología" (2000). Este libro es un bello canto a la naturaleza y expresa lo que es el "ser ecologista", que no es ni una religión, ni un conjunto de ideas políticas, sino más bien una forma de ser y de vivir basada en una palabra clave: RESPETO.

Además, en esta obra hace un balance realista y optimista (algo difícil), de la situación actual del planeta, de cómo debe entenderse la Ecología y de como deben verse los Ecologistas. El libro merece ser leído completamente, porque está plagado de bellas y prácticas ideas para reflexionar y actuar. Simplificando mucho, podemos destacar los siguientes temas que esperamos sean leídos con detenimiento para empaparse con su contenido:

Podemos colaborar para conseguir UN MUNDO MEJOR, sin necesidad de ser vegetarianos extrictos, reduciendo nuestro consumo de carne, de pescado, de alimentos en lata y de excesivos bienes materiales (ropa, calzado, muebles...). O eres parte del problema, o eres parte de la solución: Tú decides.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La PAZ, un bien para el alma y para el mundo

Ecología y Religión

Ni la ecología, ni el sentimiento ecologista son una religión. Pero si así fuera... ¿Cuales serían sus mandamientos más importantes? Parece bastante claro que estos mandamientos abogarían por el PACIFISMO (no violencia o amor) y contra el CONSUMISMO (o la avaricia).

En este artículo no vamos a definir lo que es pacifismo ni consumismo, contentándonos con invitar al lector a que intente definirlos. Respecto al pacifismo hay poco que aclarar. Respecto al consumismo, lo que está claro es que cada cosa que consumimos o compramos ha necesitado GASTAR ciertos materiales y energía para su fabricación, aparte de muy posiblemente gasolina para su transporte, uso de productos químicos y otros gastos. Todo eso, al final se traduce en contaminar (tierra, agua y aire) y en desgastar y arrasar nuestro querido planeta. En una de las más bellas obras que expresan el sentido y el sentimiento ecologista, Joaquín Araújo arremetió contra el consumismo y defendió el pacifismo ("indistinguible del pensamiento ecológico" según sus propias palabras).

Lo curioso es que esos dos mandamientos están también implícitos en todas las grandes religiones. Eso no quiere decir que todas las religiones den la misma importancia a la Naturaleza. Mientras las religiones orientales (budismo, jainismo, zen, sintoísmo...) integran al hombre en la Naturaleza y lo hacen uno más, a las grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) sólo les interesa el ser humano... es un Dios de humanos.

A continuación vamos a analizar una religión de cada uno de esos grupos: el cristianismo (por ser la religión más extendida entre los países hispano-parlantes), y el jainismo una religión de respeto máximo a la Naturaleza.

Cristianismo, la religión del amor al prójimo

El fundador del cristianismo fue Jesús (Belén 4 a.C.-Jerusalén 33 d.C.), que nació en la pobreza y vivió en ella. A ese, algunos le consideran Dios hecho hombre. Si nos figuráramos cómo habría elegido Dios hacerse hombre, llegaremos a la conclusión de que esa es una de las mejores formas. Dios, si existiera y quisiera hacerse hombre, no podría haber elegido ser rey, ni gobernante, ni rico, ni influyente... ya que todos esos deben adorar más al dinero que al mismo Dios, si es que creyeran en Él. Un rey (por bondadoso que sea) no puede despreciar el dinero ya que dejaría de ser rey, por su propia voluntad o destituido por algún motivo (demencia, casi con total seguridad). ¡Menudo Dios existiría si éste fuera avaro y gustara de atesorar riquezas y exhibirlas públicamente para sentirse mejor adorado!

Podríamos resumirlo en una cita: "Hay más dicha en dar que en recibir" (Hechos 20, 35). Pero los cristianos pueden encontrar más citas interesantes en los evangelios, como (Mt. 5, 38-42; Mt. 10, 9-10; Mt. 22, 39; Mt. 23, 27-28; Lc. 6, 37-38; Lc. 12, 15; Lc. 14, 33) y muchas más. Respecto al pacifismo o la no violencia, quizás el pasaje más famoso sea el de la "mejilla" cuando critica el "Ojo por ojo, y diente por diente" (Mt. 5, 38-44), pero hay otras citas también interesantes (Mt. 5, 9; Mt. 5, 21-25; Mt. 5, 43-44; Mt. 22, 39; Mc. 9, 50; Mc. 12, 31; Lc. 9, 51-56; Lc. 10, 5; Lc. 24, 36). Ya en el Antiguo Testamento, los 10 mandamientos (Ex. 20) incluyen también estos mandamientos ecológicos.

En un pequeño libro titulado "La Iglesia que Quiso el Concilio" (2001) el teólogo jesuita José Mª Castillo decía que con demasiada frecuencia hay un "fanatismo fundamentalista" que "aglutina a gentes que buscan en la religión una paz que, de hecho, les libera del compromiso por transformar el mundo asombrosamente injusto en que vivimos". En Semana Santa, por ejemplo, muchas procesiones son un claro ejemplo de exhibicionismo impúdico de ese "fanatismo fundamentalista" que, bajo un barniz de religiosidad cristiana, demuestran no haber entendido nada del mensaje de ese Jesús de Nazaret, porque es más fácil adorar a Jesús que seguirle... Otra de las fiestas cristianas más celebradas es la Navidad y ahí tenemos otro ejemplo de despilfarro desmedido. Un abeto es mejor plantado que adornado por Navidad En vez de apagar las luces en señal de austeridad, se encienden más bombillas que nunca, tanto en casa, como en las calles. Lo importante, parece ser, es derrochar optimismo y vatios de energía. Al menos, a esos tres Reyes Magos (que seguramente no existieron realmente, y que, en tal caso ni fueron tres, ni fueron reyes, ni fueron magos) podríamos pedirles que sólo traigan juguetes SIN PILAS, uno para cada niño del mundo y que ningún niño se lleve el de otro, que no nos traigan ropa que no necesitamos y que estos Reyes no despilfarren tanto por ciertos países y se vayan con su generosidad a donde más se les necesite.

Ante ese mundo "asombrosamente injusto", ¿qué podemos hacer?. José Luis Martín Descalzo, en su obra "Vida y Misterio de Jesús de Nazaret", clasifica lo que se puede hacer en varias categorías: a) "Algunos reaccionan con actitud pasiva (...) Se reconocen impotentes ante las fuerzas del mal". b) "Otros se dejan caer en la angustia y el pesimismo (...) Se hunden en la desesperación". c) "Otros (...) se rebelan contra esta injusticia. Piensan que cambiando ciertas estructuras [políticas o sociales] habrán derrotado para siempre el dolor". d) "Algunos filósofos se dedican a investigar las razones metafísicas del dolor, aportan teorías, dan consuelos". Sin embargo, hay una quinta alternativa, que es la que adoptó Jesús: "descendió personalmente a la injusticia, la curó en lo que pudo". Parece que ayudó a quien se iba encontrando por su vida, sin pretender ayudar a todo el mundo y sin dejar de denunciar esas injusticias. ¿Acaso hay una forma mejor de actuar?

Bien es cierto que puede también criticarse al cristianismo de no haber sabido dar a la Naturaleza la importancia que tiene y que, de hecho, sí le dan otras religiones. En su libro "Ética Práctica" (2003), Peter Singer decía que "en contraste con otras tradiciones antiguas, por ejemplo la de la India, tanto para la tradición hebrea como para la griega los seres humanos eran el centro del universo moral". En la Biblia se da permiso al hombre para que "señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra" (Génesis 1, 26). Peter Singer explica que "los que se interesan por el medio ambiente afirman que debería contemplarse no como una licencia para hacer lo que queramos con otras cosas vivientes, sino como una instrucción para cuidar de ellas", pero también añade que "hay poca justificación en el texto en sí mismo para darle tal interpretación; y dado el ejemplo que Dios puso cuando ahogó a casi todos los animales de la tierra con objeto de castigar a los seres humanos por su maldad, no es de extrañar que la gente piense que no merece la pena preocuparse porque se vaya a anegar el valle de un río" al construir una presa. Parece dejar claro que nuestro consumismo y nuestro bienestar es prioritario.

El mismo Jesús, que tanto amor predicaba hacia los seres humanos, "destrozaba una higuera y hacía que se ahogara una piara de cerdos" (cfr. Mt. 21, 18-19 y Mt. 8, 28-34). La pobre higuera no daba frutos pero es que, como se dice en la Biblia, no era tiempo de higos. Por otra parte, no se conoce que Jesús dijera nada sobre el respeto a los animales ni las plantas, más bien llegaba a insinuar lo contrario (Mt. 10, 31). El periodista y escritor Eduardo Galeano ya se daba cuenta de eso y en sus peticiones para un mundo mejor añadía que "la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»".

Algunos pensarán que no estamos dando una interpretación correcta a algunos hechos bíblicos, pero nadie estaría en contra de que ese mandamiento que propone Galeano tuviera el mismo rango que los otros. Quizás la explicación última la da Peter Singer al añadir que "incluso en el marco de una moral centrada en el ser humano, la conservación del medio ambiente tiene un valor de la mayor importancia posible", porque dañar la naturaleza es también dañar al ser humano: Usar el coche influye en el efecto invernadero que está haciendo cambiar el clima y subir el nivel del mar, lo cual afecta negativamente a muchas personas. Lo mismo se puede decir de muchas actividades, quizás todas basadas en el consumismo, que provocan lluvia ácida, contaminación atmosférica, problemas con el agua, extinción de especies...

San Agustín también decía que "abstenerse de matar animales y destrozar plantas es el colmo de la superstición". Santo Tomás de Aquino siguió a Aristóteles en su obra más importante, la Summa Theologica, llegando a afirmar que "no hay posibilidad de pecar contra animales no humanos o contra el mundo natural". Singer reconoce que afortunadamente, el cristianismo tuvo "espíritus más moderados (...) como san Basilio, san Juan Crisóstomo y san Francisco de Asís, pero para la mayor parte de la historia cristiana no han tenido ningún impacto relevante".

En estos tiempos, es triste para nosotros constatar que el Papa no ha criticado con la fuerza que nos gustaría ni el destrozo a nivel mundial de la Naturaleza, ni el consumismo de los cristianos por Navidad (especialmente en Europa), ni el despilfarro de oro y joyas de las imágenes que se sacan en procesión por Semana Santa, ni... ni siquiera se atrevió a reprochar al presidente de España su apoyo a la guerra de Irak de 2003 cuando pocos meses después de su comienzo visitó España (recordemos que dicho presidente, el Sr. Aznar, fue junto con los presidentes del Reino Unido y Estados Unidos los que declararon la guerra a Irak en un acuerdo tomado en las islas Azores). ¿Alguien cree que Jesús también se hubiera callado al tener la oportunidad de denunciar alguna injusticia ante uno de sus causantes? En realidad, es que no se puede identificar el cristianismo con ninguna jerarquía eclesiástica. Cualquier jerarquía humana está basada en relaciones de "poder", algo que jamás aceptó ni promovió Jesús. En el libro "Jesús y el Poder Religioso" (2003), Carlos Escudero resalta que el poder que se atribuye y ejerce el Papa no proviene del Evangelio, y conociendo a Jesús podemos afirmar que él no aceptaría jamás ni ser Papa ni estar sometido a él. José Luis Martín Descalzo, en la obra citada anteriormente ya reconocía con duras palabras que "todo poder humano es demoníaco".

Para saber más sobre la Esencia del mensaje de Jesús visite esta web.

Jainismo, una religión oriental

Si nos alejamos del cristianismo es fácil encontrarnos otras religiones y creencias que mandan respetar la Naturaleza. El número 10 de la versión en español de la revista "The Ecologist" se dedicaba en especial a las religiones, a propósito de un encuentro interreligioso celebrado en Barcelona en Mayo de 2002. Allí, miembros de las religiones católica, budista, musulmana, hinduista, indígenas y otras, coincidieron en la necesidad de cambiar el rumbo.

Por poner un ejemplo interesante, el Jainismo es una de las religiones más antiguas del mundo y aunque algunos afirman que tiene orígenes prehistóricos, parece que fue fundada por Mahavira (599-527 a.C.), contemporáneo de Buda. Al contrario que el budismo, el jainismo no se extendió fuera de la India. Los jainistas hacen cinco votos: renunciar a matar o hacer sufrir seres vivientes (Ahimsa), a mentir (Satya), a ambicionar o robar (Asteya), a los placeres sexuales (Brahmacharya) y a los vínculos mundanos (Aparigraha, o desapego de lo material). La regla principal es la Ahimsa o la no violencia en todos los aspectos de la persona: mental, verbal y físico. Los jainistas tienen una profunda compasión por todas las formas de vida, basada en la igualdad de las almas sin importar las diferencias en las formas físicas, desde los humanos, pasando por las plantas y los animales, hasta los organismos vivientes microscópicos. Un jainista tiene cuidado de no pisar ningún bicho al andar. También es muy importante la Aparigraha, desapego a las cosas materiales a través del control de uno mismo y de la limitación voluntaria de las necesidades.

Por supuesto, los jainistas son vegetarianos, viéndose esto como una forma de conseguir la Ahimsa. Un objetivo de su dieta es causar el mínimo de violencia hacia los seres vivos (muchas formas vegetales incluyendo raíces y ciertas frutas también están excluidas de la dieta jainista, debido al gran numero de seres que viven por el ambiente en que crecen). Por otra parte, como hizo Singer, el vegetarianismo también puede ser defendido desde un punto de vista ético, no religioso. El gran pacifista indio Mahatma Gandhi (1869-1948) bebió sin duda del Jainismo a lo largo de su vida y el ejemplo que nos dio fue tan grande que el gran físico Albert Einstein (1885-1962) llegó a decir de Gandhi que "las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso."

¿Conclusiones?

Por todo lo dicho podemos concluir que ninguna religión ni ninguna ética puede exigirnos cambiar el mundo. Lo que parecen pedirnos es que nos cambiemos a nosotros mismos. Ese cambio ya es suficiente tarea. Cambiarnos a nosotros mismos... para cambiar el mundo, pero... ¿Cuál debe ser el sentido de ese cambio? La respuesta es simple y compleja: "Buscad y hallareis" (Mt. 7, 7).

Terminamos con una cita del teólogo brasileño Leonardo Boff: "Una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere a ser más, no a tener más".

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La Unión Vegetariana Internacional (IVU) promoviendo, sin extremismos, esta sana y respetuosa forma de alimentación

Razones para Ser Vegetariano

Son muchos los que ven a los vegetarianos como gente obsesionada por la salud. Sin embargo, ser vegetariano es una forma más de respeto a la Naturaleza, y también una forma de respeto hacia los demás, especialmente en un mundo donde tanta gente padece HAMBRE, tanta hambre que diariamente muchos mueren por esta causa. En definitiva, ser vegetariano es una forma de contribuir a un mundo más limpio y más justo. Tampoco es necesario ser vegetariano estricto. Se trata de conocer las razones del vegetarianismo y luego elegir libremente.

Científicamente hablando, una alimentación vegetariana estricta (sin nada de origen animal) no es una alimentación completa, especialmente en edades de crecimiento. Por eso el vegetariano, en general, admite alimentos de origen animal siempre que no haya sido necesario matar al animal, especialmente huevos y lácteos (leche, queso, yogur...). Por otra parte, no está reñido el ser vegetariano con un consumo de carne o pescado ocasional, porque el vegetarianismo no es una religión ni tiene rígidos preceptos que cumplir.

Entonces, igual que hay argumentos para rechazar un vegetarianismo estricto, también hay muy fuertes argumentos para potenciar una alimentación principalmente vegetariana. En este artículo no pretendemos convencer, sino informar. Es obligación de cada uno informarse bien y elegir libremente. Estas razones son de tres tipos: Ecológicas, Humanitarias y por Salud.

Una de las personas que mejor ha entendido y expresado el "ser ecológico", Joaquín Araújo, en su libro "Ecos... lógicos, para entender la Ecología" (2000), decía que "el espectacular incremento del vegetarianismo en los países industrializados, [ha sido] identificado por los sociólogos como la más relevante demostración del aumento de la conciencia ambiental". También en esto de la alimentación se pueden aplicar estas otras palabras del mismo autor: "Nuestros actos más triviales pueden aliviar o empeorar la salud global de la tierra. Ser consecuentes de nuestro considerable poder personal y de la enorme responsabilidad que adquirimos usando recursos y energía, es el primer propósito de la ecología de la vida cotidiana". Veamos pues algunas de las razones más importantes para reducir nuestro consumo de carne:

  1. Salud:
  2. En Norteamérica se ingieren 132 kilos de carne anuales por habitante, en Indostán son 2 y en España son 90. La cifra española ya supera en un 30% lo recomendado por la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud). La media mundial estaría en unos 30 kilogramos anuales. Comer carne en exceso es malo para la salud. Todos los médicos y expertos en alimentación aconsejan una alimentación basada más en fruta, verduras y cereales que en la carne y, entre la carne la mejor es la carne de ave, por su escasa grasa. Un experto, Harvey Diamond, en su libro "Salud y Ecología" ("Your Heart, Your Planet", 1990) expone los peligros de esa mala alimentación (arterioesclerosis, obesidad, colesterol...). Se da la paradoja curiosa de que un gran número de individuos de los países ricos se quejan de sobrepeso por estar sobrealimentándose y tienen "pánico" a ir andando o en bicicleta a los sitios. Es como comprar productos "light" para no engordar y luego subir en ascensor. Diamond propone que cada ciudadano, independiente de los demás, se proponga un día o dos a la semana de alimentación vegetariana, por nuestra propia salud y la del planeta. La solución no es hacer una dieta temporal, sino cambiar nuestra dieta y evitar un estilo de vida sedentario. En todo caso, una dieta sana no debe incluir carne roja (cerdo, vaca...) más de una o dos veces al mes. Y esto también se aplica a dietas infantiles, en las que hay estudios que revelan que la carne de cerdo es mala para el desarrollo global del niño.

    Como añadidura, si la carne fuera criada de forma natural sería más sana, pero como los animales comen piensos artificiales y hormonas de engorde, esa carne contiene también hormonas que, al final, hacen engordar más aún al consumidor.

  3. Producir carne contamina en exceso:
  4. En palabras de Araújo: "Comemos también en exceso y lo excesivo. Un solo dato: cada kilogramo de carne ha necesitado 1.000 litros de agua para formarse y otros 100 de alimentos vegetales. Un kilogramo de cereal sólo precisa 100 litros y unos pocos gramos de abonos". A eso hay que añadir el mayor consumo de abonos, insecticidas, hidrocarburos... Diamond dice que "por cada hectárea de tierra dedicada al consumo humano, se dedican 20 a la alimentación del ganado". La deforestación del Amazonas es en gran parte debida a dedicar sus zonas para el pastoreo del ganado vacuno, que luego se vende como hamburguesas en los restaurantes de comida rápida de multinacionales estadounidenses de sobra conocidas. El problema afecta a muchas más zonas. Por ejemplo, Guatemala exporta carne a EE.UU., mientras el país padece una grave desnutrición infantil y este caso no es uno aislado. "Nuestro apetito de productos animales está borrando del mapa nuestros bosques, ensuciando nuestras aguas, contaminando el aire, devorando nuestros recursos naturales y diezmando nuestras tierras". El ecologista brasileño Chicho Méndez (1944-1988) fue asesinado un 22 de Diciembre por defender la selva amazónica contra los ganaderos. Las palabras que nos dejó, bien merecen una reflexión: "Al principio creí que luchaba para salvar los árboles del caucho; luego creí que luchaba por salvar la selva amazónica; ahora me he dado cuenta de que estoy luchando por la Humanidad".

    Más aún, el consumo excesivo de carne se hace insostenible al ser tantos humanos generando ese consumo. En Estados Unidos, la mitad de las hectáreas cultivadas son para producir alimento para animales (sin contar lo invertido en la alimentación de mascotas domésticas). Para producir un kilo de carne de vaca se necesitan 16 kilos de granos y forraje. Dicho de otra forma, los vegetales necesarios para que una persona coma carne vacuna son suficientes para que 16 personas pudieran mantenerse comiendo directamente esos vegetales. Esa relación de 16:1 para la carne vacuna, varía en otros alimentos, según los científicos estadounidenses Nebel y Wrigth, como el cerdo (6:1), el pavo (4:1) o la gallina (3:1).

  5. La carne es un Lujo, en un mundo hambriento:
  6. Los datos exactos poco importan, cuando aproximadamente el 20% de la humanidad accede diariamente a un 40% más de los alimentos NECESARIOS, mientras que un 40% de la humanidad tampoco está muy sano porque ingiere un 10% diario menos de lo imprescindible. Otros casi 500 millones pasan hambre crónica. Los científicos Nebel y Wrigth resaltan que el mundo produce alimentos de sobra, pero que los alimentos "fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales". Y mientras en los países ricos se tira comida, los países pobres venden a los ricos sus materias primas: café, caucho, carne, algodón, té, frutos...

    A esto se une lo que el economista francés Bertrand De Jouvenel (1903-1987) llamó la «paradoja de la carne», por la que "el desarrollo de una civilización lleva consigo el incremento de la demanda de carne" de cada ciudadano, y "una misma superficie produce mucho menos alimento en forma de carne que en forma de cereales", lo que conlleva un "despilfarro de espacio". Este economista resaltó que la riqueza de los países ricos se debe básicamente a que se está explotando el mundo. Todo lo que usamos y comemos proviene de la naturaleza y muchos avances tecnológicos han permitido explotar la Naturaleza de forma insostenible. Este mismo economista nos dejó unas palabras que demuestran que no todos los economistas son igual de materialistas: "Tenemos motivos para invertir las prioridades, tanto más teniendo en cuenta que una gran parte de la especie humana no ha alcanzado todavía la seguridad de la propia existencia biológica. Y mientras nosotros nos compadecemos en términos abstractos de la suerte de esa gran parte de la humanidad, los buques de pesca más poderosos de los países avanzados (...) salen a la captura en sus aguas del pescado que necesitarían para la alimentación, y que va a parar a la alimentación de nuestro ganado".

  7. El consumo abusivo de carne conlleva el maltrato a los animales:
  8. Para que la carne producida sea barata se maltrata a los animales (hacinamiento como mínimo), se les medica en exceso, se les administra alimento poco natural y se les engorda artificialmente, pero hay más: castración, separación de la madre y sus crías, la ruptura de los rebaños, la marca, el trauma del transporte... Esto es una práctica común en los países industrializados, porque lo que prima es la cantidad de carne producida y no la calidad de la misma. En ciertos casos, los ganaderos caen en la ilegalidad de utilizar medicamentos y hormonas en exceso. Los análisis revelan que en la carne que se consume hay antibióticos que muchas veces se administran sin necesidad y sólo para prevenir enfermedades.

    En su libro "Ética Práctica", Peter Singer decía que si tuviéramos en cuenta el sufrimiento de los animales (aunque fuera considerado como menos malo que el sufrimiento humano) "nos veríamos obligados a realizar cambios radicales en el trato que damos a los animales; estos cambios afectarían a nuestra dieta, a los métodos de cría, a los métodos de experimentación en muchos campos de la ciencia, a nuestro planteamiento con respecto a la fauna y a la caza, al uso de trampas y de prendas de piel, y a algunos lugares de diversión tales como circos, rodeos, parques zoológicos. Como resultado, se reduciría de forma considerable la cantidad total de sufrimiento provocado; de forma tan considerable que es difícil imaginarse otro cambio en la actitud moral que llevara consigo una reducción tan importante de la suma total de sufrimiento que se produce en el universo". Según este estudioso de la ética, "el dolor y el sufrimiento son malos y deberían ser evitados o minimizados, independientemente de la raza, el sexo, o la especie del ser que sufra". Tras esa conclusión también afirma que "la carne es un lujo y se consume porque a la gente le gusta su sabor", un argumento "relativamente secundario con respecto a la vida y el bienestar de los animales". Así, Singer dice que "para evitar el especieísmo hemos de acabar con estas prácticas. Nuestra compra es el único tipo de apoyo que necesitan las granjas de cría intensiva. La decisión de dejar de darles ese apoyo puede ser difícil, pero es menos difícil de lo que fuera para un blanco del sur de los Estados Unidos ir en contra de las tradiciones de su sociedad liberando a sus esclavos; si no cambiamos nuestros hábitos alimenticios, ¿cómo podemos censurar a los propietarios de esclavos que se negaban a cambiar su modo de vida?". Suiza por ejemplo, (un país poco ético en cuanto a la banca se refiere) prohibió la cría de aves en jaulas. En todo caso, Singer dice que "la cuestión trascendental no es si la carne de los animales podría producirse sin sufrimiento, sino si la carne que pensamos comprar ha sido producida sin sufrimiento. A menos que confiemos que sea así, el principio de igual consideración de intereses implica que está mal sacrificar intereses importantes de un animal para satisfacer un interés menos importante nuestro". Así, en las ciudades "esta conclusión nos lleva muy cerca de un modo de vida vegetariano".

El argumento clave para los que atacan una dieta principalmente vegetariana es el hecho de que los animales se comen entre ellos. Pero es un argumento absurdo porque nosotros no podemos fijarnos en los animales como guía moral y, si lo hacemos para esto resultará complejo justificar porqué no lo hacemos para otras cuestiones (los animales no viajan en coche...). Peter Singer resalta la necesidad de pensar en la ética de nuestra dieta, concluyendo que "no se puede evadir la responsabilidad imitando a seres que son incapaces de tomar esta decisión".

Finalmente, ya sabemos algunos de los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad (efecto invernadero, lluvia ácida, contaminación atmosférica, problemas con el agua, extinción de especies...), y muchos de esos problemas tienen su raíz en empresarios y políticos irresponsables, que son perdonados por grandes masas de ciudadanos desidiosos, centrados en un consumismo, que colabora aún más a esos desastres. Hay que tener presente que, en palabras de Singer, "un 38% de la cosecha mundial de cereales se destina a la alimentación de animales (...) mientras observamos con tristeza el número de niños que nacen en las partes más pobres del mundo. (...) El enorme desperdicio de cereal con el que se alimenta a los animales de granja, (...) los métodos de cría intensiva que utilizan energía de forma intensiva, (...) los fertilizantes químicos, utilizados para cultivar pienso para el ganado vacuno, los cerdos y las gallinas, (...) la pérdida de bosques (...) [algunos] talados para el ganado, (...) [que] el ganado mundial produce aproximadamente un 20% del metano liberado a la atmósfera" y otras muchas cuestiones que podrían añadirse, deberían hacernos reflexionar. Y sigue diciendo Singer: "El énfasis en la frugalidad y en una vida sencilla no implica que la ética del medio ambiente desapruebe el placer, sino que los placeres que valora no provengan de un consumo exagerado".

Todo lo dicho es sólo la punta del iceberg del trasfondo. Quizás todo lo veríamos más claro si nos trasladáramos a una granja de cría intensiva y viéramos, con un poco de sensibilidad, el sufrimiento y la contaminación producida. También, entonces, deberíamos ir a las selvas tropicales arrasadas por los ganaderos y a tantos países en los que cientos de niños no pueden comer, ni cereales. Si la demanda de carne se redujera, no sólo se reduciría la contaminación que produce, sino que caería su precio y el de los cereales que ahora se utilizan para alimentar a tanto ganado. También los mares son saboteados para extraer grandes cantidades de pescado que acaba alimentando ganado, en un extraño cambio alimenticio. Al final, los cuatro argumentos expuestos se resumen en que debemos potenciar el vegetarianismo por nosotros, por la Naturaleza, por los demás y por los animales.

La pregunta final no es si queremos ser vegetarianos estrictos, sino si somos capaces de sentirnos responsables de la influencia global de nuestros actos y de actuar en consecuencia con actos tan simples como REDUCIR NUESTRO CONSUMO DE CARNE.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Un estupendo tomate ecológico criado en una maceta y abonado con compost

Un huerto en tu casa: Tú puedes

Esta es una historia real que demuestra que es posible cultivar un huerto "ecológico" en tu casa, casi sin importar donde vivas. Tan sólo necesitas sol, agua y, lo más importante, algo de interés, entusiasmo y amor a la naturaleza. Un tomate criado por ti de forma artesana y natural (sin pesticidas, ni herbicidas, ni abonos químicos) tiene el indescriptible y fantástico sabor de la satisfacción personal.

(Pulse en las imágenes para ampliarlas)

Vivo en un piso o apartamento en medio de una ciudad (Málaga, España), lejos del campo. Siempre he vivido en una ciudad, y mis padres tampoco han tenido nunca tierras que cultivar. Nunca he tenido experiencia en la agricultura (excepto ir a vendimiar a Francia), ni había estudiado nada sobre horticultura. Leí en diversos libros la posibilidad de cultivar un pequeño huerto urbano: en macetas, neumáticos viejos... (véase como ejemplo el libro de Nebel y Wrigth o los trabajos de la organización ECHO, la cual se encarga de promover esta agricultura por todo el mundo). A partir de ahí me propuse conseguir un pequeño "huerto urbano y ecológico". Después de unos dos años (de Enero 2002 a Agosto 2004), los resultados han sido modestos pero prometedores. Podría decirse que ha sido un éxito. A continuación expongo mi experiencia y algunas conclusiones, para animar al lector a ser "agricultor". Si yo lo conseguí, cualquiera puede hacerlo. Un bicho precioso en una flor de un melocotonero que crece en una maceta

1. Leer, Elegir y Conseguir Material

Dada mi ignorancia en agricultura y horticultura lo primero que hice fue leerme un par de libros genéricos no muy técnicos, para principiantes (fáciles de encontrar en cualquier biblioteca o librería). Además, en la librería encontré el libro "Frutales en Macetas" de Peter Klock. Por último, leí el artículo de los miembros de ECHO Price y Meitzner (ver referencia al final). Ese estupendo artículo demuestra la facilidad de un huerto urbano y de él destacamos lo siguiente:

Mi pequeño huerto urbano: Espárragos, tomates, frutales...

Los libros aconsejan escoger una ubicación que reciba, al menos, 8-10 horas de luz solar directa. La ventana más soleada de mi casa (orientación Oeste) recibe sol unas 7 horas en verano (menos en invierno). Lo ideal es una terraza sin edificios que bloqueen el sol (en lo alto de un edificio por ejemplo), pero yo no dispongo de ese lujo.

Por simplicidad y para no tener que regar muy a menudo usé maceteros de plástico más profundos de lo estrictamente necesario (véase foto de la derecha): Tres de 39 cm. de diámetro y 30 de profundidad (los tres maceteros de abajo a la izquierda), uno un poco más grande (a la derecha) y otro más pequeño de 24 y 24 cm. (en negro, arriba a la izquierda). El más pequeño dio frutos estupendos (véase siguiente foto) y escogí los grandes porque también quería plantar árboles frutales.

2. Plantar para Recoger

Escoger lo que plantar no debe ser complicado y depende de los gustos personales, del clima local... Y en cualquier libro es fácil encontrar la época de siembra para cada especie. En mi caso, estos han sido los resultados:

3. Abono Natural, Compost y Malas Hierbas

El abono o fertilización de la tierra es fundamental y si no se incorpora materia orgánica suficiente habrá que utilizar fertilizantes químicos comerciales. Si el huerto es pequeño será fácil conseguir abono natural: Estiércol animal es fácil de conseguir (los humanos somos animales), y convenientemente enterrado no huele. Lo mejor es probar distintas opciones: Si consigue estiércol de caballo verá que no huele. Yo también usé el de mis periquitos.

También es fácil hacer compost un abono natural ecológico resultante de la descomposición de materia orgánica, tal y como hace la naturaleza. Hacer compost es simple (búsquelo por Internet o en algún libro). Para nuestro pequeño huerto urbano podemos usar un macetero vacío y depositar poco a poco restos orgánicos (basura orgánica): la piel de una manzana o de otra fruta o verdura, una cáscara de huevo, hojas secas, una pera que se estaba pudriendo... Vale cualquier resto orgánico y si podemos partirlo en trozos mejor, pues más rápida será la descomposición. Esa descomposición puede tener efectos desagradables (olores y mosquitos), pero puede evitarse depositando los restos orgánicos poco a poco para que la descomposición se haga paulatinamente y no de golpe. Si se usan básicamente restos vegetales sólo habrá unos pequeños e inofensivos mosquitos que revolotearán siempre cerca del recipiente. Además, es importante que la descomposición se haga al aire, por lo que si se depositan muchos restos orgánicos será bueno remover de vez en cuando. Cuando el recipiente del compost esté lleno, negro y bien descompuesto tendremos un abono estupendo que no huele y que debe mezclar con la tierra cuando quiera. La descomposición del compost es más rápida en ambientes cálidos y húmedos (deposite al sol y riegue si es posible). Evite, en lo posible, echar semillas al compost ya que al abonar también estará plantando esas semillas.

Averigüe cuando y cómo es la mejor forma de abonar. En general lo mejor es un mes antes de la siembra y mezclando el compost con la tierra, lo cual también sirve como técnica de arado. Por último, si no puede conseguir abono natural ecológico de forma gratuita, puede comprarse en cualquier tienda de plantas: El guano es un abono muy bueno.

Quizás lo mejor es usar varias técnicas de fertilización. Si sobre la tierra deposita materia orgánica de vez en cuando, ésta se irá descomponiendo lentamente (aquí hay que tener en cuenta que los microorganismos descomponedores usan los mismos elementos fertilizantes que las plantas, por lo que éstos no estarán disponibles hasta la total descomposición: hasta que obtenemos compost). Se ha demostrado científicamente que también es práctico regar alguna vez con orina diluida en el agua pues contiene nitrógeno, fósforo y potasio (en Suecia se ha usado para el trigo con resultados excelentes).

Las malas hierbas también son un problema, pero la solución es quitarlas "a mano" para que no compitan con nuestras plantas por el agua y los nutrientes. Para evitarlas es muy eficaz hacer un acolchado en la tierra depositando hojas secas sobre la tierra que, con el tiempo, se convertirán en abono. La regla es "todo lo que sale de la tierra o se come o vuelve a la tierra".

4. Otros detalles

El control de plagas y enfermedades puede ser complejo y si ocurriera deberá averiguar cómo solucionarlo. Yo no he tenido ningún problema aún y ni siquiera he aplicado la técnica más básica para prevenir: La rotación de cultivos. Si se plantan alternativamente cultivos de plantas de distinta familia se reduce el riesgo de padecer este tipo de problemas.

Cualquier huerto es incompleto si no hay vida animal. Pero la naturaleza nos sorprende proporcionando esa vida animal gratuitamente y sin esfuerzo. Mi pequeño huerto se ha convertido en un oasis en medio de tanto cemento y asfalto. Allí vienen los más variados insectos para hacer una parada y repostar (véase en la foto superior un insecto en una flor de melocotonero). Si lo único que sentimos por estos animales es odio, entonces lo mejor es renunciar a nuestro huerto y seguir encerrados entre cemento y ladrillo. La vida se abre camino... ¡dejémosla!. En mi huerto vive una pequeña y esquiva lagartija. ¡Quién sabe qué habría sido de ella sin mi huerto!.

Los maceteros de plástico son baratos pero son mejor los de barro, porque respetan más la temperatura de la tierra aunque pesan más. Una solución es cubrir los maceteros para evitar que reciban el sol de forma directa. En verano tuve que regar a diario los tomates. Hay sistemas de riego automático muy simples. Otra solución es usar un huerto con balsa como se explicó anteriormente (shallow pool gardens).

5. Conclusiones

Que sí, que sí, que es posible cultivar tomates o melocotones en una maceta en medio de una ciudad. No hacen falta grandes conocimientos, ni grandes inversiones. Que si quieres, puedes. Te encontrarás algunos problemas que seguro que solucionarás. Algunos vecinos se quejaron de mi huerto y tuve que cambiar la ubicación inicial. Pero si en las fachadas de mi ciudad proliferan los aparatos de aire acondicionado colgados, ¿por qué no pueden proliferar los maceteros-huerto colgados? ¿Y en tu terraza o balcón?

Quizás, uno de los problemas ecológicos más graves es que en el mundo hay mucha gente que no cultiva NADA de lo que come ni sabe lo que come, lo cual nos lleva a la agricultura intensiva. Y si la agricultura intensiva tiene graves problemas medioambientales, mucho peor es la ganadería intensiva, lo cual nos puede llevar a investigar las razones para ser vegetariano o tender hacia el vegetarianismo.

Con esto ocurre como con la energía: Es necesario descentralizar su producción. Son mejores pequeñas centrales limpias (solar...) que grandes centrales sucias (nuclear, térmica...). Igualmente, muchos pequeños huertos ecológicos (sin buscar el autoabastecimiento), harán que la naturaleza esté más cerca de nosotros y que nosotros estemos más cerca de ella.

En San Petersburgo, por ejemplo y a pesar de su clima, se está usando la agricultura urbana en multitud de terrazas privadas, pero también en colegios, prisiones, reformatorios... con excelentes resultados. Esa ciudad no es un caso aislado, pues distintas organizaciones están fomentando la agricultura urbana en lugares como Toronto, Vancouver, Philadelphia, Copenhage, Londres, Georgia, Albania, Zaragoza, Haití, San Salvador, Bangladesh, Ruanda, Kenia, Zambia y otros sitios de todos los continentes. Por internet podrá encontrar mucha información al respecto: Vea las referencias del final.

Las posibilidades de un huerto urbano son bastante amplias. En maceteros mucho más pequeños planté también romero (delicioso en ensaladas), yerbabuena (con batido de fresa o en infusión está excelente) y otras plantas no comestibles (lavanda, crásula, echevería...). Y este año probaré con un cultivo de invierno: en Septiembre plantaré lechugas. También pienso construir mi shallow pool garden. ¡Suerte a todos!

Referencias bibliográficas o electrónicas.



El Atún en Lata: Un desastre medioambiental

Boicot al Atún en Lata

Muchas especies de atúnidos están en peligro de extinción y contienen altas concentraciones de contaminación por mercurio. Además, la producción de envases de metal para alimentos y bebidas producen una contaminación excesiva pues este tipo de envase es ecológicamente el peor.

Los atunes corresponden a diversas especies de la familia o suborden de los escómbridos o escombroides (orden perciformes), un grupo de peces que son excelentes nadadores y que figuran entre los grupos más perseguidos por las flotas pesqueras. Tienen una cola muy característica en forma semilunar (o de hoz) que les permite alcanzar grandes velocidades. Se capturan con distintos nombres comunes, como el bonito, albacora, melva, listado, bacoreta, caballa o verdel, estornino, patudo... Uno de los más apreciados es el llamado atún rojo o atún azul (por el color de su carne o de su piel, Thunnus thynnus). Este pez alcanza los 72 Km/h de velocidad, gracias a las 10 flexiones de su cola por segundo. Aunque los peces son animales de sangre fría, estos peces son capaces de elevar su temperatura corporal para aumentar la potencia de sus músculos y para facilitar la digestión y obtener rápidamente la energía.

Thunnus thynnus, el atún rojo en peligro de extinción

La carne de los atunes es muy apreciada en todo el mundo, especialmente en el Mediterráneo y más aún en Japón por su sashimi, un plato de pescado crudo que suele incluir especies de atúnidos o de ballenas, especies que tienen todas ellas cierto riesgo de extinción en todos los mares. El mercado japonés se surte de atunes de todos los mares gracias al enorme precio que son capaces de pagar.

En el Mediterráneo se pescan los ejemplares que cruzan el estrecho de Gibraltar para ir a las áreas de puesta, impidiendo la renovación normal de la especie. También se pescan los ejemplares jóvenes que nadan cerca de la costa. Todo esto hace que este grupo de peces esté seriamente amenazado y, a pesar de las prohibiciones internacionales se pesca sin control en todos los mares debido a que es un pescado muy demandado por los consumidores. Tengamos en cuenta que el 60% de las especies comerciales más importantes del mundo están sobreexplotadas o agotadas.

Dentro de los escómbridos están también los peces vela, peces grandes y pelágicos que incluyen dos familias: el pez espada (Xiphiidae) y los peces navegante, lanza o marlines (Istiophoridae). Son muy apreciados por su carne y también por la dificultad de pescarlos en pesca deportiva, lo cual les hace ser muy perseguidos por pescadores de muchos países. Todo eso ha hecho que sus poblaciones hayan disminuido mucho y que algunas especies estén en serio peligro de extinción. Entre estos escómbridos está el pez más rápido de todos los mares, el pez navegante o pez vela, que alcanza velocidades de 110 Km/h, durante cortos periodos. Estos peces tienen la característica de poseer un largo pico en forma de espada como extensión de su mandíbula superior. El nombre de pez vela (como el Istiophorus platypterus) se debe a aquellas especies que tienen una enorme aleta dorsal que pueden plegar para nadar a gran velocidad. El Atún en Lata: Un desastre medioambiental

Al conocer las maravillas de estos animales nos entristece aún más saber que las especies más consumidas están en peligro de extinción. Este es el principal motivo por el que proponemos efectuar un boicot al atún en lata, como símbolo de nuestra sociedad insostenible. ¿Por qué no debemos comprar ni consumir atún en lata?. Las razones se resumen en 4:

  1. Primero porque, como hemos dicho, las especies más utilizadas están en peligro de extinción y sus poblaciones han decrecido extraordinariamente en los últimos 10 años. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA) no parece muy efectiva cuando se mueve tanto dinero alrededor de estos animales vistos como recursos. Algo similar ocurre con la Comisión Ballenera Internacional y la mal llamada caza científica de Japón. Tanto para las ballenas como para los atunes es urgente contar con una buena red de reservas marinas que proteja, al menos, las zonas de cría y alimentación.
  2. Se capturan (legal o ilegalmente) incluso atunes inmaduros que son engordados en jaulas, evitando su reproducción y necesitando para su alimentación que se capturen grandes cantidades de otras especies de peces.
  3. Además, de todas las formas de envasar alimentos, en envase "en lata" es el que consume mayor cantidad de energía, lo que conlleva una contaminación global ya muy conocida. A esto hay que añadir que, al no ser un alimento "fresco", provoca multitud de transportes (con la consiguiente contaminación añadida).
  4. Por si fuera poco, se ha constatado que todos los mares padecen contaminación por mercurio que afecta a todo el pescado que consumimos, pero muy especialmente a los peces depredadores (como los atúnidos y los tiburones) y a los peces de fondo.
Estos dos últimos puntos merecen unas breves palabras. Respecto a los alimentos envasados en metal, hay que decir que no garantizan una conservación eterna y que tienen fecha de caducidad, cosa que al no ser tenida en cuenta desencadena casos de intoxicación. Por otra parte, las latas de comida y bebida se hacen con hojalata de acero, aluminio o mezcla de ambos. En la fabricación de 1000 latas de acero (con una media de reciclaje del 30%) se consumen 64 kg de hierro, 25 kg de carbón, 0,9 metros cúbicos de agua y se desprenden 170 kg de dióxido de carbono que van a parar a la atmósfera. La mejor solución es consumir productos frescos y rechazar un exceso de envases, especialmente si son de metal. La mejor solución no es el reciclaje, sino la reducción de este tipo de consumo. El reciclaje es la última opción ecológica.

Respecto a la contaminación por mercurio, es un hecho real del que han alarmado numerosas organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Dirección de Alimentos y Fármacos (FDA, Food and Drug Administration) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA, Environmental Protection Agency), ambas de EE.UU. La legislación española data de 1991 y es muy permisiva, admitiendo un máximo de 1 ppm (parte por millón), o sea, 1 miligramo de mercurio por cada kilo, mientras que la OMS propone un máximo de 0.5 ppm (véase el número 39 de la revista Ecologista, de Ecologistas en Acción: www.ecologistasenaccion.org). El mercurio se libera a la atmósfera en procesos químicos e industriales (minería, incineración de basuras...). En España no hay datos disponibles, pero en EE.UU. se encontró que las latas de atún blanco contenían 0.358 ppm de contaminación por mercurio. El mayor problema del mercurio es que, como todos los metales pesados (plomo, cadmio...) son acumulativos, es decir no se eliminan. Esa es la razón por la que los grandes depredadores marinos (atún, pez espada, tiburón...) tienen mayores concentraciones de mercurio, ya que ellos ingieren y acumulan todo el mercurio que acumularon todas sus presas. Los humanos que ingieren a estos depredadores están acumulando todos los metales pesados de éstos. Para responder a la pregunta de cuánto pescado podemos comer, no basta con saber la cantidad de contaminación de este pescado, sino que también es necesario saber el peso corporal y la cantidad de pescado que se come a la semana. Lo que no hay duda es de que el envenenamiento por mercurio es muy grave.

El mercurio también se utiliza en la minería de oro y plata, en baterías y pilas, tubos fluorescentes, pesticidas y fungicidas... Estos productos y su producción liberan grandes cantidades de mercurio en la Naturaleza. Pero la mayor fuente de emisión de mercurio son las centrales térmicas de carbón.

De todo lo dicho extraemos unas conclusiones claras: No debemos consumir mucho pescado y menos aún atún, por su conservación como especie y por nuestra salud. Además, por respeto al planeta tampoco debemos consumir alimentos o bebidas en lata. El atún enlatado tiene todas esas características que, unidas, les hace ser un alimento nefasto para nuestra salud y la de este pequeño planeta. Si a esto le sumamos que la población mundial está creciendo a un ritmo frenético, hay más conclusiones claras... El Atún en Lata: Un desastre medioambiental

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La Fundación Internacional de la Bicicleta está por todo el mundo

Descubre la Bicicleta en la Ciudad

La bicicleta es la máquina más eficiente jamás inventada, especialmente desde la invención del cambio de piñones en 1896. La bicicleta es uno de los inventos que más pueden hacer por reducir la contaminación atmosférica. Es ideal para desplazamientos urbanos y es el transporte más barato existente. Es rápida, cómoda y con obvias ventajas medioambientales, pero sus principales ventajas son para nuestra salud y nuestra economía. En vez de analizar esas ventajas, aquí pretendemos contestar a los argumentos de los que dicen "NO" a la bicicleta.

Efectivamente, hay muchas razones para NO usar la BICICLETA como medio de transporte (no como deporte/ocio, lo cual es otro tema que aquí no trataremos). Todas estas razones tienen su contrapunto. Examinemos las razones más esgrimidas por aquellos que no quieren usar la bicicleta:

  1. Unos dicen que "es peligroso": Esta es posiblemente la excusa más habitual. Ir en moto es más peligroso. Ir en bicicleta no es peligroso si se siguen unas normas básicas de precaución. En ciudad no suele haber muchos accidentes con ciclistas y, de los que se producen, pocos son graves. No se trata de molestar a los coches, sino de reivindicar un espacio que nos pertenece a todos. Los automovilistas son bastante considerados, aunque hay algún maleducado que hay que tratar con paciencia. Hay unos consejos básicos para pedalear sin riesgos:

  2. "En mi ciudad (o recorrido) hay muchas cuestas", es otro argumento típico: Si necesitas recorrer una cuesta empinada tómatelo con calma (excepto que seas Indurain...). Otra solución muy útil es bajar de la bici y subir la cuesta tranquilamente andando. Desde luego, es un problema con mala solución.

  3. "Se suda mucho": Si se toma con calma, ir en bicicleta no debe suponer sudar más que ir andando. También puede uno llevarse una bolsa con ropa de recambio, una toalla pequeña, desodorante...

  4. "Se tarda mucho": Lógicamente, en bici se puede tardar más que en coche (en trayectos cortos no es así). La solución es simple: Salir antes y, sobre todo, disfrutar el paseo. Ten en cuenta que ir en bicicleta es 3 ó 4 veces más rápido que andando, se pierde menos tiempo en los atascos y en buscar aparcamiento.

  5. "Mi recorrido es muy largo (y llevo mucho peso)": Estudios recientes demuestran que en las ciudades la mayoría de los recorridos son menores a 5 Km. Naturalmente, la distancia tope debe ponerla uno mismo, pero un recorrido de menos de 7-8 Km. no es excesivo para hacerlo en bici. Comprueba la distancia de tu recorrido habitual. Si tu recorrido es largo entonces prueba a compartir el coche o usar el transporte público. Una bicicleta puede tener un portaequipos que facilita el transporte de mercancías.

  6. "Soy viejo para eso": No hay edad máxima para la bicicleta ni se requiere una forma física excelente. En muchos países (Holanda, Dinamarca, Polonia...) no es raro encontrarse con mujeres de más de 50-60 años que van en bici a hacer la compra. Es cuestión de mentalidad, no de edad.

  7. "Me la pueden robar": El robo de bicicletas es más raro que el de coches, pero, por supuesto se deben tomar unas precauciones: Usar siempre una cadena que ate si es posible ambas ruedas y el cuadro de la bicicleta. Si la rueda delantera o el sillín son fácilmente extraíbles también debes asegurarlos o cambia los tornillos. Dejar la bici en un lugar visible y que no estorbe (jamás sobre la acera).

  8. "Me despeino y es incómodo": Los factores estéticos son subjetivos: Un peine no pesa demasiado. Es común que la bici sea considerada más incómoda que el coche, pero para trayectos pequeños es fácil cambiar de idea. Por lo menos debemos probar unos días. También depende del clima: si llueve... La temperatura es válida si no es frío o calor extremo, pero puestos a buscar excusas cualquier clima puede ser una estupenda excusa. Hay gente que en verano dice que hace calor, en invierno dice que hace frío y en temporadas medias no se acuerda de la bicicleta. En los países que más se usa la bicicleta, el clima importa poco.

  9. "Se respiran muchos humos en la ciudad": Se respiran muchos humos en las ciudades, pero también los respiramos en el coche y, encima, en coche no hacemos trabajar el corazón y los pulmones que hacen eliminar algunas de esas "toxinas". Además, si cambiamos el coche por la bici estamos contribuyendo a reducir esos humos y dando un ejemplo a nuestros conciudadanos.
Además de todo lo expuesto hay que añadir que ir en bicicleta supone un incremento notable en nuestra salud física y psíquica, reduce las emisiones tóxicas y el efecto invernadero, supone un ahorro de combustible y de dinero... y muchas más ventajas que debes explorar tú mismo

Por todo lo anterior, ¡ANÍMATE A USAR LA BICICLETA! La bicicleta es un medio saludable, cómodo, seguro, viable y para todas las edades. Excusas para NO usarla hay muchas más de las que aquí exponemos, pero no hay excusas que valgan si uno quiere mejorar su salud, su calidad de vida y hacer algo por este mundo tan enfermo (aparte de ahorrar un dinerillo).

Si usas coche, calcula el precio real del kilometraje incluyendo, además del gasto de gasolina, el gasto en seguros, impuestos de circulación, mantenimiento del vehículo (cambio de aceite, de filtros, frenos, ruedas...), gastos en aparcamiento... Además, también se deben evaluar posibles averías o desperfectos, el riesgo de accidentes, el estrés de los atascos, la contaminación provocada (contaminación atmosférica y acústica) y los problemas de la vida sedentaria que provoca. Las autoridades deberían potenciar el uso de la bicicleta como medio para disminuir los gastos sanitarios, la contaminación, los atascos y los espacios dedicados a aparcar coches. Desde los gobiernos se debería subvencionar la compra de bicicletas y potenciar su uso porque es un medio muy sostenible.

PRUEBA a usar la BICICLETA y no te arrepentirás. Prueba, para empezar, a alternar días de bicicleta con tu transporte habitual. Hasta que no lo pruebes no sabes lo que te estás perdiendo.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Podemos elegir lo que comemos?

Ingeniería Genética: Jugándonos la vida

La biotecnología abre muchas puertas. Los científicos saben qué les gustaría encontrar detrás de esas puertas pero no es fácil prever qué es lo que realmente se esconde detrás de cada una. La ciencia de "jugar con los genes" ha nacido y aún es un bebé. Lo que nos depara el futuro es muy incierto y mientras unos quieren vendernos el paraíso, otros auguran grandes catástrofes, pero lo que nadie duda es que todo tiene un precio, aunque muchas veces sean otros, o la Naturaleza, los que paguen el precio de las ventajas ajenas. ¿Qué podemos esperar de la manipulación artificial de los genes?

Los cromosomas son donde se almacena el material genético de la célula y su número suele ser par (célula diploide) porque la mitad procede del padre y la otra mitad de la madre. En los cromosomas están los genes, los cuales están constituidos por ADN (ácido desoxirribonucleico) y son la unidad básica de la herencia. La molécula de ADN está formada por dos cadenas (de nucleótidos) enrolladas entre sí a modo de escalera de caracol y es una de las moléculas de mayor tamaño. De hecho, los cromosomas pueden verse a través de un microscopio óptico. Los cromosomas se localizan en el núcleo de todas las células de un ser vivo y en todas esas células está presente la misma información genética. O sea, los cromosomas de las células de un ojo son los mismos que los cromosomas de un músculo, pero los genes de los cromosomas saben su función específica según el tejido en el que estén. La excepción a esta regla son los gametos o células reproductoras que tienen sólo la mitad de los cromosomas (haploides) ya que, al estar destinados a la reproducción, la otra mitad de los genes los pondrá el gameto del otro sexo al que se una.

En 1911 Johannsen creó el término gen para designar un segmento de ADN que representa la unidad básica de la herencia. Los genes controlan las características del ser vivo que los posee y antes incluso de descubrirse, el botánico y sacerdote austríaco Mendel (1822-1884), enunció una serie de leyes que controlan la transmisión de los caracteres hereditarios, tras sus ensayos con guisantes.

La manipulación genética es una herramienta extraordinariamente poderosa. Es el control de la vida misma. Y si bien puede ofrecernos grandes ventajas, también es fácil que se pierda el control sobre los organismos creados. Incluso sin manipulación genética, el hombre ha provocado grandes desastres por introducir en un ecosistema animales o plantas existentes en otros lugares. De eso hay cientos de ejemplos (el mejillón cebra y la enredadera kudzu en Norteamérica, la mangosta introducida en Hawai...). La ingeniería genética permite cambiar genes entre especies distintas, creando organismos vivos nuevos, OMG (Organismos Manipulados Genéticamente) o transgénicos. Pero realmente aún es pronto para que el hombre conozca todo el potencial de un sólo gen, y es imposible predecir cómo evolucionará cada organismo en la Naturaleza. ¿Qué podemos esperar si introducimos especies nuevas, intercambiando genes incumpliendo las normas básicas de la Naturaleza y saltándonos la barrera de las especies?

Jeremy Rifkin, un tecnólogo y escritor de prestigio dice en su libro "El Siglo de la Biotecnología" (1998): "Si la historia nos ha enseñado algo es que no hay revolución tecnológica que no traiga consigo beneficios y costes. Cuanto mayor sea el poder de la tecnología de expropiar y controlar las fuerzas de la naturaleza, más riguroso será el precio que habremos de pagar en forma de perturbaciones y destrucciones sembradas en los sistemas de los que depende la vida. (...) Con la tecnología genética asumimos el control sobre los planos hereditarios de la vida misma. ¿Puede una persona razonable creer, ni por un momento, que tal poder sin precedentes no supone riesgos importantes?". Y sigue diciendo: "No hay un solo caso en la historia de que la introducción de una innovación tecnológica de consideración haya tenido sólo consecuencias benignas para el mundo natural. Gracias a las nuevas tecnologías los seres humanos pueden explotar y expropiar la naturaleza y obtener beneficios a corto plazo, pero siempre a costa de contaminar, esquilmar y desestabilizar alguna porción de la biosfera".

Lo que la biotecnología nos quiere ofrecer es un mundo con mejores especies que trabajen mejor para nosotros los humanos, animales que engorden más en menos tiempo, plantas con más vitaminas y más resistentes, órganos de repuesto, bacterias que limpien la contaminación, individuos más inteligentes, más guapos y más longevos... y muchas otras ventajas que ahora ni nos atrevemos a imaginar. Sabemos que todo tiene un precio, lo que no sabemos es cuál es el precio de cada ventaja y es ese precio el que separa la opinión de científicos de todo el mundo. Mientras unos sólo ven las ventajas, otros quieren que se estudien a fondo también los inconvenientes. Un tercer grupo afirma que actualmente es imposible examinar los inconvenientes porque no disponemos del conocimiento necesario ni del entorno ideal. O sea, cuando se planta un campo con plantas transgénicas para experimentar, es imposible aislar totalmente ese campo y el polen transgénico es fácilmente diseminado en la naturaleza. Aunque se cerrara totalmente ese campo es imposible garantizar un aislamiento total, incluyendo el caso de alguna catástrofe (incendio, inundación...). Además, es imposible estudiar en un laboratorio las repercusiones de un OMG en la naturaleza.

Vamos a examinar brevemente algunas cuestiones que son de importancia capital para poder hacer un juicio justo a los OMG:

1. Polución genética: Introducir especies transgénicas puede desestabilizar los ecosistemas. Hasta ahora los seres humanos sólo podían cruzar individuos de la misma especie o, como mucho, de especies muy afines y siempre bajo las normas que impone la naturaleza. Ahora se pueden violar esas normas y es fácil poner genes de un animal en el ADN de una planta. Lo que no es fácil es saber sus repercusiones, porque los organismos vivos se reproducen, proliferan y migran. No es posible seguir el rastro a todos los genes liberados especialmente en organismos microscópicos o el diminuto polen que puede ser trasladado por el viento cientos de kilómetros. Aunque las posibilidades sean mínimas, las consecuencias pueden ser graves e irreversibles. En 1997 los investigadores Snow y Morán publicaron en la revista BioScience un estudio que ponía de manifiesto las deficiencias intrínsecas de las pruebas de campo de cultivos transgénicos. Una de las cosas que se dice en ese estudio es que las pruebas se hacen en campos pequeños y en pocas temporadas, lo cual hace improbable que se observen los efectos negativos. A eso hay que unir que la comercialización de semillas transgénicas permite que se planten en multitud de ecosistemas distintos sin que haya pruebas de campo en todas esas condiciones.

2. Contaminación química: Algunas empresas ya están comercializando semillas transgénicas (como el maíz) que son resistentes a ciertos herbicidas que también venden ellos mismos. Para matar las demás plantas, el agricultor tiene que utilizar dicho herbicida el cual se supone que no daña a la planta transgénica. En esa situación, se tiende a utilizar una dosis mayor de herbicida lo cual conlleva una contaminación química de la tierra, del agua, de los ecosistemas cercanos y de los productos agrícolas que consumimos. Se ha demostrado que algunas malas hierbas se están haciendo resistentes a esos herbicidas lo que conlleva un uso aún mayor del herbicida químico. Todo lo dicho también es aplicable a insecticidas para controlar plagas y a otros productos fitosanitarios.

3. Cultivos como malas hierbas y mayor resistencia de las malas hierbas: Los científicos Mellon y Rissler han señalado que "la posibilidad de que la ingeniería convierta los cultivos en malas hierbas nuevas es uno de los grandes riesgos de la ingeniería genética". Por otra parte, por polinización cruzada es fácil que un gen transgénico acabe en una mala hierba de la misma familia y esa mala hierba podría adquirir las características que sólo se desean para el cultivo. Allí donde se usan plantas transgénicas resistentes a cierto herbicida, está muy bien documentado científicamente que las malas hierbas y los insectos se están haciendo también resistentes a ese herbicida.

4. Armás biológicas transgénicas: También se está investigando en biotecnología para conseguir armas más mortíferas y más fáciles de controlar. Generar nuevos organismos patógenos puede hacerse muy fácilmente pero generar los antídotos para ellos puede tardar años, si es que se consigue. Los que investigan en este asunto aseguran qué sólo se usaran estas armas contra "los malos", pero una vez liberadas su control puede ser imposible. Por otra parte, no hay laboratorio por hermético y seguro que sea, que esté libre de fallos (por error humano, por desastre natural, por terrorismo...).

5. Resulta imposible controlar todas las interacciones de los transgenes: Se ha demostrado que éstos pueden provocar distinto comportamiento según el órgano en el que estén y en animales de laboratorio se han creado auténticos monstruos con patologías nuevas y extrañas. Esto nos lleva al siguiente punto.

6. Experimentación animal: ¿Hasta qué punto tenemos derecho a provocar sufrimiento a los animales? El científico y profesor de bioética Peter Singer demuestra con su argumentación clara y consistente (si se lee sin prejuicios) que no es fácil justificar el sufrimiento animal sin límites.

7. Peligros para la salud humana: De todo lo visto puede fácilmente extraerse el peligro. Se ha demostrado en muchos casos que los OMG provocan alergias. En un editorial de la revista The New England Journal of Medicine (1996) se afirmó que "la manipulación transgénica puede transferir de una planta a otra los alérgenos de la comida". Un alto porcentaje de la población es alérgica a comidas usuales. Más aún, lo son a productos no usuales o incluso a organismos que nunca formaron parte de la alimentación humana. Los OMG están provocando un aumento de las alergias en todo el mundo pero sus efectos están ocultados por otras causas, como la contaminación atmosférica. También se ha demostrado que los OMG han generado que ciertas bacterias patógenas para el hombre sean resistentes a antibióticos que se usan como medicamentos. Otro riesgo es que el trasplante de órganos con manipulación genética podría hacer que ciertos virus traspasaran la barrera de las especies para acabar generando nuevas enfermedades en humanos.

8. Imposibilidad de seguir el rastro a los transgenes: Esto provoca la incertidumbre sobre lo que realmente estamos comiendo. Algunas religiones (que prohiben ciertas dietas) o los vegetarianos ya han mostrado su inquietud, pues en nuestra comida podría haber genes del cerdo u otros animales sin que lo sepamos.

9. ¿Se puede patentar la vida?: Actualmente es imposible crear genes nuevos, por lo que todas las manipulaciones genéticas usan como materia prima genes ya existentes creados en la Naturaleza. Pero aunque eso no fuera así la vida no es sólo información genética y la vida no puede ser patrimonio de una empresa que la explote a su conveniencia. Por estos y otros motivos, muchos son los que se oponen a permitir que se puedan patentar los OMG, cosa que ya se está permitiendo en Estados Unidos.

10. Pérdida de biodiversidad: Multitud de especies animales y vegetales (más de 70 según algunos estudios) se pierden diariamente por actividades directamente relacionadas con el hombre. En Méjico, Estados Unidos, Brasil, Argentina y otros muchos países se están abandonando las variedades naturales tradicionales en favor de semillas transgénicas, lo cual está llevando a esas variedades naturales a su extinción y a imponer una uniformidad genética que es inherentemente inestable en cualquier ecosistema. Mientras la biotecnología obtiene su materia prima de la riqueza genética de la Naturaleza, a su vez está contribuyendo a la desaparición de esa riqueza genética. La pérdida de especies naturales que han perdurado durante años por estar bien adaptadas es de enorme gravedad y más aún cuando muchas de esas variedades genéticas que se pierden podrían ser la solución natural a futuras enfermedades.

11. Dependencia de las empresas biotecnológicas: Mientras a lo largo de la historia los agricultores guardaban sus semillas y las legaban a la generación siguiente, ahora las empresas biotecnológicas pueden conseguir que sus semillas germinen pero las semillas que salgan de la nueva planta sean estériles y no permitan ser utilizadas. Las empresas biotecnológicas y farmacéuticas no son empresas con fines altruistas. Su objetivo principal es ganar dinero y no dudan en imponer sus reglas siempre que pueden, incluso han llegado a denunciar a un agricultor que no les compró sus semillas por encontrar en su campo genes de sus semillas transgénicas (debido al polen de los campos cercanos). El objetivo de estas empresas ya no es mejorar las plantas, las cuales han demostrado ser suficientemente buenas, sino conseguir ampliar su cuota de mercado y que los agricultores dependan de sus semillas y de sus productos fitosanitarios. Cuando los mayores defensores de los OMG son empresas con grandes beneficios económicos, su credibilidad es dudosa. En el mercado internacional más de la mitad de la soja está modificada genéticamente y debido a las enormes producciones de soja, estas empresas están buscando nuevos mercados en los países ricos (leche de soja, batidos, sopas, tofu...). Estos productos están contraindicados en los niños menores a 5 años por su total carencia de calcio y de hierro. Los enormes monocultivos de soja en manos de unas pocas multinacionales están provocando desastres sociales, económicos, nutricionales y ambientales en muchas zonas (Argentina y Brasil son buenos ejemplos).

12. Peligros de la eugenesia: Mejorar el patrimonio genético potenciando los genes "buenos" ha sido visto también como peligroso, especialmente en humanos (lo demuestran las políticas eugenésicas de principios del siglo XX en EE.UU. o la ideología racista y eugenésica del partido nazi de Hitler). Entre otras cuestiones, no existen genes buenos y malos sino que todo depende de un enorme conjunto de factores (otros genes, el medio...). Cada gen es una puerta que la Naturaleza abre para su subsistencia. A esto hay que añadir que lo más favorable para una población es tener una amplia diversidad genética, lo cual precisamente la eugenesia pone en peligro. Una encuesta realizada entre parejas estadounidenses reveló que el 11% de las parejas abortaría un feto con genes con predisposición a la obesidad. Todos los padres quieren que sus hijos sean más inteligentes, más sanos, más guapos...

13. ¿Qué precio se paga?: Igual que la Naturaleza no pide préstamos y no puede "adelantar" beneficios, tampoco puede conceder beneficios gratuitamente. Todo tiene un precio. Si se consigue arroz transgénico con vitaminas o árboles transgénicos de crecimiento rápido, ¿de dónde salen esas vitaminas? ¿de donde sale la energía y la materia de ese crecimiento rápido?. Son preguntas que hay que responderlas hasta el final, porque no vale contestar "todo sale de la tierra" ya que entonces, esa tierra tendrá que ser doblemente abonada y habrá que estudiar, en este caso, cómo se propone abonar. Más aún, hay que examinar las interacciones con los demás organismos del ecosistema: ¿Qué le ocurre a los organismos de la tierra? ¿y a las plantas que comparten el ecosistema? ¿y a los organismos de campos cercanos? ¿y...? Este punto es quizás el que haga naufragar muchos OMG por su propio peso (baste como ejemplos los ya citados). Sin embargo, antes de ese naufragio puede que se haga mucho daño.

14. No todo avance tecnológico es positivo: Hay muchos ejemplos pero el más famoso es la energía nuclear como arma militar o como fuente de energía. Los riesgos de esta tecnología, la contaminación que produce, los desechos nucleares y fuertes motivos económicos justifican su abandono progresivo en prácticamente todo el mundo. Del mismo modo que la radiactividad tiene usos médicos muy importantes, también la biotecnología puede ser aceptable en algunos casos, siempre que no se olviden los puntos que estamos exponiendo. Pero por otra parte, los OMG se están extendiendo por el inmenso poder político de las empresas que los fabrican. Por ejemplo, la Unión Europea impone restricciones a la comercialización de OMG (por ejemplo prohibiendo vender semillas convencionales contaminadas con semillas transgénicas). Ante esto, EE.UU. ha interpuesto una demanda porque considera que eso es una barrera comercial contra sus exportaciones. ¿Estamos ante avances tecnológicos o ante intereses económicos?

15. Ninguna persona sensata niega todas las herramientas o aplicaciones de la biotecnología: Antes de eso lo que es justo pedir es que no se acepte el "todo vale", porque hay riesgos claros que hay que evitar.

16. Los OMG no pueden solucionar el hambre del mundo: Los científicos Nebel y Wrigth afirman que "la causa fundamental del hambre es la pobreza. Nuestro planeta produce suficientes alimentos para todos los seres humanos de la actualidad. La gente que sufre de hambre o desnutrición carece de dinero para comprar comida, o de tierras adecuadas para cultivar. Si por algún milagro la producción mundial de alimentos se duplicara el próximo año, la situación de casi todos los que padecen de hambre y extrema pobreza no cambiaría (...), [porque] los alimentos (...) fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales". Además, afirman que "no hacen falta ciencias ni tecnologías nuevas para aliviar el hambre y al mismo tiempo promover la sostenibilidad cuando cultivamos nuestro sustento". Es una realidad incuestionable que la comida se tira y despilfarra en los hogares y empresas alimentarias de los países ricos, mientras en otros lugares la gente muere de hambre.

Muy brevemente, las peticiones que hacen los ciudadanos preocupados son:

  1. Etiquetado completo: Los productos deben indicar si contienen OMG y de donde proceden los genes insertados. También hay que especificar si la carne o el pescado se ha alimentado con alimentos transgénicos.
  2. Exigir un seguro a empresas e investigadores: Ese seguro se debe exigir tanto para las empresas que comercialicen como para las que investiguen en pruebas de campo, de forma que ese seguro pueda hacer frente, al menos parcialmente, a los desastres que se pudieran ocasionar y a las demandas por contaminación genética.
  3. Exigir a los agricultores un permiso explícito para cultivar OMG y crear un registro público de este tipo de cultivos sean o no con fines comerciales.
  4. Reconocer el derecho de las autoridades locales o regionales a declarar su zona como libre de OMG, para respetar zonas de especial interés (por su biodiversidad, por sus variedades agrícolas autóctonas, por sus productos ecológicos o con denominación de origen...).
  5. Anteponer los derechos y la salud de los ciudadanos a las ansias lucrativas de las empresas.
  6. No permitir la investigación con pruebas de campo si no hay total seguridad.
Por todo lo visto, queremos terminar repitiendo que no cualquier manipulación genética tiene que ser inherentemente negativa. El peligro estriba en que tiene repercusiones inherentemente inciertas. Ante un defensor de los OMG que los defiende en base a las opiniones de algunos científicos y empresas, podemos decirle tres cosas, sin miedo a equivocarnos:
  1. Son muchos los científicos que recelan de las ventajas e intuyen los peligros de los organismos transgénicos. Además, no se conoce que esos científicos tengan intereses empresariales (cosa que sí se sabe de algunos científicos favorables a los OMG). Aparte de la intuición, ya hay pruebas claras que demuestran su peligrosidad (provocando alergias, por ejemplo).
  2. Pudiera ser que los OMG trajeran muchas ventajas, pero resulta imposible conocer sus repercusiones a largo plazo.
  3. Con buenas intenciones se han cometido barbaridades inmensas (la inquisición española, el holocausto judío de Hitler, las matanzas en el Israel/Palestina actual...).

El hombre necesita tener una concepción de la Naturaleza coherente con su forma de vida. Algunos científicos (como Rifkin) aseguran que esa concepción está tan influenciada por el ambiente cultural del hombre que dice más de ese hombre que de la propia Naturaleza. O sea, son concepciones de la naturaleza extraordinariamente antropocéntricas que legitiman el orden social existente y si cambia ese orden social o la relación de las personas con su entorno, también lo hace su concepción de la Naturaleza, distorsionando la realidad. Los individuos cuya concepción de la Naturaleza no encaja con la marcha de la sociedad son vistos como raros o críticos con el progreso. No son necesariamente tristes, pero sí, al menos, están algo agobiados por esa incoherencia. Pero el mayor peligro que se plantea es que esa concepción de la Naturaleza sea modificada en una dirección errónea y, entonces, se vea como coherente y natural lo que es contradictorio y antinatural. En este siglo, la biotecnología está siendo incorporada como natural pero, ¿realmente lo es?, ¿son sus ventajas para todos o sólo para algunos? ¿qué peligros esconde?... Son preguntas clave para formar la nueva concepción de la Naturaleza que demandan los cambios en esta sociedad.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Web del agua dulce

Bebe Agua, Si Puedes

El 97% del agua de la Tierra es salada, pero el 3% restante no es agua accesible porque la mayoría está en los polos, los glaciares, en grandes profundidades o en el aire. El agua dulce accesible es sólo el 0.4% del total. Si además tenemos en cuenta que muchísimos seres humanos no tienen fácil acceso al agua potable, entonces entenderemos que beber agua es un lujo muy saludable. Entonces, ¿por qué beber otras bebidas más caras, menos saludables y que requieren mayores gastos energéticos si podemos beber sencillamente H2O con sus impurezas naturales?

El acceso al agua potable es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad. Ha sido y, desgraciadamente, será fuente de conflictos en muchos lugares del mundo (Oriente Medio y África, quizás entre los más graves). Al menos la mitad de la población mundial no disfruta de un suministro adecuado de agua limpia y mientras se intenta paliar ese problema, la calidad de las fuentes de agua dulce se está deteriorando por culpa de la contaminación y de la sobreexplotación (Henry y Heinke, 1999). Poco importan los datos exactos, porque la cuestión importante es saber que son muchísimos los que no disponen de un suministro adecuado de agua y mueren por ello, pero los amantes de los datos pueden "disfrutar" con la siguiente tabla:

Población Mundial (Febrero 2005) 6500 millones
Personas sin acceso a sistemas de saneamiento 2600 millones
Personas sin acceso a agua segura 1100 millones
Muertes anuales por enfermedades infecciosas/parasitarias curables 7 millones
Muertes diarias infantiles por enfermedades diarreicas3900 niños

El teólogo Leonardo Boff dijo, en una entrevista, que hay dos cuestiones fundamentales por las que luchar: Alianza por el agua y alianza contra la guerra. Boff es uno de los fundadores de la teología de la liberación que ahora se desarrolla también como una eco-teología de la liberación.

El agua es un bien escaso y cada vez hay más gente que quiere consumir más agua. Como ejemplo sirva que en algunos países el consumo de agua por persona es de 4.5 litros diarios, mientras que en los hogares de algunos países industrializados se consumen unos 680 litros diarios por persona, y esta cifra sube a más de 6000 si se añaden los consumos indirectos (Nebel y Wrigth, 1999). Casi todos los grandes ríos del planeta están contaminados y en Europa están contaminados incluso los pequeños ríos. Muchos ríos y acuíferos están sobreexplotados, lo cual genera grandes problemas sociales y medioambientales. Por ejemplo, el mar Aral ha disminuido drásticamente su extensión y ha aumentado su salinidad, dejando pueblos pesqueros alejados de la costa y con un mar contaminado por pesticidas, fertilizantes y otros venenos químicos de la agricultura intensiva del algodón. El problema del mar Aral es otra triste herencia de la antigua U.R.S.S. Pero ese algodón se envía a Europa donde la gente consume ropa cada año a un ritmo frenético. ¿A quién le importa la moda?

Los bosques también son parte importante en el ciclo del agua y están gravemente amenazados (urbanización, incendios, la industria maderera...). Sin árboles, se erosiona la tierra y se producen inundaciones. Se secan los pozos. Crecen los desiertos. Estos problemas, por su importancia, se estudiarán en otros artículos.

El consumo de recursos (naturales y energéticos) por cada litro de agua es también bastante elevado si incluimos todo el proceso: construcción de pantanos, pozos y canalizaciones, desinfección o desalación, bombeo, depuración de aguas residuales... Téngase en cuenta que los pantanos y trasvases tienen un enorme coste económico y ecológico, pues modifican el flujo natural del agua, modificando también el flujo de la vida y de los nutrientes que arrastra. El agua de un río no se "tira" al mar, sino que "alimenta" al mar y a la vida marina. El agua de un río no "pasa" sino que, pasando, va dando vida a su paso. Esto nos lleva a la conclusión de que cada vez es más necesario ahorrar agua, porque ahorrar agua es ahorrar agua, energía y naturaleza.

Para ahorrar agua hay muchas formas: Usar riego por goteo y regar en horas de poca evaporación, recoger agua de lluvia, usar plantas de jardín que requieran poca agua (xerofitas) en vez de césped y otras especies que necesiten mucha agua, comer menos carne y más frutas y verduras, cerrar ligeramente la llave de paso principal para disminuir la presión, usar las aguas grises para riego, escusados o lavado de coches... Las aguas grises son las ligeramente sucias de fregaderos, bañeras, lavadoras u otros usos. Cualquiera que se lo proponga puede encontrar mecanismos de ahorro ajustados a su persona.

Por supuesto, para ahorrar agua no sirve beber menos. Beber agua es muy bueno para nuestra salud y se aconseja beber bastante agua, especialmente en épocas calurosas. Pero a veces ocurre que aunque el agua sea accesible, los humanos prefieren otro tipo de bebidas artificiales. Y si en el mundo actual beber agua es un lujo, beber otras bebidas es aún más un lujo. No se trata de negar todos los lujos, sino de evitar que éstos sean cotidianos, para que uno aprecie el lujo cuando llegue y sepa disfrutar de ello.

Si tenemos presente que la cantidad de energía consumida para una bebida artificial es muy superior a la del agua, y sumamos los envases y su transporte, nos daremos cuenta de que la diferencia no es baladí. Por otra parte, muchas de estas bebidas artificiales contribuyen a las ganancias de grandes multinacionales que enriquecen las economías de los ya enriquecidos. Si pensamos que diariamente hay gente que muere por no poder acceder a agua potable en condiciones saludables, entenderemos que es un gran lujo incluso beber agua mineral embotellada si uno tiene acceso a agua corriente suficientemente saludable. Con ese agua y con frutas se pueden hacer otras bebidas naturales: zumos, limonada...

Puede haber diferentes opiniones sobre lo que es agua suficientemente saludable, cuánto de lujo es o a cuánto debe restringirse ese lujo. Pero mientras justificamos nuestra postura u opinión, alguna persona estará muriendo por no tener acceso a bebida alguna, ni natural ni artificial. Por consiguiente, si puedes, bebe agua, agua corriente.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



http://www.consumehastamorir.com

La "Cultura Ambientador" contra el Medio Ambiente

La "sociedad o cultura ambientador" es esa forma de vida afincada en la paradoja de solucionar los problemas agravándolos. Este modus vivendi sólo se preocupa de que los problemas no se vean, ni se huelan, y de maximizar la comodidad física e intelectual de los individuos. Su máxima de vida es: "Si no veo ni huelo problemas es que no existen". La comodidad física conlleva tener todas las comodidades para no mover un músculo (TV satélite o por cable incluida), mientras que la comodidad intelectual implica no plantearse nada que pueda evidenciar el tremendo error de esa forma de vida.

Cuando en un lugar huele mal (en el servicio, por ejemplo) hay dos formas de actuar: Eliminar el mal olor o esconderlo con un olor más fuerte. Lo primero se consigue económica y fácilmente aireando la habitación, lo cual es aconsejable hacer a diario con todas las habitaciones de la casa. La segunda solución es poner un "ambientador", que es un artilugio pensado para que su olor huela más que otros olores y los esconda, los haga imperceptibles.

Lo paradójico de poner un ambientador es que no elimina lo que provoca el mal olor y por tanto, sigue respirándose con las consecuencias negativas que ello pueda ocasionar. A esas consecuencias negativas hay que sumar algo peor, las que se deriven de respirar los productos químicos que volatiliza el ambientador (enfermedades respiratorias, alergias, cáncer...). Al final uno se traga el mal olor y los productos químicos del que se supone buen olor, que en muchos casos no es más que un olor de colonia tan desagradable que uno recuerda con nostalgia las bondades de respirar aire normal, sin olor.

Es claro que el uso de ambientadores agrava los problemas que se pretendían solucionar. Pero ya no los vemos ni olemos. Más aún, hay que añadir otros problemas que se generan en otros sitios: Contaminación de la industria química en la fabricación de cada producto, contaminación en su embalaje y transporte, imposibilidad de reciclar todos los envases y gasto energético en el reciclaje de los que puedan ser reciclados. El remate de esta historia son los modernos ambientadores que gastan energía durante su funcionamiento (energía eléctrica o a pilas). Todo un derroche para envenenarnos.

La vida en los países industrializados, bien podría llamarse "cultura ambientador", porque aplica este mismo modus operandi en gran parte de sus costumbres o actuaciones. Nuestra sociedad no piensa en las implicaciones de nuestras compras o de nuestros actos más allá de lo que nosotros somos capaces de ver y oler. Esta comodidad intelectual lleva a los individuos a lamentar los desastres ecológicos cuando los vemos y a olvidarlos cuando no salen por TV. Lamentan la contaminación que dicen que hay, pero siguen abusando de detergentes, suavizantes, limpiadores, disolventes, lejías... y ambientadores. Lamentan el efecto invernadero pero adoran su potente coche y su potente calefacción, porque es fantástico estar en manga corta en invierno y porque en su casa no hay contaminación. Lamentan el devastador efecto del cáncer y de las enfermedades cardíacas y circulatorias pero ignoran que en los países ricos el porcentaje de muerte por cáncer puede triplicar al porcentaje en los países pobres y que en los países ricos la principal causa de muerte son las enfermedades cardíacas y circulatorias debido al estilo de vida sedentario, la mala alimentación, la sobrealimentación y la contaminación (atmosférica, de interiores...). Lamentan que haya gente muriendo de hambre, pero no enlazan ese problema con su propia sobrealimentación. Se llenan los hogares de objetos sin entender que albergan una energía que se necesita para otros fines. Se usa el agua sin saber de dónde viene o a donde va...

En definitiva, las sociedades de los países ricos se lamentan de muchas cosas de las que son ellos los principales culpables. Esta "cultura ambientador" bien podría llamarse "cultura ascensor", "cultura gimnasio" o, como decía el Dr. Rojas Montes, "cultura light" porque se compran productos light y se va al gimnasio para no engordar, pero luego se usa el ascensor y se abusa del coche y del consumo de carne o azúcar, por citar unos ejemplos. El error radica en no ir más allá de lo inmediato. Por ejemplo, se abusa del consumo de carne por su sabor pero no se atiende a quien asegure que es mejor comer poca carne, o a quien asegure que producir carne contamina más que producir los vegetales equivalentes, o a quien se atreva a decir que un kilo de carne requiere el consumo de miles de litros de agua (piensa, por un momento sólo, en toda el agua que beba el animal en toda su vida y, en otro momento, piensa que hay otros gastos de agua en una granja). En este abuso tampoco se piensa en el sufrimiento de los animales o de esas personas que no alcanzan ni a oler el comercio de carne.

La desidia de la "cultura ambientador" arrasa el medio ambiente. Frente a esto hay que abrir las ventanas, las ventanas físicas y mentales, y dejar que nuestra casa y nuestra mente se llenen de aire fresco. No importa que nuestra casa esté más sucia si el mundo y nuestra mente están más limpios. No importa que nuestra casa esté un poco más vacía de objetos, si la mayoría de ellos son sencillamente inútiles y... cuantas menos cosas, menos preocupaciones. En realidad no importa que abrir las ventanas requiera un pequeño esfuerzo, porque merece la pena ver lo que hay más allá de las cosas: Un mundo hermoso y frágil que necesita ser respetado.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Reciclaje

¿De Dónde Viene y a Dónde Va lo que Usamos?

El hombre ha llegado científicamente a comprender el ciclo de la vida y de los elementos que la conforman. Hasta en los libros de texto es fácil encontrar el ciclo del agua, el ciclo del nitrógeno, el ciclo del carbono... Sin embargo, cuanto más avanzada es una sociedad parece ignorar más los ciclos, parece querer salirse de todo ciclo e ir en contra de la propia Naturaleza. Conocer el origen y destino de lo que usamos, de lo que comemos, bebemos... y hasta respiramos, nos hace más conscientes de nuestra posición en el mundo y de nuestra posibilidad de agravar o aliviar algunos de los problemas globales.

Es absurdo pretender conocer la "historia" de todo lo que pasa por nuestras manos. Nos llevaría tanto tiempo que sencillamente sería una tarea imposible. Sin embargo, con un poco de interés puede ser interesante y muy instructivo intentar descubrir algo de esa "historia" o qué se esconde detrás de la producción de cierto producto, de cierta marca comercial, de nuestra ropa, nuestra comida o nuestro agua. ¿Cómo ha sido posible que llegue a nosotros? ¿Qué costos o daños se han ocasionado? ¿Se ha utilizado la explotación infantil o la esclavitud? ¿Se han respetado los derechos básicos y las condiciones básicas de salud y seguridad de los empleados, de los animales y de los ecosistemas?

Por ejemplo, en muchas sociedades se abre el grifo sin saber de donde viene o por donde pasa el agua y se desecha ese mismo agua (ya sucia) sin preocuparse a donde va o qué se hace con ella. Esa ignorancia del origen y destino del agua es causa de una pérdida de respeto por la misma, que conlleva un despilfarro inconsciente. Si fuéramos conscientes que el agua que consumimos es agua que la Naturaleza necesita tanto como nosotros y que nosotros simplemente la pedimos prestada, entonces nos veríamos en la obligación de consumir la justa y devolverla en un estado aceptable. Las sociedades industrializadas consumen tanto agua que el uso de depuradoras que la limpien es muy importante pero de poco sirve si se consume más de la cuenta o si se contamina gravemente. Recordemos que en muchos lugares las industrias, la ganadería y la agricultura intensivas contaminan el agua resultante ocasionando serios problemas medioambientales.

Lo mismo ocurre con nuestros alimentos. Desgraciadamente se producen lejos de nuestras casas ignorando sus orígenes y sus procesos. Luego, se vierten a la "basura" como si los desechos orgánicos no sirvieran para convertirlos en la mejor tierra con la que producir los mejores cultivos. Si la tierra nos da las frutas, verduras, cereales y demás productos, es justo que devolvamos a la tierra los nutrientes.

El químico alemán Justus von Liebig (1803-1873), en uno de sus experimentos, quemó diferentes cultivos y examinó la ceniza, descubriendo elementos como el fósforo, el potasio, el calcio, el hierro, el cloro, el nitrógeno y el sodio. Llegó a la conclusión de que esos elementos los habían extraído las plantas de la tierra y que por tanto es preciso devolver esos elementos a la tierra para que no se agoten y los cultivos sigan extrayéndolos. Von Liebig observó que los fertilizantes químicos disminuían la cantidad de humus del suelo concluyendo que aunque los abonos químicos mejoran las cosechas a corto plazo, empeoran la calidad del suelo y hacen que desaparezca la importante vida animal de un suelo fértil. Desgraciadamente, sus estudios sobre los abonos químicos tuvieron mayor relevancia.

Pensemos que en un centímetro cúbico de un suelo fértil pueden existir 1500 millones de pequeños animales (saprofitos) que viven de los restos de animales y plantas en descomposición transformándolos en los elementos químicos que necesitan las plantas. Esta es la razón por la que para mantener un suelo sano y fértil es necesario no fumigar con insecticidas ni venenos químicos y abonar con compost, que es el mejor abono para todo tipo de plantas (de cultivo u ornamentales). El compost es fácil de fabricar a partir de todo tipo de restos de materia orgánica (hojas secas, cáscaras de fruta, estiércol...).

Es urgente establecer los mecanismos para que nuestro consumo esté en un ciclo. Si el agua está muy contaminada podrá quizás limpiarse, pero los desechos sólidos no podrán emplearse como abono. Por tanto, ya no estamos cerrando el ciclo. Si la cáscara de un huevo la tiramos a la basura, los elementos que contiene (calcio...) dejan su ciclo para estancarse en un basurero. Evidentemente, es complicado hacer llegar la cáscara del huevo a la gallina que lo puso, pero ese ciclo tan corto también es raro en la Naturaleza. Lo importante es no cerrar el ciclo y no importa si ese calcio de la cáscara de huevo acaba en una planta de nuestro huerto o en otro lugar del ciclo de la vida.

Resulta llamativo que mientras en las zonas ganaderas se produce demasiado estiércol y contamina tierras y agua, en las zonas agricultoras se necesitan abonos químicos que contaminan tierras y agua. Resulta también llamativo que ciertos países con hambrunas extremas exporten sus cultivos y su pesca a los países ricos, que las usan para alimentar ganado. Como muestra recomendamos la película documental "La Pesadilla de Darwin" (Darwin's nightmare, Hubert Sauper, 2004).

En la misma línea de saber más sobre el origen de las cosas nos podemos preguntar: ¿de donde procede toda la carne que se consume en los países industrializados? Es una pregunta interesante porque esa gran cantidad de proteínas cárnicas deben salir de la tierra, ya que los animales no son productores. El origen de esas proteínas es de origen vegetal. Los animales son utilizados como transformadores de proteínas vegetales en animales, pero en ese proceso se pierde mucha energía, se pierde mucha agua, se pierde mucha comida en un mundo demasiado hambriento y sediento. Pensemos que no es posible vivir en un mundo donde casi 7000 millones de personas coman carne diariamente. ¿Qué haría falta para conseguir eso? ¿Se puede garantizar una vida y una muerte digna a los animales que utilizamos en nuestra alimentación si queremos comer carne diariamente? Hay gente que parece pensar que las hamburguesas y las salchichas nacen en el supermercado. Esas hamburguesas y esas salchichas se han producido a costa de algún sufrimiento animal, de un consumo de agua y, en definitiva, de energía que es preciso considerar. Si dejamos de comer un kilo de carne de res habremos ahorrado entre 50.000 y 70.000 litros de agua: Se necesita mucha agua, muchos alimentos vegetales y mucha energía (gasolina) para alimentar un animal durante toda su vida, su muerte y para el transporte de su cadáver.

Es triste constatar que en demasiados casos la gente se comporta como si no supiera que los microbios, los insectos o las arañas, forman parte del ciclo de nuestro alimento y que los necesitamos para que la comida llegue a nuestra mesa. Es cierto que el ser humano tiene características que lo diferencian claramente de otros animales, pero por ello tenemos que ser responsables. Debemos comportarnos con la Naturaleza como un buen hermano mayor, que no se siente superior pero sí responsable de cuidar bien a sus hermanos. Una gran ayuda para la Naturaleza es contribuir a cerrar sus ciclos. ¿Podremos algún día cerrar los basureros?

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La tortura como diversión, enfermedad mental

La Paradoja o la Socrática Ignorancia Española

Para evaluar una sociedad o país hay que tener en cuenta muchos factores. España es un país maravilloso por millones de esos factores y así lo corroboran habitualmente tanto sus habitantes como los millones de visitantes que recibimos cada año. Sin embargo, hay cuestiones de las que, como españoles, no podemos presumir y que a muchos de nosotros nos avergüenzan y nos humillan. No sabemos si se trata de una paradoja española, tal vez estupidez o, siendo benévolo, simplemente ignorancia, pues ya decía el ateniense Sócrates (469-399 a.C.) que el mal es producto de la ignorancia.

El 19 de Septiembre de 2005 saltaba una noticia que, por otra parte, no era demasiado novedosa: La consejería de Medio Ambiente de Galicia impone una multa de 6.000 euros a una vecina de Neda (La Coruña) por maltratar de forma cruel e injustificada a un burro de su propiedad, que murió tras una larga agonía. Según la consejería, la mujer "se ensañó de forma injustificada" con el burro de forma absolutamente inadmisible desde el punto de vista de la legislación de protección y bienestar animal. Aunque la multa es cuantiosa no es la primera y otras sanciones similares han sido impuestas por toda la geografía española.

Estos datos son un síntoma claro de que España es un país sensible al sufrimiento animal. Debido al descentralismo "de moda" en España, cada región o comunidad tiene su propio sistema legislativo y desenmarañar el "lío de leyes" de nuestra España es una tarea sólo apta para leguleyos sin otros quehaceres y políticos normales que, dicho sea de paso, son los mayores beneficiarios de tanta autonomía, y si no lo creen, calculen cuántos políticos hay en España y comparen con otros países mejor gestionados. Decíamos que este "lío de leyes", además de dar de comer a muchos políticos, es aprovechado por otros, dicho sea de paso, para hacer caso omiso de las mismas.

También se traduce este "lío de leyes" en muchas sanciones a España del Tribunal europeo de Luxemburgo que dejan en evidencia el sistema español de protección ambiental. Al incumplimiento reiterado de España a las leyes europeas se refería, con razón, Alejandro Sánchez (director ejecutivo de SEO) al decir en un editorial de "La Garcilla" (2005) que "algo hay podrido en nuestro sistema de protección ambiental" porque no para de "demostrarse la inoperancia de los mecanismos autonómicos y estatales". Y las administraciones locales son aún más peligrosas, como lo demuestra la construcción masiva en espacios naturales recalificados para que todo sea legal. En España resulta legal construir, por ejemplo, un circuito de Formula 1 con hoteles y demás construcciones en una zona declarada "Reserva de la Biosfera" por la UNESCO, cosa que se ha hecho en Ronda (Málaga).

No queremos aburrir con datos legales de este "lío de leyes" español. Pero veamos tan sólo algunos rasgos de la legislación de protección animal. Por ejemplo, la Ley de Protección de los Animales Domésticos y Salvajes en Cautividad de Galicia (de 1993) cataloga en su art. 22 como infracción grave "la organización y celebración de espectáculos, peleas u otras actividades con animales que impliquen crueldad o maltrato o puedan ocasionarles sufrimientos". En otras comunidades sus leyes dictan artículos similares. Otro ejemplo: La Ley de Protección de Animales del País Vasco prevé multas de hasta 15.000 euros para quienes maltraten a un animal.

Así pues, todas las leyes al respecto prohiben explícitamente "maltratarlos, agredirles físicamente o someterlos a cualquier otra práctica que les produzca sufrimientos o daños físicos o psicológicos". Además de "matarlos por juego o perversidad o torturarlos" (art. 5 de la ley 22/2003 de Cataluña).

Para no dejar dudas del respeto de los españoles por los animales, en España son ilegales las peleas de perros, de gallos o de cualesquiera otros animales y de hecho, están muy mal vistas socialmente. En algunas leyes (como la ley de Andalucía 11/2003) se considera infracción grave la mera asistencia a peleas con animales, aunque también es justo decir que se siguen celebrando clandestinamente. Otro dato: Algunos cazadores tienen la costumbre de ahorcar o abandonar a sus perros cuando termina la temporada de caza, pero son actos minoritarios y que, aunque ocurren con demasiada regularidad, escandalizan prácticamente a cualquier español. También hay en España y en toda la Unión Europea leyes que regulan cómo se puede matar a un animal de granja para reducir su sufrimiento, cómo deben transportarse para garantizar un trato digno y unas condiciones mínimamente aceptables y hasta se regula el trato que debe darse a los animales víctimas de la experimentación humana o que aparezcan en filmaciones.

La misma ley andaluza citada anteriormente regula hasta la longitud mínima de la cuerda con la que se ate a un perro y establece que éstos deben disponer de un mínimo de una hora al día "libres de ataduras". También obliga, como es lógico, a que se recojan las defecaciones que el perro deposite en lugares públicos.

El respeto a los animales es algo justificado por grandes filósofos y por una ética bastante elemental, además de avalado por la UNESCO y la ONU en su "Declaración Universal de los Derechos del Animal" de 1978.

Pues en esta Europa tan moderna y tan respetuosa con los animales, todavía existe una excepción que hasta figura en las leyes que hemos citado. Esas leyes prohiben torturar a un animal excepto que ese animal sea un toro y se torture públicamente, con ánimo de lucro o por mera diversión o entrenamiento. Es cierto que la ley de Cataluña en el mismo artículo (el 6) en el que prohibe las "matanzas públicas de animales" también protege a los menores de 14 años prohibiéndoles el acceso a las corridas de toros. La ley olvida mencionar que por televisión se retransmiten usualmente en horario infantil. No aclara la ley las razones de estas excepciones, pero es evidente que se amparan en la tradición.

Por tradición se han cometido y se siguen cometiendo grandes barbaridades: desde la lapidación de seres humanos u otros tipos de pena de muerte, hasta la ablación de las mujeres en muchos países, pasando por bodas concertadas, la negación de la educación (especialmente a las mujeres) o muchos otros rituales tradicionales, contrarios a los Derechos Humanos o Animales. Por tanto, para justificar algo no vale el argumento de la tradición, como bien decía Rosa Montero en un artículo periodístico.

En una desesperada búsqueda de argumentos, algunos afirman que gracias a que se torturan los toros en lugares públicos, se pueden conservar preciosos campos y dehesas, además de esa especie animal. Tal argumento, aunque fuera cierto, sería absurdo, porque en España hay muchas zonas protegidas por motivos menos sangrientos y nadie aplaudiría la tortura de un lince ibérico (Lynx pardinus) para conservar la especie (y eso que es el felino más amenazado del planeta).

El sufrimiento del toro en una plaza de toros es algo bárbaro cuyos únicos argumentos de peso son sencillamente el placer que le produce verlo a una minoría y los grandes beneficios que reciben los que se ganan la vida con ese sufrimiento. No hay más. Son actos que van en contra de las propias leyes europeas y españolas (si no hicieran tal excepción explícita) y contra la "Declaración Universal de los Derechos del Animal" (que no hace ninguna excepción) y que en su artículo 3 dice que: "Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles". En el artículo 11 también dice que: "Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida".

Contrarios a esos artículos también lo son algunos espectáculos en declive que hay por los pueblos de España. Por ejemplo, en Tordesillas (Valladolid, España) un toro es torturado hasta la muerte entre las calles del pueblo. El toro es atacado con lanzas durante horas hasta que cae desangrado y muere. Similar tortura recibe el toro de Coria (Cáceres, España), donde se le lanzan cientos de dardos que quedan clavados en la piel del animal. Ni las protestas de miles de ciudadanos han acabado con estas atrocidades... aún. En Méjico y otros países hispano-americanos también se torturan animales, una herencia de la España colonial.

Resulta paradójico en nuestra España, que sea legal y lucrativo torturar públicamente toros y cueste 6.000 euros torturar un burro en privado. Tal vez, la mujer gallega multada podría haberse librado de pagar la multa si hubiera que en su familia es tradición apalear a los burros, porque parece que en España se respetan bien las tradiciones, sean las que sean... Si como españoles, muchos no entendemos ese absurdo, ¿cómo nos verán fuera de nuestras fronteras?.

La cruel caza del zorro inglesa desapareció en el Reino Unido en este siglo XXI, seguida de cierta polémica, pero sin mayores traumas. Ese tipo de caza era, como lo son las corridas de toros, contraria a la legislación de la Unión Europea. Evidentemente, nadie duda que las corridas de toros desaparecerán más pronto que tarde, y si algún taurino no piensa así baste recordarle que los romanos no creerían que sus luchas de gladiadores estarían prohibidas en la misma Roma. Ya son muchos los que piden que no se subvencionen espectáculos taurinos con dinero público y cuando eso se consiga el colapso vendrá por su propio peso, porque en la actualidad el dinero público es básico para sustentar los gastos de esta tradición. Si en tu ciudad se celebran corridas de toros, pide a tu ayuntamiento que no las subvencionen con tu dinero. Afortunadamente hay buenas noticias: Cada vez hay más gente en España que mira a los animales con otros ojos, los ojos del que sabe que él mismo es un animal más.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Un árbol es mejor plantado que adornado por Navidad

Tristes Navidades

En el mundo industrializado se ha incrementado año a año la visión de la Navidad como una época en la que el objetivo es consumir, comprar, gastar... como si ello fuera condición indispensable para alcanzar la felicidad que históricamente fue propia de esa época, marcada como fiesta antes de la era cristiana. El derroche material es sinónimo inseparable del daño medioambiental.

En la Navidad se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazareth, aunque realmente no se sabe con exactitud cuando nació. Se decidió elegir esa fecha por la que era la festividad del Sol, que coincidía con la del nacimiento del dios pagano Mitra. Desde entonces ambas conmemoraciones coincidían. Lo sorprendente es que los países cristianos celebren la Navidad con tanto derroche sabiendo que ello contradice el mensaje principal de este Jesús de Nazareth, que tanto ensalzó y ayudó a los pobres y criticó la codicia convertida hoy en consumismo: Él dijo: "Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Lc. 12, 15). Pero Jesús dijo más cosas sobre la pobreza y la codicia (Mt 5, 3; Mt. 5, 38-42; Mt. 10, 9-10; Mt 19, 24; Mt. 22, 39; Mt. 23, 27-28; Lc. 6, 37-38; Lc. 14, 33; Hch 20, 35).

Hay mercantiles intereses que parecen querer que cada año esta festividad llegue antes de lo esperado. Es lógico que los centros comerciales se empeñen en hacernos creer que ya es Navidad cuando faltan aún varias semanas. Porque para ellos, Navidad es sinónimo de consumo desmedido, aunque para ellos sus ingresos nunca sean desmedidos. Nos quedaremos con las ganas de que algún centro comercial utilice el "consumo responsable" en su publicidad: "Compre aquí sólo lo que necesite, sin derrochar", o bien "Aquí NO vendemos a los que tienen demasiado".

Sin embargo, más difícil de entender es el porqué los ayuntamientos se suman al reclamo publicitario de una Navidad cuando todavía no ha llegado, encendiendo las luces callejeras antes de tiempo. No importa lo endeudados que estén los ayuntamientos. Lo importante es, parece ser, derrochar optimismo y vatios de energía. Al menos, habría que pedir a los ayuntamientos que utilicen sólo bombillas de bajo consumo y que el horario de encendido sea reducido o, al menos, que no se enciendan cuando aún es de día... aunque aún no es raro ver farolas encendidas de día en muchas ciudades. Al menos parte de ese dineral podría emplearse en sustituir la iluminación callejera que no cumpla las normas para evitar tanta contaminación lumínica. La ciudad de mediterránea de Málaga, por ejemplo, emite tanta luz hacia arriba que provoca molestias a los astrónomos que utilizan el telescopio de Sierra Nevada (situado a unos 100 km. en línea recta sobre el mapa).

Quizás eso del despilfarro consistorial sea el reflejo de lo que pasa en tantas empresas y domicilios particulares donde no se minimiza el consumo de electricidad (¿son los gobernantes reflejo del pueblo que los elige?). La cuestión no es si se puede o no costear el consumo, sino si el beneficio obtenido justifica el daño que la Naturaleza recibe al producir tal cantidad de electricidad. El consumo es tan abusivo y tan creciente que resulta evidente que en el futuro se producirán cortes en el suministro de electricidad, o bien, es necesario construir más centrales... pero ni las energías renovables podrán suministrar un consumo tan creciente. La pregunta no es si uno puede permitirse estar en manga corta en su casa mientras hiela en el exterior o estar pasando fresquito en casa mientras en el exterior hace calor. La pregunta no es si nos podemos permitir eso, sino si eso podemos permitírnoslo todos.

Debemos entender que cada objeto que compramos o consumimos ha requerido una serie de materiales y energía para producirse y transportarse. Examinemos estos dos elementos:

Lo más sorprendente es que es fácil descubrir, para el que lo quiera hacer, que ese consumo no revierte en la felicidad esperada (y no hay necesidad de ello). Suele ocurrir que el consumo desmedido es causa de unas "falsas necesidades" creadas por la publicidad, la envidia o la falta de personalidad, tal y como denunciaba Enrique Rojas, quien afirmaba también, en consonancia con las enseñanzas del místico antirreligioso Osho, que: "En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual". Ese componente espiritual no tiene porqué ser religioso, sino que puede ser también científico, filosófico o incluso ecológico, pero alejado, en todo caso de la vanidad, de la que con tanto acierto y gracia nos habla el Eclesiastés.

La triste realidad es que ese consumo excesivo es el que hace crecer la economía, el que hace crecer el PIB (o PNB, Producto Interior/Nacional Bruto). Este PIB es el índice de ese "desarrollo" del que hablan nuestros políticos. El consumo (aunque sea despilfarro) hace crecer el PIB, y la contaminación no influye a la baja, porque así no lo pensaron los que definieron el PIB y parece que ahora no hay interés en modificar su definición. Sobre el PIB también habló De Jouvenel y los científicos Nebel y Wrigth en su didáctica obra sobre las ciencias ambientales (consúltense las referencias al final). Con esta situación, la Navidad se plantea como una forma excelente de que suba nuestro "desarrollo"... a la vez que nuestro peso corporal, a costa de la Naturaleza y de nuestra salud.

Ni siquiera es ya admisible el rito navideño de meter en casa un árbol y adornarlo, porque mientras estos miles de árboles mueren en nuestras casas, los campos se mueren sin árboles. Con lo fácil que es plantar árboles se podría aprovechar la Navidad para hacerlo pues es una época excelente para ello. En Navidad podemos pedir a los Reyes Magos (que seguramente no existieron realmente, y que, en tal caso ni fueron tres, ni fueron reyes, ni fueron magos) que traigan sólo juguetes, SIN PILAS, uno para cada niño del mundo y que ningún niño se lleve el de otro, que no nos traigan ropa que no necesitamos y que estos Reyes no despilfarren tanto por los países ricos y se vayan con su generosidad a donde se les necesite más. ¡Feliz Navidad a todos!... cuando llegue.

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Unos plantones de algarrobo listos para ser trasplantados. Abajo la legumbre y sus semillas.

Giono y los Árboles

Jean Giono (1895-1970) es uno de los escritores franceses más importantes del siglo XX. Su obra, inspirada en su Provenza natal, es una exaltación de la vida rústica y de las fuerzas naturales. Su relato más famoso nos inspira a plantar árboles que vivan tras nuestra muerte.

En 1953 una editorial le pidió que escribiera unas páginas sobre un personaje real que fuera inolvidable, pero Giono escribió la historia de "El Hombre que Plantaba Árboles", un pastor imaginario que consiguió plantar, con total desinterés, cientos de árboles, convirtiendo una tierra yerma en un paraíso de vida que llegó a contar con la protección del Estado. Como el personaje no era real, la editorial puso objeciones y Giono donó el escrito a la Humanidad. Ese pequeño y ameno relato es conmovedor y consigue el propósito que pretendió su autor: "Hacer que la gente amara a los árboles, o, para ser más exacto, que amen el plantar árboles". Desde entonces, el libro fue traducido a multitud de idiomas y ha inspirado proyectos de reforestación por todo el mundo.

En España, uno de los mayores defensores y creadores de bosques es, sin duda, el escritor Joaquín Araújo, quien además es el autor de uno de los libros que mejor expresan el sentimiento ecologista: "Ecos... lógicos, para entender la Ecología" (2000). En una entrevista publicada en el boletín trimestral de GreenPeace (núm. 63), a propósito de la conciencia ecológica en España afirmaba que: "La gente se da por enterada pero paralelamente se otorga una especie de auto complacencia irresponsable para no participar en la solución de los problemas. La crisis ambiental es una crisis humanística. Un correcto humanista no puede destruir la naturaleza, un enamorado del ser humano es un enamorado de la vida y un verdadero humanista es un ecologista". En ese libro, afirma que "la faceta más apreciada de los múltiples intentos de reparar la degradación ambiental es la reforestación".

Plantar árboles es algo extremadamente simple: Hacer un hoyo, poner unas semillas y taparlo. Esa fue la tarea del pastor del relato de Giono. Naturalmente, que crezca un árbol es símbolo de que muchos otros han fracasado y existen técnicas para reducir el número de árboles fracasados. Por ejemplo, podemos plantar las semillas en macetas en nuestra ventana o patio y trasplantar cuando hayan crecido un poco. Una vez trasplantado, ayuda mucho regarlo en primavera y verano durante los primeros años.

Para algunos árboles puede ser malo el plantarlos en maceta, pues la raíz se enrosca e impide su crecimiento. Para solucionarlo se puede usar una botella de plástico cortada. La parte de la boca se llena de tierra, mientras que la otra parte sirve de soporte, tal y como se ve en los plantones de algarrobo de la foto adjunta. A partir de 1 año, el pequeño árbol ya puede trasplantarse en el campo.

En todas las regiones hay árboles autóctonos que son los que deben ser utilizados para conseguir las semillas, pues dichos árboles poseen los genes que les han permitido sobrevivir mejor a las condiciones propias de esa zona (clima, suelo, vegetación...).

En toda la costa mediterránea por ejemplo, existe un árbol que es muy fácil de plantar: El Algarrobo. Su hoja es ovalada y su fruto es una legumbre de 15 a 25 cm. de color marrón muy oscuro cuando está maduro y tiene diversos usos (alimentación del ganado, sustituto del cacao...). Dentro de estas vainas (similares a las judías) están las semillas, como lentejas pero más gruesas y oscuras. No es difícil encontrar este árbol y recoger sus semillas casi en cualquier época del año (del mismo árbol o del suelo en sus alrededores).

La longevidad de los árboles les hace ser una bonita herencia para los habitantes futuros de este pequeño planeta perdido en un brazo de la Vía Láctea.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Anatomía de un árbol

Cosas de Árboles

Para amar algo hay que conocerlo. Todo el mundo ama a los árboles porque todo el mundo los conoce en mayor o menor medida y porque su belleza y utilidad son incuestionables. Pero cuanto más se aprende sobre ellos, más se respetan y más se aprecian. Hablemos de árboles para conocerlos... para amarlos.

Los árboles se distinguen de las demás plantas por sus dimensiones y por su longevidad. Algunas especies pueden vivir, si se les deja, miles de años, manteniendo siempre la capacidad de aumentar de tamaño utilizando la energía solar. Algunas especies llegan a tener más de 100 metros de altura y hasta 10 metros de diámetro. Los árboles más viejos de la tierra, son especímenes del Pinus longaeva en Norteamérica y de Adansonia digitata en África, que tienen más de 5000 años. Más aún, a un espécimen de Cryptomeria japonica se le imputaron más de 7000 años. En Europa, un Platanus orientalis de la isla de Kos llega a los 2500 años y se dice que el célebre médico Hipócrates (460-377 a.C.), que nació en dicha isla, dispensó servicios médicos bajo dicho plátano. En Tenerife (Islas Canarias) está el árbol más viejo de España, un Drago (Dracaena draco) al que el libro Guinnes de los Records le atribuye 3500 años, otros más y otros menos. En la Península Ibérica los árboles más longevos son pinos, tejos, robles y olivos, mientras que los más altos son los abetos.

Los árboles tienen un gran poder de adaptación y se encuentran árboles en casi todos los hábitats terrestres, a excepción de aquellos que son muy hostiles (como desiertos y zonas polares). Los árboles son sin duda las plantas que poseen estructuras más eficaces y mejor desarrolladas para poder captar la luz, la energía del Sol.

El tronco permite elevar las hojas y apartarlas del suelo evitando a gran parte de los herbívoros (fitófagos), los cuales han tenido una evolución paralela a los árboles. Los árboles poseen taninos, que son productos ligeramente tóxicos para los herbívoros, y que sólo pueden ser ingeridos en pequeñas cantidades. Los taninos son abundantes en cortezas y brotes, desempeñando un papel disuasor para los fitófagos, aunque la cantidad de taninos puede variar mucho entre distintas especies.

La corteza del tronco permite la identificación fácil de las diferentes especies de árboles, pues es una estructura que puede variar mucho. Pueden ser lisas, rugosas, con arrugas, estrías...

Los árboles con copa densa suelen ser especies autóctonas, bien adaptadas y que encuentran todos los nutrientes y agua que necesitan. Las hojas grandes también requieren ambientes agradables. Por el contrario las hojas pequeñas son típicas de ambientes más hostiles.

Las semillas pueden ser pesadas o ligeras para ser diseminadas por el viento (anemocoria). Las pesadas suelen ser típicas de zonas áridas, por lo que la semilla incluye reservas para poder germinar. Algunos árboles tienen semillas pequeñas para perpetuarse allí donde viven. Esas semillas pequeñas penetran fácilmente en las grietas del suelo y suelen conservar su poder germinativo mucho tiempo. La anemocoria puede facilitarse con alerones (como el arce, la tipuana o tipa, el fresno y el tilo).

Técnicamente, un fruto es el ovario de una flor maduro con semillas en su interior. Si la pared del ovario se seca al madurar estamos ante los llamados frutos secos, en los cuales los nutrientes se encuentran confinados en las semillas (como en el almendro, castaño, nogal, girasol, judías, guisantes..). Algunos árboles, como el tejo o la sabina, generan frutos apetitosos para las aves u otros animales, que son las encargadas de la diseminación de sus semillas. Otros, como la encina o el alcornoque, ofrecen semillas apetitosas para que los animales las dispersen lejos a cambio de perder gran parte de las semillas generadas. En general, los árboles tardan unos años en dar fruto para garantizar su buen estado antes de que sus descendientes puedan competir con ellos por los recursos. Algunos árboles tardan 10 ó 18 años en fructificar, y cuando lo hacen están plenamente asentadas. Unos árboles fructifican cada año y otros lo hacen cada varios años.

Las flores pueden ser muy variadas, no sólo por su aspecto sino también por su condición sexual:

Otra típica clasificación de todas las plantas con semilla (fanerógamas o espermatófitas) se hace atendiendo a la posición del óvulo primero y de la semilla después:

Ya que hemos hablado de cotiledones, vamos a aclarar ese concepto. Un cotiledón es una hoja embrionaria o seminal. En una semilla suele haber un único embrión aunque a veces hay más de uno (como en los cítricos o el mango). Cada embrión es una planta en miniatura que germinará si se dan las condiciones adecuadas (humedad, temperatura...). Ese embrión puede tener uno o varios cotiledones:

Para terminar, vamos a hablar de las semillas, de todas las semillas. Una semilla es un ser vivo, aunque sus procesos metabólicos (como la respiración) están muy paralizados. Una semilla muere si no puede germinar durante un cierto periodo de tiempo, y ese tiempo depende de distintos factores como por ejemplo de la especie. Las semillas de algunas especies de arce necesitan brotar a las dos semanas de su siembra pues en caso contrario mueren. Por el contrario, las semillas de la planta del loto pueden durar sin germinar más de dos mil años. Para que una semilla germine necesita que se cumplan ciertas condiciones (de humedad, luminosidad, temperatura...). Y algunas semillas son bastante delicadas. Las semillas de lechuga (Lactuca sativa) germinan solamente si están expuestas a la luz, por lo que no deben enterrarse. En realidad, la parte viva de la semilla es el embrión o germen. Algunas semillas tienen una reserva alimenticia (endospermo) que usa el embrión cuando germina como alimento hasta que la nueva planta consigue elaborar su propio alimento (a través de la fotosíntesis). Otras semillas no tienen reserva alimenticia, como las semillas de las orquídeas, que tienen el tamaño de una mota de polvo y hasta el embrión está inmaduro y necesita asociarse en el suelo con hongos u otro tipo de fuente nutritiva capaz de alimentar al embrión en desarrollo.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Bosques, Siempre Sorprendentes

Con los años no deberíamos perder la capacidad de asombrarnos por lo cotidiano. Lo cotidiano a veces esconde misterios fantásticos esperando ser aprendidos y resueltos por cualquier observador curioso. Un claro ejemplo de ello son nuestros habituales árboles, los cuales vemos en nuestros campos, calles y plazas y los vemos sin mirarlos, sin observarlos, sin apreciarlos y sin apenas prestarles atención (sálvese quién pueda). Estas líneas pretenden ser un homenaje a los árboles y a sus reuniones, los bosques, a John Muir y a todos aquellos que los fomentan y respetan.

John Muir (1838-1914) fue un emigrante escocés, escritor de sus viajes y de su filosofía ecologista. Fue uno de los pioneros en la defensa de la Naturaleza contra el desarrollismo y fundó el Sierra Club para tal fin. En EE.UU. es el "Padre del Sistema de Parques Nacionales". Con su lucha consiguió que el Congreso estadounidense declarara y protegiera como Parque Nacional el valle de Yosemite en California (al Oeste de EE.UU.). Eso hizo que muchas zonas naturales fueran reservadas de la explotación industrial. Precisamente es en ese parque donde crecen los árboles más altos del mundo. Se ha encontrado una secuoya (o secoya) con más de 1000 años y 112 metros de altura, calificada (en su día) como el árbol más alto del mundo y el ser vivo más grande del mundo, pues el animal más grande que jamás ha existido es la ballena azul (Balaenoptera musculus) que alcanza de 26 a 30 metros. Las secuoyas pueden superar los 3000 años y un diámetro de más de 8 metros (más de 25 metros de perímetro, lo que implica que se necesitan más de 14 adultos para darle un abrazo). Existen dos especies de secuoyas y actualmente están prácticamente restringidas a California, aunque además de cultivadas pueden encontrarse pequeños reductos en otras zonas, como en diversas sierras del norte de España o en la Sierra del Castril en Granada (España), aunque aquí no alcanzan tanta altura. El nombre de la especie procede de un indio cheroqui llamado Sequoiah (1770-1843) que inventó un sistema de escritura para su lengua materna. No es la especie de mayor altura que se ha hallado, pues en Australia se han encontrado árboles de 155 metros de la especie Eucalyptus amygdalina.

Cada vez que vemos un árbol deberíamos maravillarnos por su hermosura. En realidad todos los organismos son bellos y misteriosos, pero los árboles resaltan entre todos ellos por sus dimensiones y por su longevidad. Son tan maravillosos que dedicamos otro artículo a hablar sobre ellos, sobre sus hojas, sus flores, su tronco, sus semillas, sus frutos... Pero ahora queremos hablar de los árboles cuando forman un gran grupo, eso que se llama bosque y que forma un ecosistema donde la biodiversidad se ve favorecida (siempre que el hombre no se inmiscuya).

Algo a lo que sí se le presta mucha atención es la lluvia, por la necesidad tan directa que tenemos de ella. El tiempo atmosférico es excusa de conversación y preocupación de no poca gente. Pero se ignora o se minimiza la relación entre la lluvia y los bosques. Los bosques, como el hombre, también necesitan agua y además, nos atraen el agua de lluvia, la retienen entre sus hojas y sus raíces evitando avalanchas de tierra y la liberan lenta y limpiamente (evapotranspiración). Cuando se deforesta sin control es fácil que se produzcan avalanchas de tierra o inundaciones que en muchos casos se solucionan con costosas obras de ingeniería más que con la plantación de bosques. Algunas de las inundaciones más graves por esta causa se han producido en Bangladesh o Filipinas y en algunos casos ya se empieza a entender, por las malas, el trabajo silencioso y mal pagado de los árboles.

En España, como en tantos países, no se respetan los árboles, ni su belleza ni su utilidad. Se construyen casas y autovías donde había campos y bosques. Eso evita que el agua sea absorbida por la tierra, se secan los pozos, se reducen los caudales, mueren los peces, se erosiona la tierra, crecen los desiertos, se producen avalanchas, inundaciones... y más casas supone más consumo de agua. Si queremos agua tenemos que poner límite al crecimiento de ciudades y carreteras, y propiciar el crecimiento de los bosques. En todas las ciudades del mundo (también en la tuya) se cortan árboles para construir casas y carreteras. El teólogo Leonardo Boff dijo, en una entrevista, que hay dos cuestiones fundamentales por las que luchar: Alianza por el agua y alianza contra la guerra. Boff es uno de los fundadores de la teología de la liberación que ahora se desarrolla también como una eco-teología de la liberación.

A veces, parece que se hace algo bien y se protege legalmente una zona valiosa. Pero lentamente van surgiendo amenazas a esa zona, se va construyendo cada vez más cerca, se va masificando el turismo, del que huyen (con razón) las especies. En definitiva, se va organizando al estilo humano lo que la naturaleza organiza mejor y, al final, se degrada la zona y se pierden las razones que llevaron a su protección. Tras eso ya sólo falta un trámite legal que recalifique los terrenos y los haga urbanizables para que las constructoras puedan arrasar con sus excavadoras lo que fue algo valioso. Este proceso a veces no es lento: tan rápido como un incendio forestal.

En defensa de la construcción, algunos dicen que en algún sitio tenemos que vivir, ignorando la cantidad tan enorme de casas vacías, en ruinas o utilizadas sólo como segunda residencia en verano. No se trata de prohibir que el que quiera o pueda, que tenga 20 casas vacías, pero es evidente que eso no es muy respetuoso para los que no tienen casa ni para la Naturaleza, demasiado acosada ya por las constructoras.

Como ejemplo egregio de bosque amenazado, la selva Amazónica por donde transcurre el río más ancho del mundo, el Amazonas. Este río tiene más de 1.000 afluentes y también es el más caudaloso (unos 200.000 m3/sg. de media y más de 300.000 m3/sg. en época de crecida) y el que tiene mayor extensión de su cuenca (7.050.000 km2), repartida entre los países de Brasil, las Guayanas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

El problema de la Amazonia es mucho más grave de lo que parece. No son sólo árboles y animales lo que está en juego. No son sólo los aborígenes y su cultura. Lo que está en juego es ver si el ser humano es capaz o no de conservar algo que sabe que es valioso y necesario. Hemos sido capaces de llegar a la Luna y de conservar con extremas medidas de seguridad obras de arte maravillosas. Pero, hoy todos dudamos de si seremos capaces de conservar los bosques primarios de la Tierra.

El tema es MUY peliagudo, porque Brasil puede perfectamente decirle al Reino Unido o a España que si ellos talaron sus bosques para "progresar", ¿por qué no puede hacer lo mismo Brasil? Algunos se preguntan si es legítimo para un país vender sus bosques como madera para progresar, pero la pregunta es capciosa porque encierra un engaño grave. Cuando Brasil vende su madera o tala grandes extensiones para plantar soja (transgénica en muchos casos, tal vez en todos), no está llevando desarrollo al país, sino que la riqueza se la quedan muy pocas empresas que, además, suelen ser extranjeras (europeas y estadounidenses principalmente). Empresas madereras, biotecnológicas, agroalimentarias y farmacéuticas del Norte, se están llevando la riqueza del Sur. En muchos casos llevan puestos de trabajo pero también en muchos casos suelen ser pocos puestos y con unas características que serían inaceptables en los países de origen de esas empresas.

Hace unos años emitieron por televisión (en La 2 de TVE, en España) una serie de documentales maravillosos titulados: "Amazonia, última llamada" (serie producida por Canal Plus y TVE y dirigida por Luis Miguel Domínguez). Se contaban cosas terribles como los suicidios masivos de aborígenes al verse "sin futuro": Se les quitan los árboles, se les quitan sus tierras y su forma de vida. Desesperados sólo ven una salida... su envenenamiento usando "plaguicidas". Los cultivos de soja que les quitaron la tierra les facilitan el veneno que les quita la vida. Pero la destrucción no para ahí: minas de oro contaminan el agua y devastan grandes zonas (para un anillo de oro hay que remover 30 toneladas de tierra), el tráfico de especies socava la biodiversidad... El final de esto no parece lejano, porque o el hombre se contiene o la naturaleza se agota.

Por otra parte, es muy bonito decir que el Amazonas y otras selvas tropicales deben conservarse, sin preguntarnos a dónde va esa madera que de allí se extrae, ¿eh?. ¿Acaso no irá a la madera de la mesa que tenemos delante? ¿Acaso no irá a la madera de las sillas y bancos de nuestros colegios y universidades, de nuestras plazas...? Los países industrializados son los que pueden pagar mejor esa madera y así, los países tropicales están vendiendo sus maderas y las ponen de moda (como la madera de teca, o la caoba, ya prohibida), hasta que se acaben.

Para evitarlo hay dos cosas muy simples: No llenar nuestras casas de muebles (ajustar un poco el gasto) y preguntar por el sello FSC que garantiza una madera obtenida "con sentido común". Eso mismo podemos también pedírselo a nuestros políticos para que lo tengan en cuenta en las compras municipales, para que se vigilen las importaciones madereras y para que demanden mayor control a otros países u organismos internacionales. ¡Uf! ¡Es mucho pedir!.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Urbanismo Exacerbado: Daños sociales y ambientales

Podría decirse que en todo el mundo está teniendo un gran auge el sector de la construcción, con sus ventajas e inconvenientes, llegando a calificarse como índice del desarrollo o como el mayor problema ambiental. Pero es en España donde el problema es tan exagerado que rebasa los límites de lo tolerable. Hay quien afirma que para constatar que hay "burbuja inmobiliaria" tiene que explotar, pero otros aseguran que es mejor desinflarla que explotarla. Sin ánimo de escribir un volumen, vamos a sintetizar las causas de este problema, sus consecuencias y hasta sus soluciones y riesgos asociados.

Antes de entrar en las causas del problema, veamos algunos datos: En 2005 se construyeron en España 812.294 viviendas, tantas como en Alemania, Francia y Gran Bretaña juntas. En 2006 España consigue el record anual en consumo de cemento, superando su anterior marca del 2005 y, por supuesto, situándose a la cabeza de los países de la UE. España es además el segundo importador del mundo (tras EE.UU.) y el cemento importado supone sólo un cuarto del consumido (Obralia, Nov. 2006). España es un país de bajo crecimiento demográfico en el que el número de viviendas es mucho mayor que el número de hogares y donde el precio de la vivienda sube y ha subido mucho más que las rentas. Según la Sociedad de Tasación, su precio sube más de un 12% anual desde el 2000, más aún en zonas urbanas. El 9.8% en 2006, apunta a una desaceleración. España es el país europeo donde más esfuerzo cuesta acceder a una vivienda: unos 9 años de salario íntegro.

Aunque estudiamos particularmente el caso de España, las conclusiones son extensibles a otros contextos, aunque no lleguen a la gravedad del caso español.

1. Demasiadas Causas

Existen tantas causas que las resumimos en 3 causas principales y muchas otras secundarias, pero que casi todas influyen directa o indirectamente en las demás. Las tres causas principales son:

  1. Auge del mercado inmobiliario: Venta y Construcción.
  2. Altos precios de la vivienda.
  3. Recalificaciones de terrenos.
Como decíamos, estas causas se ven alimentadas también por otros factores. Examinémoslos esquemáticamente:

2. Consecuencias: Desarrollo Insostenible

La consecuencia más positiva es la subida del PIB (Producto Interior Bruto), lo cual mejora la economía, pero no olvidemos las críticas a este sistema, nefasto para medir el desarrollo, de economistas tan prestigiosos como De Jouvenel, el Nobel de Economía A.K. Sen o los científicos ambientalistas Nebel y Wrigth. Resumiendo, el PIB mide el dinero que se gasta pero no en qué se gasta. De Jouvenel decía que para calcular el PIB es indiferente que se construyan "escuelas o bombarderos". Si taláramos todos los bosques, eso subiría el PIB pero... ¿es ese el tipo de "desarrollo" que queremos?. Talar los bosques o construir sin control es una forma de Desarrollo Insostenible, como pretendemos demostrar a continuación.

Hay que indicar que es especialmente dañina la creciente urbanización dispersa (modelo anglosajón) que consiste en multitud de casas pequeñas diseminadas por una gran extensión. En muchos casos con esto se pretende aumentar la calidad de vida, vivir más cerca de la naturaleza, pero eso no implica respetarla más. También se supone que la vivienda lejos del centro es más barata, pero en el centro de todas las ciudades hay casas viejas, deshabitadas, abandonadas a la especulación absurda y está claro que el auge de esa urbanización dispersa no ha abaratado la vivienda en España. El modelo de ciudad con gran densidad es preferible, pero integrando en los barrios distintas actividades como viviendas, negocios, colegios, mercados... (¡Qué pocos mercados se construyen en los barrios residenciales nuevos!). Hay que evitar la especialización por zonas que también acarrea los siguientes problemas:

En un artículo periodístico de Torres y Yus, que citan un trabajo científico de Pedregal et al. (véase la bibliografía del final), se concluye que "la construcción en sí sólo beneficia a los inversores y especuladores" y, centrándose en la Axarquía, una comarca española de la provincia de Málaga que, a pesar de sus altos índices de construcción, obtiene en el estudio científico la calificación más baja posible en cuanto a su nivel de desarrollo global.

3. Soluciones y Riesgos

La solución más inmediata a estos problemas es doble. Por una parte, pinchar o desinflar la burbuja y, por otra, aplicar progresivamente esa entelequia conocida como "Desarrollo Sostenible". Ambas son posibles y pueden ir de la mano, pero especialmente la primera implica una serie de riesgos que pueden ser graves, tales como la desaceleración económica, la quiebra de empresas (especialmente las pequeñas), despidos, subida del paro... y otras consecuencias impredecibles. No podemos dar afirmaciones categóricas pero todo parece indicar que es mejor desinflar la burbuja cuanto antes que esperar a que reviente por sí misma. En este proceso de desinflado y tendencia al Desarrollo Sostenible, hay distintas herramientas o elementos que pueden influir. Aquí los distinguimos entre aquellos en los que el Estado tiene cierto control o son, hasta cierto punto, incontrolables:

La pérdida de bosques y otros hábitats naturales es, al menos en España, sencillamente excesiva y es tarea de todos exigir su conservación. Podemos seguir destruyendo hábitats, pero no indefinidamente. En definitiva, nuestra sociedad tiene que entender que los recursos naturales son limitados (incluyendo el suelo y el agua) y que tenemos que administrarlos bien, pensando en nosotros y en las generaciones venideras.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Humanidad Erisictónica

Erisicton, un curioso personaje del poeta latino Ovidio, personifica, por desgracia, el rumbo de la Humanidad en su conjunto. El desprecio a la diosa Deméter (o Ceres) le llevó a un castigo aterrador. Recordemos que esta diosa es la diosa de la agricultura, encargada de dar alimento a los humanos. Su historia, difícil de olvidar, debe ser recordada.

El gran poeta latino Ovidio, a partir del año 1 ó 2 d.C. compuso el poema mitológico "Las Metamorfosis". En sus 15 libros se cuentan unas 250 fábulas centradas en las transformaciones de personajes mitológicos en plantas, animales o minerales. Gran fuente de la mitología clásica, Ovidio crea historias de personajes que se han convertido en símbolos y palabras tradicionales, personajes como Licaón (de cuya capacidad para transformarse en lobo procede la palabra licántropo), Dafne (convertida en laurel para evitar el amor del dios Apolo), Hermafrodito (hijo de Hermes y Afrodita, de donde procede su nombre, y que la ninfa Sálmacis no pudo conquistar por lo que pidió a los dioses unirse a él en un único ser de doble sexo), Europa (raptada por Júpiter transformado en toro blanco), Acteón (convertido en ciervo por Diana por verla desnuda mientras se bañaba), Eco (condenada por Hera a repetir las últimas palabras que oyera), Narciso (tan enamorado de su propia imagen que murió sin poder apartarse del agua donde se reflejaba y donde se encontró la flor que lleva su nombre), Tiresias (ciego y adivino por distintos dioses), Andrómeda (que debía de ser sacrificada a un monstruo marino de Poseidón, pero Perseo la salvó matando al monstruo), Aracné (que tejía mejor que la diosa Atenea por lo que fue condenada a ser una araña), Atlas (convertido en montaña), Ariadna (hija del rey Minos, cuyo hilo sirve a Teseo para salir del laberinto cretense del minotauro, el cual era hijo de un toro y de Pasífae, esposa del rey Minos), Ícaro (de donde procede el nombre de la isla Icaria, hijo de Dédalo, que cayó por volar muy cerca del sol con sus alas de cera por no obedecer a su padre)... y otras curiosas invenciones (como la trágica muerte de los amantes Píramo y Tisbe que da color a las moras maduras o la muerte de Meleagro por su propia madre).

En el libro VIII, Ovidio cuenta la leyenda del rico Erisicton, príncipe de Tesalia y biznieto de Argos (guardián de 100 ojos que nunca dormía con todos sus ojos a la vez, hasta que Mercurio lo durmió y... bueno, esa es otra historia). Decíamos que cuenta Ovidio que la diosa Deméter (diosa griega de los cereales, las cosechas y de la agricultura, equivalente a la diosa romana Ceres) tenía un bosque sagrado en el que resaltaba una vetusta encina donde vivía la ninfa Hamadríade. Un día Erisicton decidió cortar ese maravilloso árbol a pesar de las advertencias de dicha ninfa. Uno de sus hombres intentó detenerle pero le cortó la cabeza con el hacha. Tras muchos hachazos, Erisicton consigue que la encina caiga y que la ninfa muera.

Deméter, enfadada, quería que Erisicton pasara un hambre atroz, pero no podía porque su trabajo era dar alimentos a los hombres. Por eso, le pidió el favor al Hambre, y esta horrenda diosa visitó a Erisicton mientras dormía y cumplió el deseo de Deméter. En ese momento, Erisicton despertó de hambre y empezó a comer todo lo que podía. Sin poder dejar de comer, Erisicton gastó toda su fortuna y vendió todos sus bienes, incluyendo a su hija Mnestra, que consigue escapar e intenta, en vano, ayudar a su padre que no para de comer, ya hasta las basuras que encuentra. Finalmente, el hambre hizo a Erisicton devorar sus miembros y comerse a sí mismo.

La historia de Erisicton tiene muchos puntos en común con el mundo actual, con la humanidad en general, y por eso esta humanidad se hace merecedora del adjetivo de "erisictónica", acuñado para esta exclusiva ocasión. Para empezar, aún no nos hemos dado cuenta, como Erisicton, de que los árboles son sagrados y que no podemos perderlos sin buenas razones. En casi todos los países del mundo, los bosques están menguando por culpa de la mano del hombre: incendios provocados, construcción de urbanizaciones y de grandes autopistas que cortan literalmente el bosque, lluvia ácida, contaminación, escasez de agua que se saca de su ciclo para fines netamente humanos y, sobre todo, tala indiscriminada de árboles para conseguir su madera. En muchos hogares se observa un exceso de muebles y productos de madera cuyo origen ignoramos. Podemos encontrar madera de grandes árboles tropicales en nuestros muebles, pero también en servilletas de papel, en lápices, palillos de dientes o papel higiénico, en palillos para comida china y en multitud de otros productos de "usar, tirar y no pensar". También esta humanidad se parece a Erisicton en el caso (omiso) que hace de las múltiples advertencias que hace la propia Naturaleza, los científicos o la lógica más elemental.

El hambre de madera y el desprecio a los árboles son características propias del llamado progreso o desarrollo, características propias de esos países desarrollados que los demás quieren, con razón, imitar.

La humanidad, como castigada por Deméter, parece sufrir un hambre atroz. Existe un "hambre de pobres", que es el hambre de los que mueren de hambre, más de 20.000 personas mueren así CADA DÍA, según el programa de las Naciones Unidas para la alimentación mundial (http://www.wfp.org). A otros, su "hambre de ricos" les lleva a comer en exceso, a engordar y a sufrir sus insalubres consecuencias, a embarcarse en interminables dietas y quejas, y hasta someterse a caras operaciones de liposucción que salvarían la vida de muchos si se invirtieran en pan para ellos. El menú de los que padecen "hambre de ricos" incluye comer carne o pescado todos los días, como ignorando el poco pescado que queda en el mar y lo caro que resulta comer carne diariamente para la humanidad, para el planeta y para su propia salud. Tal vez resulta más kafkiano aún que en los países en desarrollo también crecen los problemas de obesidad, ya que se tiende a copiar un estilo de vida y una dieta rica en grasas animales, ignorando quizás que estar gordo no implica estar bien alimentado.

Es urgente abrir un debate público y global sobre los costos reales de mantener tanta ganadería. Las granjas industriales generan tanto estiércol que no puede ser asumido como abono por los campos cercanos y en muchos sitios hay contaminación de agua y suelo por nitratos. Cada cerdo o cada vaca no sólo gasta el agua que bebe a lo largo de su vida y el agua de riego de toda su comida, sino el relativo a la limpieza de la granja. Estos problemas hacen que muchas empresas se lleven la producción de carne a países donde las leyes les permitan contaminar sin problemas. Las granjas intensivas de cerdos desaparecen de Holanda y Dinamarca y aparecen en países como Polonia, Hungría o España. Eso implica un gasto extra en el transporte de la carne. Algunos se defienden diciendo que el ser humano come carne por naturaleza, pero lo que no es natural comer así, a diario. Y, desde luego, tampoco parece muy humano que mientras unos pasan hambre el ganado de su país viaje a Europa o Estados Unidos, o que mientras nos quedamos sin ballenas y sin atunes, los japoneses se coman estos animales sin reparos.

El "hambre de comida" esquilma los mares, a veces para alimentar a peces de piscifactoría (que algo tienen que comer), pero también provoca una contaminación excesiva que nadie duda. El "hambre de objetos" nos lleva a comprar, acumular y tirar demasiados objetos que realmente no necesitamos. Las tiendas de los países desarrollados se llenan y también se llenan los basureros, llenos de energía desaprovechada, o aprovechada sólo para hacer mal.

La gula, criticada desde antaño, puede tener hoy más razones contra ella y éstas ser más científicas. Quizás la Divina Comedia de Dante debería releerse o reescribirse con otros ojos. Allí, Dante ensalza al Daniel del Antiguo Testamento que rechazó los manjares que el rey Nabucodonosor le ofrecía para comer verduras, "de comer legumbres y de beber agua" (Daniel 1, 12), encontrándose así Daniel y otros judíos mejor alimentados y con "mejor aspecto". Tal vez, la propuesta de Daniel sea la primera con voluntad vegetariana de la Historia, pero hoy, el vegetarianismo (estricto o no) crece a un ritmo demasiado lento, mientras los imitadores de Erisicton, personaje que también Dante nos recuerda, crecen a un ritmo que parece alarmante.

En resumen, comer los cereales y vegetales que Deméter nos ofrece es una muy buena forma de ahorrar agua y energía, de evitar la contaminación y de luchar por un mundo más justo, sin hambre y sin sobrepeso. Pero al final, como Erisicton, la humanidad parece abocada a comerse a sí misma, a autodestruirse.

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No Fumes la Hierba, Cómetela

Un humorístico lema hippie decía así: "No pises la hierba, fúmatela". Con el cambio de tiempos y los archiconocidos desastres ambientales procede un cambio de lema: "No fumes la hierba, cómetela". Ahí se concentran dos cuestiones importantes. Una que fumar no es bueno para la salud (ni la humana ni la planetaria). Y dos, que para mejorar la salud (nuestra y del planeta) resulta beneficioso comer más hierbas, más plantas, es decir ser más vegetarianos.

El rito de fumar es muy antiguo, pero eso no es un argumento en su favor. Diversas culturas han fumado distintos tipos de hierbas, pero ninguna sabía como se sabe hoy lo negativo de ese acto y, de hecho, el convertirlo en hábito y vicio es algo propio de nuestra sociedad de consumo. Fumar es otro tipo de consumo sin sentido. Su publicidad (cada vez más restringida en algunos países) pretende mostrar gente feliz, sana y sin problemas, pero el tabaco no trae esos ingredientes sino que los aleja. La publicidad engaña a los incautos que, en muchos casos suelen ser jóvenes, la presa ideal de las industrias del tabaco, pues un fumador joven garantiza muchos años de consumo y es muy difícil que un adulto empiece a fumar si no fumó nunca en su etapa adolescente. Las tabacaleras se gastan mucho en publicidad en países con bajo nivel cultural y en los que los gobiernos aún no han establecido restricciones suficientes al consumo o publicidad de este tipo de veneno.

Un argumento del fumador es que "le gusta fumar" y se siente bien haciéndolo. Y... ¡claro! a mí también me gusta beber agua cuando tengo sed, pero no por ello dejo de beber agua un tiempo, para luego sentirme bien bebiendo. La realidad es que el fumador necesita fumar para sentirse normal (no para sentirse mejor). Ese es el efecto del tabaco, como droga que es. Y mientras se fuma se van consiguiendo unos premios especiales: Enfermedades pulmonares (cáncer, enfisema...), cáncer también de garganta, faringe, laringe, esófago, riñones, vejiga, páncreas, útero..., además de enfermedades cardiovasculares y del aparato digestivo, carencias nutricionales, enfermedades y trastornos del aparato reproductor femenino y también del masculino (incluyendo impotencia), problemas en el embarazo, enfermedad periodontal y piorrea (con hasta pérdida de piezas dentarias). Y tenemos que sumar menor vitalidad, mayor cansancio, pérdida de capacidades para cualquier tipo de ejercicio físico y un rotundo empeoramiento progresivo de la calidad de vida. Se vive menos y peor (al menos los últimos años de vida).

El cáncer de pulmón es una enfermedad prácticamente desconocida en los países en vías de desarrollo donde no se fuma. Y los efectos del tabaco se unen a la contaminación atmosférica de las ciudades de los países industrializados para producir efectos sinérgicos denunciados por los científicos B.J. Nebel y R.T. Wrigth, en su libro "Ciencias Ambientales: Ecología y Desarrollo Sostenible", donde aclaran que "el tabaco causa más muertes y sufrimiento entre los adultos que cualquier otro material tóxico del ambiente". O sea, que no es absurdo escandalizarse por el humo del tabaco aún viviendo en una ciudad contaminada.

Razones para dejar de fumar hay, a montones: mejoras en salud, mal aliento y mal olor (de la ropa y la casa de los fumadores), aumento de sueldo (más aún se se incluyen los gastos en mecheros, ropa quemada, gastos médicos y farmacéuticos...), recuperación del gusto y el olfato, mejora de imagen (fumar ya está mal visto socialmente, pero además fumar favorece la aparición de arrugas, celulitis...), el mal ejemplo para hijos y otros niños...

Pero además, fumar no es ecológico también por muchas razones, entre las que quizás la menor es el humo que se genera y su contribución al dióxido de carbono (gas de efecto invernadero). A eso hay que sumar lo que ensucia la industria tabaquera (pesticidas, abonos químicos, fabricación, transporte...), lo que contaminan los residuos en forma de ceniza y colillas en las calles, campo, playa... y el riesgo de incendios forestales (o en casa). Multitud de hectáreas son dedicadas a cultivar una planta para quemarla y envenenar. Bien podrían esos terrenos aprovecharse para plantar comida, árboles o dejarla libre a la Naturaleza.

Fumar en público implica hacer publicidad del tabaco y molestar a los de alrededor (a veces incluso sin que ellos se quejen o lo noten). Fumar es dilapidar miserablemente el dinero, que podría emplearse en multitud de cosas más útiles para ustéd, para los demás o para la naturaleza. El tabaquismo no es la causa de la pobreza, pero nos iría mejor empleando el dinero dedicado al tabaco en otros fines (empresariales, medioambientales, sociales, educativos...).

Pasando al segundo tema que aludíamos al principio, también una alimentación sana, con menos carne y menos grasa ayuda a dejar el absurdo vicio del tabaquismo. No se trata, evidentemente, de llegar a la enfermedad conocida como "ortorexia", una obsesión patológica por la comida sana que puede llevar a la malnutrición e incluso la muerte. Lo que preocupa a muchos ecologistas es cómo se trata a los animales y qué repercusiones tiene el consumo de tanta carne en el medio ambiente. Muchos vegetarianos y veganos NO lo son por cuestiones de salud o dietéticas, sino por cuestiones meramente éticas respecto a los animales o la naturaleza en su conjunto.

Piense, al menos un momento, que hay mucha gente que muere de hambre y, en el mismo planeta, se emplea un tercio de la producción de cereales para alimentación del ganado con el objetivo de obtener carne y leche. En los países ricos es muy raro ya ver vacas pastando libremente, comiendo hierbas. Cuando lo hacen es simplemente como suplemento alimenticio, siendo principalmente alimentadas con cereales y piensos, recolectados y fabricados muy posiblemente a muchos kilómetros de distancia. Es así fácil demostrar que la producción de carne requiere mucho mayor gasto de recursos (energía, agua...) que la producción del alimento vegetal equivalente. También sorprendente resulta conocer que los países pobres exportan carne a los países ricos. Es decir, la comida viaja desde donde se necesita mucho a donde se paga mucho, siguiendo la elemental lógica del comercio.

Es posible, como apunta el naturalista Arturo Valledor, que nuestro principal motor evolutivo haya sido la afición por la carne. O sea, que la evolución de nuestra especie hacia la actual situación intelectual y de dominio en el mundo no hubiera sido posible con una alimentación estrictamente vegetariana. Pero eso no sustenta, de ninguna de las maneras, que el actual consumo creciente de carne sea positivo y pueda mantenerse o extenderse a toda la población mundial. Y de intentarlo se demostraría que el estado evolutivo intelectual actual no fue suficiente para evitar el colapso de nuestra civilización (o incluso de nuestra especie como apunta el propio Valledor).

Para que quede bien claro, no abogamos por ahora por un vegetarianismo o veganismo estricto y, por supuesto, hay que evitar caer en la anteriormente citada ortorexia. Si los Homo sapiens nos caracterizamos por ser "sapiens", debemos aplicar esa sabiduría en conocer las repercusiones de una dieta que incluya carne diaria o semanalmente y sin conocer el origen de esa carne (ni su alimentación, ni la calidad de su vida, ni el trato recibido, ni la forma de su sacrificio...). El documental "Earthlings" (Terrícolas), que muestra el trato cruel que nuestra especie da a cualesquiera otras especies es un pequeño gesto para abrir los ojos al mundo. Intenta hacer una visita al matadero donde matan lo que te comes y verás sólo una parte del documental.

Lo mejor de todo es que todo el mundo puede dejar de fumar y basar su dieta en poca carne. Para lo primero hay varios métodos que te será fácil encontrar (por internet, en tu farmacia, en tu médico...) pero lo más importante en todos ellos es tener una firme decisión de dejar de fumar. La decisión ha de ser firme, para evitar frustrantes recaídas. Pero cada recaída no es un fracaso sino un pequeño éxito.

Tras todo lo visto, el lema que inspiraba a fumar menos y a comer más vegetales, espero que no le parezca una cosa sólo para reír, sino que refleja problemas muy graves que está en nuestra mano empeorar o mejorar.

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Publicidad, un Segundo Cerebro

En una de las viñetas del humorista gráfico "El Roto" se decía que la incitación al consumo debería considerarse delito ecológico. La publicidad incita al consumo pretendiendo sustituir nuestro pensamiento diciéndonos cómo vivir. Y todo para llenarle los bolsillos a unos cuantos individuos manipulados también entre sí en grado sumo. La publicidad es un río turbulento que quiere arrastrarnos. Veamos publicidad pero desde el puente de nuestra libertad y pensamiento, sin dejarnos arrastrar hasta ahogarnos a nosotros y a todos esos seres vivos con los que compartimos planeta.

Desde que nacemos, el mundo nos dice qué tenemos que hacer y cómo tenemos que vivir. Padres, hermanos, familiares, profesores, amigos y enemigos... nos dirán qué hay que hacer y qué esperan de nosotros. No es que eso sea malo en sí mismo, nosotros hacemos lo mismo con los demás, los consejos pueden ser malos, buenos o regulares. Lo malo es cuando aceptamos el camino marcado sin pensar si ese es el nuestro. Si sentimos que nuestro camino es otro, ¿porqué hacer caso a esa persona que parece que tanto nos quiere?. Lo más cómodo es dejarse llevar por la corriente, ser respetable y respetado. Otros prefieren ir contracorriente por el mero hecho de presumir de ello, pero tampoco parecen pensar si ese es su camino o es el camino marcado por aquellos que le marcan el camino contrario.

El remate de esta historia es la publicidad. Gente que ni nos conoce, ni nos aprecia, nos dice qué tenemos que comer, beber, vestir o cómo debemos vivir, divertirnos o desplazarnos. Grandes masas de gente obedecen ciegamente bebiendo, comiendo, vistiendo y viviendo cómo nos dice la televisión en particular y toda la publicidad en general. Es fácil caer en el error de creer todo lo que diga la "tele", porque es más fácil enterarse de eso que leer fuentes serias al respecto. La televisión unas veces miente y otras no dice toda la verdad, y otras veces, las menos, hasta puede ser buena (educativa, con información objetiva...), pero hay que preguntarse porqué en todos los telediarios salen siempre las mismas noticias, las mismas imágenes, los mismos temas... tan poca información local que resulta casi imposible actuar, sentirse actores activos y partícipes. Innegablemente los medios de comunicación (televisión, prensa, radio...) son instrumentos de manipulación (política y comercial) masiva, y sus mensajes están sesgados por la empresa propietaria del medio. Ya que lo sabemos, debemos estar alerta. La televisión además, reduce la comunicación interpersonal y el pensamiento porque el ritmo que la televisión impone impide pensar sobre las cosas tratadas en ese momento. Un libro es distinto: Uno puede pararse a pensar cuando quiera, volver atrás, subrayar y hasta hacer anotaciones en los márgenes. El humorista Groucho Marx (1895-1977) dijo: "Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro".

Nos creemos tanto lo que dice la televisión que hasta lloramos y nos emocionamos en las películas. No es que ello sea malo, pero demuestra su poder de persuasión. Nos hace sentir en el alma algo que sabemos concientemente que es irreal. Es bueno ser conscientes de ello y saber que la televisión intenta limitar nuestra imaginación y nuestra mente, diciéndonos cómo son virtualmente ciertas cosas. La publicidad en televisión es muy cara porque es muy efectiva, porque consigue manipular a muchos televidentes y, la mayoría, ni siquiera son conscientes de haber sido manipulados.

La televisión crea nuevos temas de conversación sobre asuntos irreales (como la última teleserie de moda) o irrelevantes (como el último amor del famoso de turno), evitando conversaciones sobre temas reales, más relevantes y que influyen más en nuestro presente y futuro. Se habla de deportes y de la política que marca la televisión, pero poco de política en general o de nuestros políticos en particular (poco o, al menos, en poca profundidad). Se habla poco de los problemas que colecciona Amnistía Internacional (www.amnistiainternacional.org) o del destino de nuestra sociedad de consumo. Para hablar y pensar más se promueve a nivel mundial "La semana sin TV", la última semana de Abril. Es como una prueba para ver si somos capaces de ver menos televisión y de verla mejor. Pero es absurdo esperar hasta Abril. ¡Ah! y no olvidemos que lo peor de la televisión no es su pésima calidad sino la cantidad de tiempo que se pierde en la bien llamada "caja tonta".

El filósofo indio y místico antirreligioso, Osho (1931-1990) establecía una diferencia entre Oriente y Occidente: En Occidente se ha conseguido una gran ciencia, una gran tecnología y una riqueza de cosas mundanas, profanas según él, que fabrican humanos "sin espíritu" porque la conciencia no ha crecido simultáneamente con la riqueza material. Por su parte, "Oriente ha escogido la consciencia y ha condenado la materia, (...) ha creado a Gautama el Buda, a Mahavira, a Patánjali, a Kabir, a Farid, a Raidas; un gran linaje de personas con una gran conciencia, un gran despertar. Pero también ha creado millones de pobres, hambrientos, famélicos, que mueren como perros". En Occidente hay excedentes en una agricultura subvencionada y diariamente se tiran toneladas de alimentos, mientras que en África mueren de hambre también diaria y cotidianamente. Por eso, Osho acusa al hombre rico de Occidente de no sentir nada por los demás seres humanos, "ningún respeto por la vida, por los pájaros, por los árboles, por los animales", llegando a afirmar con tristeza que "destruir es tan fácil". Pero para él no hay conflicto entre materia y espíritu o conciencia pues se puede ser rico en ambos sentidos: Se puede disfrutar de las ventajas de la ciencia y la tecnología, sin abusar de ella, evitando las consecuencias negativas. Se puede disfrutar de la vida como Zorba, ese personaje de Kazantzakis que era vividor y que sabía disfrutar de la vida sin grandes ambiciones. Y también se puede disfrutar de la vida como Buda, meditando y llegando a ese estado que llaman nirvana en el que todos los deseos se han extinguido. A nivel casero parece posible sentirse, al menos parcialmente, timonel de nuestro destino, suficientemente místico y suficientemente vividor, disfrutando de lo cotidiano y buscando placeres sencillos y asequibles que nos permitan interactuar en este mundo para que nuestra huella en él sea positiva.

Nuestros deseos insatisfechos son causa directa de infelicidad y desasosiego. Si tomamos los deseos razonables, que pueden ser satisfechos, podremos acercarnos a lo que podríamos llamar nirvana físico, estado no espiritual del que tiene todo lo que necesita. La publicidad pretende ampliar nuestros deseos. Si los satisfacemos, estaremos entrando en la rueda del consumo, del consumo de materiales y energía, y en la rueda de la contaminación. Y si no los satisfacemos, la publicidad pretende crearnos infelicidad y desasosiego suficientes para tender al consumo.

Pero, ¿por qué el consumo es negativo para el mundo?. No es fácil demostrar con palabras. Los hechos lo demuestran pero para ver esos hechos hay que buscarlos. Un hecho real, demostrado y fácil de constatar, es que se están perdiendo bosques: ¿Dónde va toda esa madera?. Se están perdiendo especies (atunes, ballenas...): ¿Dónde va ese pescado?. Existe contaminación excesiva y calentamiento global: ¿De dónde vienen esos problemas?. Todo apunta al consumo como fin último y principal. Para algunos hay que aclarar que lo respetuoso no pasa, evidentemente, por dejar de comer. Pero sí por plantearse de donde viene lo que comemos o lo que usamos. Tal vez esa es la base del "consumo responsable". Una columna de ese tipo de consumo es, precisamente, intentar conocer qué hay detrás de lo que comemos o consumimos, de dónde viene, cómo se fabrica, cómo y cuánto se transporta o qué residuos genera en forma de envases o productos químicos. Eso puede ser complicado y puede requerir demasiado tiempo. De ahí que otra columna del "consumo responsable" sea intentar consumir justo lo que necesitamos, cuánto menos, mejor. La idea es simple: si me resulta complicado descubrir lo que hay detrás de mis zapatos, intentaré no tener muchos zapatos (téngase en cuenta, si se quiere, que hay un gran porcentaje de humanidad sin zapatos). Estas máximas son un sacrilegio para la sociedad de consumo, que pretende que se consuma mucho de todo sin preguntar sobre la ética de sus procesos. Si estas dos columnas del "consumo responsable" se siguieran masivamente, podrían bajar los sueldos, los precios y las horas de trabajo, bajaría el PIB pero crecerían los bosques, temblarían las multinacionales y las agencias de publicidad, pero reirían los atunes, las merluzas y los bacalaos. Y con ellos, los gorilas, miles de aves, y de insectos, árboles, plantas... que ahora se sienten amenazados de muerte.

En definitiva, podemos ver la publicidad y reírnos de sus mentiras, de sus falsas necesidades y de sus evidentes intentos de manipulación. Ver la tristeza detrás de sus forzadas sonrisas. Eso es lo mejor de la publicidad, que puede ayudarnos a ser críticos con aquellos que nos quieren vender cosas o ideologías (como políticos, religiosos o filósofos de pacotilla como, tal vez, el que escribe). La mejor publicidad sería aquella que dijera: "Piense usted mismo". Ahora bien, también "El Roto" decía en una viñeta: "¿Está claro lo que habría que hacer?"... "Bien, pues que no se haga".

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Ecologistas Egregios

La Historia está llena de personajes que han luchado pacíficamente, y hasta dado su vida, por causas justas. Pero esa misma historia está aún más llena de personajes que lucharon para que los primeros fracasaran. Vamos a recordar aquí, brevemente algunos personajes destacados a los que la Humanidad les debe al menos un “Gracias” por la defensa de las maravillas que poco a poco se pierden en este planeta. Tal vez alguno quiera llamarlos héroes, y otros prefieran ignorarlos o, al menos, reconocer que al fin y al cabo son sólo personas con sus defectos y virtudes. Desde luego, no son dioses ni deben ser adorados pero seguro que hicieron “algo” por lo que merece que hablemos aquí un poco de ellos. La lista de este tipo de personajes no es corta, pero aquí hablaremos principalmente de Chico Mendes, Ken Saro-Wiwa y Wangari Maathai. También citaremos más rápidamente a otros ecologistas insignes.

a) Chico Mendes, defensor de la Amazonia

Chico Mendes (1944-1988) fue un cauchero de los que recogen látex y nueces de los árboles del bosque. Los ganaderos estaban talando la selva amazónica para crear pastos para su ganado que, por cierto, se exportaba para hamburguesas a los países ricos, mientras en Brasil crecía la desnutrición. Chico Mendes defendía la creación de "reservas extractivas" de terreno, donde la selva pudiera ser explotada para recoger caucho, frutos, resinas, medicinas... garantizando la conservación del bosque y la forma de vida de las poblaciones tradicionales. Esto no gustó a los terratenientes de Acre, por lo que fue asesinado un 22 de Diciembre, tiroteado por un ganadero y su hijo que fueron condenados a 19 años de prisión. Antes de morir consiguió darse cuenta de la globalización de sus planteamientos: “Al principio creí que luchaba para salvar los árboles del caucho; luego creí que luchaba por salvar la selva amazónica; ahora me he dado cuenta de que estoy luchando por la Humanidad”.

Chico trabajó para organizar a sus colegas contra la tala de los bosques de los que vivían. En 1987 testificó en contra del apoyo de Estados Unidos al Banco Interamericano de Desarrollo, que contribuía a la deforestación de Brasil. También luchó contra la construcción de la carretera BR-364 que destrozó grandes zonas selváticas. Consiguió que numerosas asociaciones sociales y ecologistas se opusieran al proyecto, pues conocían el caso anterior de la carretera BR-317 y sus nefastas consecuencias (pérdida de bosques, extensión de la malaria...). A mediados de 1987 y pese a todo, 200.000 incendios provocados a lo largo del trazado de la BR-364 quemaron una superficie como el doble de toda la extensión de Suiza.

Pocos días antes de morir, el 6 de Diciembre, participó en un seminario sobre la Amazonia, donde dijo: “No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que, desde 1975, han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes caucheros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible”. Sabiendo que iba a morir, dos días después decía al periódico Jornal do Brasil: “Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario (...) los entierros no salvarán la Amazonia”.

Y como él dijo, la Amazonia sigue perdiéndose (la revista World Watch, en su número 15 de Abril 2002, titulaba un artículo así: "Ecologistas asesinados en Brasil"). Se han protegido algunas zonas, pero el tráfico de madera y de especies vivas o muertas de animales y plantas es frecuente. Nuevas y mejores carreteras facilitan el transporte de madera y de la soja transgénica que cultiva Brasil, vendida a los países que la pagan mejor y la consumen sin saber su procedencia. La construcción y asfaltado de carreteras continúa y es un problema muy grave que no sólo afecta a Brasil. En todo el mundo no paramos de construir carreteras y autopistas para llegar más rápido a cualquier sitio. Europa, la región mejor comunicada del mundo, sigue aumentando su red de carreteras, puertos y aeropuertos en número y amplitud. La gente se va de vacaciones cada vez más lejos, más veces y cada vez vive más lejos de su trabajo. Cada vez menos gente produce "algo" de su alimento y hacen depender su alimentación de la agricultura y ganadería intensivas y del buen funcionamiento de los transportes. Con el crecimiento demográfico la situación, lógicamente, empeorará más aún. ¿Cuántos "Chicos Mendes" deben morir para solucionar el problema?... Ninguno.

Marina Silva, premio Goldman 1996, siguió con la labor emprendida por Mendes y hoy Acre tiene 2 millones de hectáreas de bosque protegidas y gestionadas por comunidades tradicionales que habitan en ellas.

b) Ken Saro-Wiwa contra dictaduras petroleras

Los Ogoni son un pueblo africano que viven desde hace más de 500 años en el extremo oriental del Delta del río Níger, en la actual Nigeria. En 1901 el imperio británico declaró toda Nigeria como protectorado sometido a la corona británica, pero los pueblos de la región se resistieron y tras diversas batallas, en 1908 se impusieron por la fuerza los británicos, hasta la independencia del país conseguida en 1960, la cual fue seguida de diversos gobiernos militares violentos salpicados de periodos de democracia.

Como en tantos sitios, la riqueza trajo más problemas: Había petróleo en el subsuelo. Multinacionales petroleras llegaron a acuerdos con los diversos gobiernos para explotar la región, sin contrapartidas para los legítimos propietarios del terreno. Ese fue el caso de la empresa petrolera Shell que traería, además, un progresivo deterioro ambiental y la ruina de las tierras (destrucción de cosechas, contaminación de suelo, agua y aire...). Durante años los Ogoni se mantuvieron en la marginación política y económica hasta que en 1990 manifestaron la "Declaración Ogoni", en la que afirmaron que las leyes de Nigeria “han llevado a la degradación completa del ambiente en Ogoni y han convertido nuestra patria en un desastre ecológico”.

Kenule B. Saro-Wiwa (1941-1995) fue profesor en las Universidades de Ibadan y Nsukka, empresario, escritor y periodista, Premio medioambiental Goldman 1995 y nominado para el Nobel de la Paz. A partir de 1991 se dedica a denunciar internacionalmente los desmanes económicos y ecológicos de la compañía Shell y del gobierno de su país, a través del Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (Movement Survival of Ogoni Peoples, MOSOP). Saro-Wiwa califica la situación de genocidio contra los Ogoni. Diversas manifestaciones pacíficas pusieron de relieve internacionalmente tales denuncias y el hecho de mantener a los Ogoni al margen de todos los beneficios. Estas protestas fueron contestadas por el gobierno de forma brutal y prohibiendo el acceso a periodistas de cualquier medio. Algunos calculan más de 2000 asesinatos y miles de exiliados.

En 1994 Ken Saro-Wiwa es detenido junto a otros ocho Ogoni y condenados a muerte por el gobierno militar del General dictador Sani Abacha. Todos ellos son ahorcados el 10 de noviembre de 1995. Amnistía Internacional (www.amnistiainternacional.org) y GreenPeace (www.greenpeace.org) no pudieron evitar la ejecución. Él predijo que su muerte sería recordada por generaciones que aún no habían nacido. Sirvan estas líneas para hacer su afirmación cierta.

c) Wangari Maathai, Nobel por plantar árboles

Wangari Maathai (1940-) nació en Kenia y es la primera mujer africana en recibir el premio Nobel. Es Nobel de la Paz 2004 “por su contribución al desarrollo sostenible, a la democracia y la paz”, más específicamente por promover la plantación de árboles en toda África.

A pesar de su condición de mujer pudo estudiar en universidades estadounidenses y doctorarse en la Universidad de Nairobi. A partir de 1976 colabora con el Consejo Nacional de Mujeres de Kenia, donde pudo desarrollar su idea de plantar árboles para mejorar el entorno y mejorar la calidad de vida. El Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement) surge en 1977 y consiguió que se plantasen 20 millones de árboles en granjas, escuelas, iglesias... También tiene el premio Goldman 1991 y multitud de otros premios y distinciones a nivel internacional, además de ser parlamentaria de Kenia desde 2002.

Se ha acusado a Maathai de ser partidaria de la ablación femenina obligatoria, una atrocidad que incluso si fuera cierta no resta eficacia a los árboles que hoy viven por ella. Unas palabras suyas para reflexionar sobre el Medio Ambiente y la Paz: “Protecting the global environment is directly related to securing peace”.

d) Otros... porque hay más...

La defensa medioambiental, incluso con la propia vida no es algo reciente. En el siglo XVIII un maharajá en la India decidió talar un gran bosque para su nuevo palacio. Exactamente 363 "bishnoi" se ataron a los árboles y todos ellos fueron asesinados por los soldados. Desde entonces, los bishnoi plantan cada año 363 árboles, una comunidad que se rige por 29 reglas dictadas por su projeta Jamboghi en el siglo XV (bishnoi significa 29). Entre esas reglas están algunas como no cortar árboles, no cazar animales ni pisar insectos, cuidar de la pureza de las aguas... y también hay reglas sobre la higiene personal.

Por defender los gorilas dio su vida la zoóloga estadounidense Dian Fossey (1932-1985) en los bosques de Ruanda. Algo similar le ocurrió a George Adamson (1906-1989), asesinado por cazadores furtivos por defender los leones africanos en la Reserva Nacional de Kora (Kenia). Algo similar le pudo pasar a Richard Leakey pues atentaron contra él por oponerse al negocio de marfil que suponía la caza de miles de elefantes también en Kenia.

En el 2000, tras años de cárcel y lucha, Aleksandr Nikitin fue absuelto por la Corte Suprema de Rusia. Este ex oficial naval ruso estaba acusado de traición por entregar a un grupo ambientalista noruego información no clasificada acerca de la contaminación que producía la envejecida flota de submarinos nucleares y por denunciar vertederos ilegales de desechos nucleares. En 1996 Amnistía Internacional estudió su caso y concluyó que su detención era “únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión”, y le adoptó como “preso de conciencia”. En 1997 recibió el premio Goldman.

Un caso similar lo encontramos en el periodista ruso Grigori Pasko que denunció irrefutablemente en 1993 el vertido de residuos radioactivos rusos en el Mar del Japón y la corrupción militar en Rusia. Fue condenado a la cárcel y también en este caso Amnistía Internacional y Greenpeace pidieron su liberación. Tras varios años de cárcel intermitente, fue liberado. En 2002 recibió el premio Reporteros Sin Fronteras (Fundación de Francia).

En el año 2000, Erwin Aroldo Ochoa López y Julio Armando Vásquez Ramírez, dirigentes de Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) de Guatemala, fueron asesinados por investigar las talas ilegales de bosques de ese país. Otros asesinados en Guatemala por defender el medio ambiente son Alba Valdéz Sosa, Mauricio Cuéllar o el sacerdote Diego Xon Salazar. Las listas de asesinados y amenazados son demasiado largas...

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Nuestra Historia Global

El concepto de "Desarrollo Sostenible" implica una mirada hacia el futuro cercano o, al menos, no muy lejano, porque la ciencia demuestra que nuestra Historia en la Tierra tiene un final asegurado. Pero en todo caso, donde debemos mirar no es hacia el futuro sino hacia el presente. El presente tiene suficientes cosas para mantenernos preocupados y ocupados, como para no preocuparnos en exceso de un hipotético futuro. Cambiemos el presente para redirigir el futuro. La receta para ello es cambiarnos a nosotros mismos. Influir en lo local.

Veamos un brevísimo resumen de la Historia del Universo (m.a.=millones de años):

TiempoEvento
Hace 13.700 m.a.Big Bang: Gran explosión, expansión y creación del Universo (creación de toda la materia, energía, espacio y tiempo, según la teoría cosmológica más aceptada).
Hace 12.000 m.a.Las galaxias empiezan a tomar forma.
Hace 10.000 m.a. La Vía Láctea, nuestra galaxia, tomó su forma de espiral.
Hace 5.000 m.a.Nace nuestro Sol y comienza la formación del Sistema Solar.
Hace 4.600 m.a.Sistema Solar formado: Nace la Tierra y los demás planetas.
Hace 3.500 m.a.Surge la vida en el planeta Tierra: Organismos similares a bacterias y las cianobacterias (que realizan la primera fotosíntesis).
Hace 530 m.a.Expansión cámbrica: Aparecen los representantes de los principales grupos de organismos, como los precursores de los vertebrados.
Hace 300 m.a.Anfibios, reptiles (antecesores de los dinosaurios) e insectos.
Hace 200 m.a.Dominio de los reptiles (dinosaurios). Aparecen los primeros mamíferos y aves.
Hace 65 m.a.Extinción masiva de dinosaurios (al parecer por el impacto de un asteroide sobre la Tierra). Los mamíferos sobreviven y proliferan.
Hace 10 m.a.Comienza la separación entre nuestros ancestros homínidos y los chimpancés, proceso que duraría hasta hace unos 5.5 m.a. Durante ese tiempo los futuros homínidos y los chimpancés pudieron hibridar incluso dando descendencia fértil.
Hace 4.4 m.a.Aparece el primer miembro de la Familia de los homínidos, que era del Género Australopithecus.
Hace 300.000 añosSiguen surgiendo estrellas, como por ejemplo, algunas en Canis Major.
Hace 150.000 añosSurgen los primeros ejemplares de nuestra especie: Homo sapiens.
Hace 10.000 añosLos humanos inventan la agricultura y la civilización.
Dentro de 5.000 m.a.Muerte del Sol y de la vida en la Tierra tal y como la conocemos.

Para darnos cuenta de lo recién llegados que somos, los científicos Nebel y Wrigth propusieron en uno de sus libros reducir de escala la historia geológica de la Tierra (4600 millones de años). Se trata de reducir ese tiempo a la escala de un año. Ello supone dividir ese periodo en 365 partes. Cada día representaría unos 12.6 millones de años. Con esta escala, la vida surge a finales de Marzo. En la tercera semana de Noviembre ocurre la expansión cámbrica. En la segunda semana de Diciembre ocurre el dominio de los reptiles, que se mantiene hasta el 26 de Diciembre. El 31 de Diciembre a las 15 horas surgen los primeros homínidos. La agricultura surge en el último minuto del año. La historia de nuestra especie, comparada con la de la Tierra, es extremadamente breve.

Con una visión tan amplia de la Historia, podemos apreciar lo poco que somos. Cada ser humano puede ser visto como un exageradamente diminuto punto en un momento y lugar muy concreto dentro del espacio-tiempo de nuestro universo. Ya no es sólo efímera nuestra existencia, sino la existencia de nuestra especie, de nuestros descendientes, de nuestras obras, de nuestra civilización. Incluso antes de que se apague el Sol, la vida en la Tierra no podrá sustentarse. Algunos optimistas pensarán que para entonces ya habremos colonizado otros lejanos planetas, lo hemos visto en películas y... soñar es gratis.

En todo caso, si la vida en la Tierra tiene los días contados, ¿para qué preocuparse por el futuro lejano?, ¿para qué preocuparse de dejar un planeta habitable o de ese tan manido "Desarrollo Sostenible"? La respuesta es tan simple como cercana. No importa tanto el futuro, ni cercano ni lejano. Lo que importa es el presente.

Tal vez lo del calentamiento global sea falso y el clima del futuro no está siendo cambiado por el hombre. Tal vez estén equivocados casi todos los científicos, pero ¿qué importa eso si ya medimos como excesiva la contaminación en nuestras ciudades?. También sabemos que el acceso a la energía barata es causa de guerras. Sabemos que no todo el planeta actual puede consumir energía y materiales como se hace en los países ricos. Sabemos que el petróleo y la minería (del oro, metales...) es fuente de contaminación actual, en el presente. Sabemos que hay gente que muere de hambre y hay gente que tira comida. Sabemos que empresas multinacionales explotan a trabajadores tercermundistas para conseguir precios "competitivos" para los primermundistas. Sabemos que se pierden bosques y sabemos que hay millones de casas amuebladas vacías, sin vida. Sabemos que de la extinción no se salvan ni nuestros cultivos (según la FAO, si el ser humano ha utilizado entre 7000 y 10000 especies, hoy sólo se cultivan unas 150 y de ellas, 12 representan más del 70% y las muchas variedades de frutas y hortalizas se están reduciendo drásticamente a pesar de que sabemos que tal homogeneidad suele generar problemas en los ecosistemas). También sabemos que "un día de gastos militares representa seis veces el presupuesto anual de la FAO" (en palabras de Jacques Diouf, Director General de la FAO, Junio 2006).

Sabemos que en el mundo hay mucho sufrimiento que podría evitarse: sufrimiento de personas sin trabajo y de niños con trabajo y sin colegio, de animales que se quedan sin casa, sin hábitat, de hábitats que se llenan de casas, de animales de granja explotados por la industria, de gentes (y peces) sin agua aceptable...

Sabemos que el ser humano (Homo sapiens) y el chimpancé (Pan troglodytes) se parecen tanto entre sí que algunos científicos genetistas han pedido que los chimpancés sean reclasificados como especie dentro de nuestro género Homo, y que el llamado Proyecto Gran Simio (Great Ape Project, www.proyectogransimio.org) pide que los grandes simios (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes) tengan derechos básicos, no los derechos humanos sino derechos tales como el derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados en experimentos o con otros objetivos. Esa organización, fundada en 1993 por Peter singer y Paola Cavalieri quiere, en definitiva, evitar la extinción de estos animales en su medio natural y reconocer que ellos, aunque no sean Homo sapiens, también sufren dolor y miedo de forma muy similar a la nuestra.

Y todo eso lo sabemos y ocurre en el presente actual, ahora mismo... ¡ya!, mientras lees esto. Lo sabemos y lo olvidamos, o acaso lo aceptamos porque creemos que no podemos eliminar ese sufrimiento. La naturaleza es cruel, decimos. Y si respondemos a ¿quien ejerce toda esa crueldad?, tal vez parte sea nuestra o parte pueda ser evitada por nosotros. ¿La ignorancia nos exime de tal obligación? Tal vez ni siquiera existe esa obligación. Mientras lo pensamos, el sufrimiento sigue sufriéndose y la utopía se aleja.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Denuncia, Ayuda y Pobreza: Similitudes entre Ecologismo y Cristianismo

La filosofía cristiana tradicional, al ser una religión, pretende responder cuestiones que a la razón le cuesta contestar, como lo que hay después de la muerte. El ecologismo tiene, evidentemente, otros fines. Pero si nos vamos al cristianismo original, el dictado por su fundador Jesús de Nazareth, y nos fijamos en los medios que éste propone, en su ética, quizás encontremos importantes similitudes entre el cristianismo y lo que algunos han llamado como ecofilosofía. Siguiendo la costumbre de añadir el prefijo "eco" para vender más, tal vez podríamos hablar de un eco-cristianismo. Pero no hay que inventar nuevos términos ya que, como veremos, ser cristiano implica ser ecologista y la implicación inversa no se dá por cuestiones teológicas, más que por cuestiones éticas.

La ética es la búsqueda de reglas para lo que es correcto. Aunque es parte del trabajo de todo filósofo, lo cierto es que no existen reglas claras e inamovibles. Muchos las han buscado, desde Sócrates e incluso antes, y aunque hay algunas reglas claras, su interpretación y aplicación difiere de unos individuos a otros. La propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU en 1948, también ha recibido críticas quizás más por intereses particulares o aberraciones culturales que por una forma culturalmente distinta de ver tales derechos del ser humano. Pero tal vez la regla más famosa sea la llamada "Regla de Oro", atribuida a Moisés (o directamente a Dios, expresada en el Levítico) y que posteriormente Jesús y otros repetirían. De forma genérica, esta "Regla de Oro" dice que debemos dar a los intereses de los demás el mismo peso que damos a nuestros propios intereses ("amarás a tu prójimo como a ti mismo", cfr. Lev. 19-18; Mt. 19-19).

Esa es la regla básica del cristianismo y por la que se ha ganado el título de religión del amor al prójimo. Al no incluir ningún mensaje claro de respeto a la Naturaleza, algunos acusan al cristianismo de haber contribuido, por omisión, a los desastres medioambientales. En el Génesis (primer libro de la Biblia) se dice a judíos y cristianos que el hombre tiene permiso para "señorear" sobre peces, aves y sobre todas las bestias (cfr. Gen. 1-26). Sin duda, esa visión homocéntrica ha servido para desconectar al hombre de la Naturaleza (hasta donde ha sido posible) más que para integrarlo en ella (como las religiones orientales). Pero también es la perversión de las ideologías y la avaricia humana la que han llevado a malentender esa visión homocéntrica para convertirla en egocéntrica (el centro ya no es el ser humano sino el "yo", el "ego" de cada uno). Algunos humanos abusan de peces, aves y demás bestias para beneficio propio, no pensando en el beneficio de la humanidad. Ese egoísmo no puede confundirse con el humanismo cristiano. Jesús rompió con el Antiguo Testamento aunque éste sea conservado por algunas religiones cristianas.

Yendo a la esencia del Nuevo Testamento y fijándonos en el modo de actuar de Jesús extraeremos tres reglas básicas que son también básicas para el ecologismo comprometido:

  1. Jesús denunció los problemas globales de su sociedad: Denunció los abusos de los líderes religiosos y políticos y denunció sus efectos en la miseria humana. De igual forma, un ecologista o un cristiano no debería callarse ante las agresiones o abusos medioambientales o ante las injusticias que humillan al ser humano. Recordemos que el ecologismo es también un humanismo. El ecologismo no exalta la naturaleza por encima del hombre sino que exalta la naturaleza y al hombre. Por eso el ecologismo incluye el pacifismo.
  2. Jesús no solucionó esos problemas globales a los que se enfrentó. En el mundo sigue habiendo pobreza, hambre, injusticia y abusos por parte de los líderes políticos y religiosos. Pero Jesús sí ayudó a quien se iba encontrando, a quien podía ayudar, como nos recordaba la teóloga M. Ángeles Navarro en su obra "La Eucaristía" (2002). Si realmente era Dios, podía haber ayudado a todos los pobres de Palestina o del mundo, pero o él no era Dios o, dejando de un lado ese problema teológico, simplemente quiso decirnos que ayudáramos a quien buenamente pudiéramos, a quien nos fuéramos encontrando en nuestra ruta por la vida. De igual forma debería actuar todo cristiano o ecologista actual, sabiendo que actuar en favor del medio ambiente es actuar también por el bien de la humanidad.
  3. Jesús practicó y defendió un modo de vida austero, basado en la pobreza (cfr. Mt. 6, 24; Mt. 19, 16-24; Lc. 14, 33), pero no en ese tipo de pobreza que humilla y excluye al ser humano sino en una pobreza libremente elegida, libre de ambiciones y de lujos. Son numerosísimas las palabras de Jesús contra la codicia que, en esta sociedad, se ha pasado a llamar consumismo (Mt. 5, 38-42; Mt. 10, 9-10; Mt. 22, 39; Mt. 23, 27-28; Lc. 6, 37-38; Lc. 12, 15; Hch. 20, 35). Jesús constató que la riqueza procede de la explotación. Se refería a la explotación del hombre, pero hoy sabemos que también puede sobreexplotarse la naturaleza y que, los efectos negativos son más negativos para los que menos tienen.
Sintetizando, concluimos que no se puede pedir a nadie (sea ecologista o no) que reduzca la contaminación global sino que reduzca su propia contaminación y que se denuncien los efectos negativos de la misma, denunciar a quienes abusan y denunciar la pasividad de los líderes políticos o empresariales. Algunos "cristianos", ante la dificultad de los dos primeros mandatos deciden practicar sólo el tercero, aislarse del mundo, rezar y practicar la pobreza, como es el caso de monásticos o anacoretas. Pero Jesús, lejos de pedir aislamiento, pidió salir, ayudar al prójimo y denunciar sus injusticias. Esto es importante porque un ecologista no tiene que aislarse del mundo pues el ecologismo responsable no se basa en un "viajar sólo" sino en una lucha continua por mejorarse y por denunciar. Las lanchas de los guerreros del arcoiris de GreenPeace consumen gasolina pero tal vez gracias a ellos aún podamos ver algunas especies de ballenas, a pesar del apetito de los japoneses por su carne.

Una gran lección nos dio la madre Teresa de Calcuta (1910-1997), escogiendo los dos últimos puntos (ayuda y pobreza) los elevó a su máxima esencia. Creo que ahí resulta imposible hacer más. Sin embargo, olvidó el primer punto, la denuncia: no denunció enérgicamente las causas de esa miseria que ella ayudó a paliar. Ciertamente, su trabajo era una denuncia pero muchos alabaron su trabajo y no oyeron tal denuncia.

Juan Arias, en su obra "Jesús, ese Gran Desconocido" afirma que "Jesús no soportaba ver a nadie sufriendo (...) y que por ello «curaba a todos». (...) Era radical, severo, despojado, no tenía casa donde dormir y predicaba el desapego de los bienes en favor de la libertad de espíritu. Pero su talante no era victimista, (...) no imponía ayunos ni sacrificios corporales a sus discípulos (...). A él le gustaba disfrutar de las pequeñas cosas de la vida sin correr detrás del dolor. Por eso les respondía que sus seguidores ya iban a tener tiempo de sufrir, ya que la vida no es ninguna fiesta. Como diciendo que no es preciso buscar el dolor, pues ya se encarga él de encontrarnos", sobre todo si intentamos, siguiendo su ejemplo, denunciar las injusticias de nuestro alrededor. Jesús no fue asesinado por ser pobre o ayudar a los pobres. Dichosos quienes «padecen persecución por la justicia» (Mt. 5, 10)... que, según, Arias son "quienes desenmascaran a los poderosos que crean las situaciones de injusticia que oprimen a los más débiles".

De igual forma el ecologismo debe también evitar el victimismo, practicar el desapego de lo material y aprender a disfrutar sin dañar nuestro mundo. No se trata de buscar el dolor sino de darse cuenta que quizás una austeridad ecológica nos puede también aportar bienestar.

Austeridad ecológica: Del consumismo a la pobreza cristiana

La primera bienaventuranza (Mt. 5, 3) es a veces traducida como "Dichosos los que eligen ser pobres", muy en sintonía con la predicación de Jesús (cfr. Mt. 19, 16-24). Escudero Freire en su obra "Jesús y el Poder Religioso" resalta "la voluntariedad de ese estado de pobreza. El que elige ser pobre lo hace para no cometer injusticia, [porque] la riqueza causa todo tipo de opresión y explotación del hombre". Pero no confundamos el sentido: "optar por la pobreza no es optar por la miseria o la indigencia (...) que destruyen y humillan al hombre". Como decía el teólogo y antropólogo J. Melloni al defender también la pobreza: "Está claro que hay que luchar con todas las fuerzas para lograr que toda la humanidad disponga de la alimentación necesaria, de vivienda, de trabajo, de sanidad e higiene y de educación". Para Melloni la pobreza tiene al menos cuatro efectos beneficiosos: Capacidad de admirarse por lo sencillo y de agradecerlo, de acogimiento del prójimo y de compartir las posesiones.

Defender la pobreza o la austeridad puede resultar escandaloso. Por eso Arias decía que las bienaventuranzas (Mt. 5, 1-12; Lc. 6, 20-26) "contradicen toda la lógica del mundo". Pero nosotros nos referimos a esa austeridad que queda cuando uno dispone de "alimentación necesaria, de vivienda, de trabajo, de sanidad e higiene y de educación", y también de sabiduría para compartir.

Además, podemos descubrir que ese hacerse pobre es también un hacerse respetuoso: Respetuoso con los demás, pero también con la Naturaleza, que tanto sufre con ese consumismo exacerbado, que todo lo acapara, todo lo mercantiliza, todo lo contamina, todo lo pone en venta aunque el precio sea caro para la Naturaleza que, sin abogados, tantas veces sufre en silencio o pegando gritos que no oyen orejas sin oídos. Tristemente, a veces sólo se considera válido el respeto si sacamos algo a cambio... y surgen términos como Desarrollo Sostenible que, encima, son pisoteados por los que les importa más la primera de esas dos palabras. Así, descubrimos que quizás la ecología puede ser una religión, pero, aunque no lo sea, sus mandamientos pasan también por el no acaparar que también denunciaba Paul Coelho en una de las historias de su "Maktub".

La perversión de las ideologías

Parece inherente al ser humano modificar el entorno y las ideologías heredadas y no siempre es para mejorar. El movimiento ecologista no debería permitir la perversión que supone centrarse en lo accesorio y olvidarse de lo esencial, cosa que le ha pasado por cierto, a muchas religiones (criticadas como veremos por Jesús, Spinoza o Kierkegaard entre muchos otros).

El holandés Baruch Spinoza (1632-1677), igual que Jesús de Nazareth (aprox. 4 a.C.-33 d.C.), fue expulsado de su comunidad judía por heterodoxo, por criticar la religión oficial, sus dogmas anticuados y sus ritos externos, tanto del judaísmo como del cristianismo. Spinoza, cuyo auténtico apellido era el español Espinosa porque su familia eran emigrantes judíos españoles, coincidía con Jesús en su religión del amor, a Dios y al prójimo, libre de dogmas fijos y ritos externos. Spinoza puede considerarse un ecologista de su tiempo, llegando a afirmar que todo lo que existe es naturaleza y que eso es, precisamente, Dios, las leyes de la naturaleza y sus restricciones que nos imponen cierto modo de vida y nos otorgan o no cierta libertad (no total porque podemos estar llamando libertad a unas elecciones cuyas causas ignoramos).

Efectivamente, muchas religiones, y el catolicismo es de los mejores ejemplos, se han ido centrando en sus ritos, sus normas o sus problemas internos, olvidando sus raíces o su esencia. Mientras Jesús alabó la pobreza, las iglesias están llenas de joyas, mientras Jesús predicó la ayuda al prójimo, el Vaticano se preocupa de estudiar si existe o no el Limbo (dicen ahora, en 2005, que no existe), mientras Jesús denunciaba las injusticias hasta hacerse odioso, los papas y los obispos suelen ser bien recibidos por las autoridades políticas de todos los países...

El filósofo danés y cristiano Kierkegaard pensaba en el siglo XIX que la responsabilidad del individuo no podía negarse (cosa que también mantuvo Sartre en el XX como parte de su existencialismo ateo). Tal vez por ello, Kierkegaard criticó la religión basada en ritos simbólicos con ningún contenido práctico, porque si somos responsables no podemos permitir que nos digan qué hacer o qué pensar. Para Kierkegaard es importante que cada uno busque sus propias verdades.

Esa manipulación de tantas religiones o ideologías, también llega al ecologismo. Encontramos ecologistas y cristianos que olvidamos las tres reglas básicas que Jesús nos enseñó y que el ecologismo debe heredar como buen humanismo: Denunciar, Ayudar y tender a la Pobreza. Mientras reciclamos una lata, consumimos veinte sin reciclar que, aunque se reciclaran son muy costosas en recursos y energía, cerramos un grifo que gotea pero consumimos carne a diario sin preguntarnos el agua requerida, nos quejamos de la contaminación pero nuestros aires acondicionados contaminan lejos de nuestra casa, nos preocupamos del calentamiento global pero nuestras casas están ardiendo en invierno, lamentamos el desastre del mar Aral pero compramos nuestra ropa de moda anual, nos quejamos de la deforestación pero nuestras casas se llenan de muebles, de cosas y de medidas de seguridad, nos quejamos del sufrimiento animal pero subvencionamos sin quejarnos las corridas de toros, aborrecemos la agricultura industrial pero no plantamos tomates en nuestras ventanas, nos encanta la naturaleza pero nuestras ciudades crecen y crecen quitando espacio al campo y a sus moradores anteriores... Nos quejamos... mientras somos parte del problema. Hay que seguir quejándose. Quejarse más aún, pero buscar soluciones.

En definitiva, ser cristiano, buen cristiano, puede ser muy duro, quizás tanto o más que ser buen ecologista, pero las razones son las mismas porque denunciar es molesto y nos hace molestos pero valientes, porque ayudar requiere entrega, trabajo y ganas (más que tiempo) y porque el voto de pobreza no tiene límite definido. Pero estas tres reglas, denuncia, ayuda y pobreza, tienen la maravillosa cualidad de ser fáciles de entender para el que esté dispuesto a aceptar el desafío. Pero también tienen la curiosa cualidad de ser más fáciles de entender cuanto mayor humildad resida en el corazón, y parecen esconderse o enrevesarse para sabios y entendidos (cfr. Mt. 11, 25). Como debe ser, para ser buen ecologista no hace falta saber la eficiencia de las placas solares fotovoltaicas ni maravillarse por la fotosíntesis, no hace falta estudiar ingeniería ambiental ni comer carne de ganadería ecológica, no hace falta ser ni listo, ni rico, ni guapo.

El mensaje es tan simple que asusta. Lo auténticamente complicado es ser un ecologista (un humanista o un cristiano) "a medias". Ante lo radical de estas tres reglas cada individuo debe encontrar su nivel, ese nivel de denuncia, ayuda y pobreza que le permite seguir estas tres reglas sin sacrificar su felicidad. Tal vez así, vayamos dándonos cuenta de que aumentar de nivel es también aumentar en felicidad (propia y ajena). Por estos niveles, seguro que existen ecologistas ateos que se comportan más cristianamente que muchos cristianos de ritos externos y dogmas que creen sin rechistar.

Si el nivel cero supone un cero en denuncia, un cero en ayuda y otro cero en pobreza, pasar de ese nivel cero es descubrir que subir de nivel es más fácil de lo que se piensa, además de gratificante y ejemplar. No sólo contribuimos con nuestros actos sino que, con el ejemplo, podemos ser aún más efectivos.

Ideas para empezar y seguir

Para subir de nivel basta con conectar nuestro rádar interno, estar alerta y en nuestra vida irán surgiendo espontáneamente ocasiones para aplicar alguna de las tres reglas básicas. No hay que apuntarse a todas, dejemos las heroicidades para los héroes y marquemos nuestra propia pauta. No hay más que hacer, pero si eso se queda pequeño, aquí van unas ideas:

  1. Denunciar: Escríbele una carta o un mail a algún político o empresario para expresarle tu opinión y sugerirle actuaciones. Seguramente no te contestará, pero esa es su responsabilidad, no la tuya. Hay organizaciones que proponen actividades de denuncia basadas en escribir cartas por correo postal o electrónico. Esto se muestra bastante efectivo porque los abusos se cometen con mayor dificultad cuando uno tiene constancia de que está siendo observado. Como ejemplo tenemos a Amnistía Internacional (y su red de acciones urgentes por los Derechos Humanos: www.amnistiainternacional.org), GreenPeace (y sus ciberacciones: www.greenpeace.org) o WWF/Adena (con su pasaporte de acciones Passport Panda: passport.panda.org).
  2. Ayudar: Ocasiones para ayudar hay muchas, pero uno puede buscarlas o evitarlas. El voluntariado (ambiental o humanitario) es una buena forma de ayudar porque ayudar en grupo puede ser más efectivo. Un sucedáneo del voluntariado es hacerse socio de algunas organizaciones para colaborar con ellas económicamente si nuestro tiempo no nos permite más.
  3. Pobreza: Ya sabemos que no se trata de vivir en una cueva, de morir de hambre o de ser Diógenes, pero sí de evitar viviendas ostentosas, comer en exceso o lujos innecesarios. Tan sólo preocupándonos menos por nuestra estética podemos empezar un gran camino de crecimiento personal. Dar lo que no usamos ni necesitamos, evitar reemplazarlo por más cosas, gastar nuestra ropa, ser críticos con la moda o la publicidad... y ver que el oro y los diamantes son sólo piedras.

En la Edad Media algunos filósofos cristianos decían "credo quia absurdum", que significa "creo porque es absurdo". Con ello intentaban dar más valor a la fe que a una supuesta razón que pudiera demostrar la existencia de Dios. Llevándonos la frase a nuestro contexto podemos decir también que somos ecologistas o humanistas porque es absurdo serlo. Las noticias de desastres crecen con nuestra esperanza y nos importa poco conocer el final de la historia, porque lo que verdaderamente nos importa es que en nuestro lecho de muerte pensaremos: "Lo intenté".

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Del Ecologismo Radical al Eco-humanismo Virtuoso: El Lema es Denunciar

Decía María Zambrano que "todo extremismo destruye lo que afirma". Gran verdad, demostrada en este tiempo por tanto extremismo (político, religioso, etc.). Pero el Amor, no es Amor si no es extremo. ¿Tiene sentido hablar de un ecologismo moderado, entendiendo ese ecologismo como Amor, Amor a la Naturaleza pero también Amor al hombre, porque el hombre es parte de Ella y porque, como dijo Araújo, "un verdadero humanista es un ecologista"?

Esta filósofa y ensayista española, Zambrano (1907-1991), como digna humanista y discípula de Ortega y Gasset (1883-1955) era una enamorada del Amor, crítica con la guerra y con los extremismos (como los que generan todas las guerras). Y seguramente, también Zambrano sustentaría las afirmaciones de Ortega y Gasset sobre el Amor, como por ejemplo cuando decía que: "Todo el enamoramiento tiende automáticamente hacia el frenesí".

Por otra parte, el sentimiento ecologista nace de un auténtico Amor a la Naturaleza y sus contenidos, por un maravillarse de la vida, de sus múltiples formas, de sus ciclos y de sus evoluciones, de sus colores... y también, ¡claro!, de saber lo mucho que la necesitamos. Y si el auténtico Amor no puede ser amor a medias, podemos concluir que el auténtico ecologismo ha de ser extremo, radical.

Buscar el punto virtuoso

Un típico proverbio latino dice que "en el punto medio está la virtud" ("in medio stat virtus"), una conclusión de Aristóteles en su "Ética a Nicómaco". Pero entre matar o no a una persona, lo virtuoso no es dejarla moribunda. Es decir, en ocasiones lo virtuoso, lo correcto, es ser radical.

El problema de un ecologismo virtuoso estriba en discernir adecuadamente dónde está ese dichoso "punto medio" o, mejor aún, dónde está el "punto virtuoso" (esté o no en el medio). Por ejemplo, es fácil que uno conozca los problemas sociales y medioambientales de viajar en coche, tales como contaminación de la atmósfera y por la minería del metal y del petróleo, calentamiento global (efecto invernadero), cambio climático, agotamiento de energía y de materias primas no renovables, lluvia ácida, enfermedades respiratorias, alergias, accidentes, pérdida y división de terrenos para carreteras o aparcamientos, pérdida de biodiversidad... y algunos problemas más. Y hasta es fácil reconocer que viajar en coche es un lujo porque sólo un pequeño porcentaje de la población mundial es la que puede viajar en coche. ¿Cuánto puede viajar en coche un virtuoso ecologista? Puede que la pregunta no tenga solución válida para todos, pero eso no invalida la pregunta, la cual está bien planteada y lo que plantea tiene sentido y utilidad, aunque más que cuánto importa más el para qué.

Preguntas del mismo tipo que la anterior hay muchas: ¿Cuánta carne puedo consumir sabiendo lo que contamina producir carne y el sufrimiento que provoca? ¿Cuánta energía puedo consumir sabiendo que se produce de forma poco respetuosa con nuestro medio ambiente? ¿Cuánta ropa puedo poseer sabiendo que esos bienes, como todos, han requerido energía y se han obtenido explotando la Naturaleza y posiblemente al hombre?

Encontrar respuestas es, en general, complicado. Más aún si tenemos en cuenta que esas respuestas no sólo afectan a nuestro modo de vida sino también al modo de vida de nuestros seres más queridos, nuestra familia cercana, que posiblemente no hayan decidido responder a tales preguntas o hayan respondido de otra forma. Por ejemplo, en el caso del uso del coche, decidir no montar jamás en coche es una postura radical, razonable (hay muchas razones para tomar esa decisión), pero sin duda eso podría generar problemas en nuestras relaciones cotidianas. Tal vez, la postura más virtuosa sea informar a los demás de nuestras razones e intentar convencerlos de que el coche no es realmente necesario para vivir, ni para pasarlo bien. Se puede usar el transporte colectivo, hacer viajes de placer más cortos... Lo más grave no es usar el coche, en sí mismo, sino usarlo desmedidamente, correr a grandes velocidades y, sobretodo, no demandar a nuestros gobernantes que dejen de construir carreteras (autopistas principalmente). El coche es sólo una herramienta que puede usarse bien o mal. Se usa mal cuando habiendo alternativas (autobús, tren...) éstas no son utilizadas, cuando priorizamos nuestra comodidad o cuando no somos conscientes de que el coche es un lujo tremendo que, si bien concede unas posibilidades inimaginables hace pocos años o incluso hoy en ciertas partes de este desigual planeta, también es causa de grandes problemas sociales y medioambientales. Es un error grave no darse cuenta de la categoría de ese lujo, ni percibir el inmenso daño que está ocasionando la construcción de tantas autopistas y tantos coches. En 2005 se empezó a construir una carretera atravesando la selva amazónica, quitando terreno a los árboles y a tribus amazónicas brasileñas. El lince ibérico está amenazado por la separación de sus territorios y por los atropellos en las carreteras que atraviesan sus territorios. Son realidades, no opiniones.

Otro caso: Grupos ecologistas y gobernantes nos invitan a no derrochar agua (que en España es un bien escaso y en el resto del mundo... también). Para tal fin se proponen medidas como evitar los goteos, cerrar ligeramente la llave de paso principal para bajar la presión y otras similares, pero parece querer ocultarse que reducir el consumo de carne es una forma de ahorrar grandes cantidades de agua, porque los animales beben mucha agua a lo largo de su vida y a ello hay que sumar toda el agua empleada en regar su alimentación, limpieza y otros consumos. Se ha estimado que dejar de consumir 1 kg. de carne ahorra más de 1000 litros de agua y Diamond calculó que “por cada hectárea de tierra dedicada al consumo humano, se dedican 20 a la alimentación del ganado”. Si tenemos en cuenta además el sufrimiento animal, la contaminación y el gasto de tierra de tanta ganadería, la conclusión de reducir nuestro apetito por la carne es obvia. Quizás lo radical es hacerse vegetariano, pero también ahí hay niveles y se puede optar por comer carne una vez a la semana, por ejemplo.

En definitiva, lo que el movimiento ecologista no debería permitir es la perversión que supone centrarse en lo accesorio y olvidarse de lo esencial. Ir a la raíz de los problemas, profundizando al máximo, es la base del movimiento conocido como Ecología Profunda (Deep Ecology), fundado por el noruego Arne Naes en 1973, y criticado por algunos que ven intolerancia y fascismo ecológico. Pero lo extremista no es asumir o defender una forma de pensar o actuar, lo extremista es pretender imponer esa ideología y arrastrar a los que no la comparten, como si la verdad absoluta existiera y fuera patrimonio del que pretende imponerla. Lo correcto es, entonces, razonar primero e intentar convencer después, no imponer. Y si convencemos razonando, conseguiremos comportamientos más respetuosos y leyes ecológicas que sí pueden imponerse por la fuerza que otorga un estado de derecho.

Ecología y humanismo

Vemos entonces que un ecologismo responsable o virtuoso no se basa en radicalizarse en las típicas frases ecologistas o en aislarse del mundanal ruído. Eso puede ser un buen camino, y tal vez el mejor para ciertos casos, pero es incuestionable que hay vías mejores y más efectivas de embarcarse en una lucha constante contra las pautas que amenazan al hombre y a la Naturaleza de la que dependemos. Y no puede separarse la defensa del hombre de la defensa de la Naturaleza.

En muchos casos se plantea una elección entre preservar la Naturaleza o ayudar a la población, a las personas. Es una pregunta capciosa que nace de la ignorancia, del interés o de una simplificación exagerada e irreal. ¿Gente o Naturaleza? La respuesta es AMBAS, las dos cosas, porque no puede despreciarse la Naturaleza para que la Gente viva mejor, la Gente depende de la Naturaleza y, por desgracia, ésta ya sufre demasiados ataques. Si no podemos dar oportunidades a la Naturaleza y a la Gente, ¿cómo hemos llegado a esta situación?, ¿en qué estamos fallando?, porque lo obvio, lo evidente, es que en algo estamos fallando. No podemos cerrar los ojos mientras sabemos claramente que en algo estamos fallando.

Es por esto que el ecologismo es, DEBE SER, en realidad un eco-humanismo, porque defender la Naturaleza no es ponerla por delante de la Gente, sino que es defender la base de nuestro modo de vida: Absolutamente todo lo que usamos o comemos proviene de la Naturaleza.

Ecologismo de ricos y de pobres

En los países ricos, con esa estrechez mental que da lo que Peter Singer llamaba "riqueza absoluta", algunos piensan que el ecologismo es cosa de ricos, con argumentos tan pobres como que sólo los ricos pueden comprar productos de agricultura ecológica. Afirmar eso es no darse cuenta que la agricultura industrial aporta productos más baratos, porque no paga NADA por los desastres medioambientales que comete y cuyos efectos sufren más los más pobres entre los pobres, es decir, los pobres de los países pobres. Entre esos efectos encontramos contaminación por insecticidas y abonos químicos de tierras y aguas, intoxicación por tales productos, alteración de los ciclos del agua, nitrógeno o carbono, reducción de las abejas y otros insectos beneficiosos, pérdida de bosques para cultivos... Es preciso ir a una agricultura algo industrial pero respetuosa con nuestro pequeño planeta. Si eso es imposible, volvemos a las preguntas de antes: ¿cómo hemos llegado a esta situación?, ¿en qué estamos fallando?, porque lo obvio, lo evidente, es que en algo estamos fallando.

Los países ricos mantienen su elevadísimo nivel de vida gracias a sus enormes importaciones: Petróleo, gas, minerales, alimentos, ropa y mil productos más se transportan desde los países pobres a los ricos. La Unión Europea por ejemplo, por cada 4 toneladas que importa, exporta sólo 1 tonelada, y gran parte de esa tonelada va a otros países ricos, dejando a los pobres aquellos residuos tóxicos o material sobrante cuyo tratamiento es peligroso y tratarlo correctamente es caro. Es un "comercio ecológicamente desigual" en palabras del catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, J. Martínez Alier, en su libro "El ecologismo de los pobres", en el que también se incluye la biopiratería.

En los desastres medioambientales, como en todos los desastres, los que se llevan la peor parte son los pobres. Son los más pobres los que ya están llevándose la peor parte de los efectos del cambio climático: sequías, inundaciones, subida del nivel de los océanos, muerte de los corales y sus ecosistemas, más huracanes y más violentos, etc. Hasta cuando un huracán llega al país más rico del mundo, como el huracán Katrina de 2005 que asoló gran parte de la costa Sur de Estados Unidos incluyendo Nueva Orleans, fueron los más pobres los que no pudieron ni huir, e incluso algunos achacaron a esa pobreza lo que tardó en llegar la ayuda.

Además, la riqueza tiene un efecto de alejamiento de la Naturaleza o de intentar desconectarse de ella. Es el efecto que se da en las ciudades respecto a la vida rural. Tal vez por eso los pobres están más capacitados para entender y respetar la Naturaleza. Muchos, de hecho, lo hacen con naturalidad, sin plantearse un ecologismo consciente. Por supuesto, no hablamos de pobreza extrema que, por sus devastadores efectos en la persona puede también tener devastadores efectos en el medio ambiente.

En algunos casos en los países en vías de desarrollo, son los pobres los que se oponen a la explotación salvaje de la Naturaleza, porque su forma de vida tradicional es humilde, pero más respetuosa con su medio y más "sostenible". Veamos unos ejemplos:

Como dice Martínez Alier, en estos conflictos se usan valores muy distintos que no pueden medirse ni compararse, ni siquiera mediante un análisis costo-beneficio o mediante un informe de impacto ambiental. Los poderes políticos y económicos suelen imponer su lenguaje económico devaluando el valor de los sentimientos de los menos poderosos.

A modo de conclusión: Denunciemos las injusticias

Resulta entonces ya evidente la gravedad de los problemas a los que nos enfrentamos nosotros, los humanos: europeos, asiáticos, economistas, agricultores, matemáticos, ancianos, ecologistas o consumistas. Es necesario reclamar un sentimiento de "responsabilidad" y de "respeto" que vayan más allá de lo "políticamente correcto" para llegar a un sentimiento que podríamos llamar como eco-humanismo virtuoso. No basta un humanismo de sólo lamentaciones, ni un ecologismo pervertido que se preocupa de reciclar una lata y no se preocupa por reducir su consumo bienes y energía, que se preocupa de la pérdida de bosques tropicales mientras todos los años compra ropa y calzado, que se preocupa por esa cosa que es el efecto invernadero pero no exige a sus políticos un cambio en las políticas energéticas... Ya no basta con hacer algo, sino que es mejor no hacer nada más que "denunciar" los abusos que se cometen y la falta de respeto hacia lo valioso. Denunciar no es sólo denunciar ante la policía, lo cual se puede hacer incluso anónimamente pero sólo cuando se infrinjan las leyes. Se puede también denunciar escribiendo cartas a nuestros políticos, a empresarios o a medios de comunicación. Quejémonos con nuestros amigos y digamos alto y claro que no queremos más carreteras, ni elitistas campos de golf, ni más centrales térmicas o nucleares... Si la democracia funcionara, esto debería funcionar.

También un eco-humanismo virtuoso debe tender hacia la ayuda sincera. Ayudar a los demás y a la Naturaleza, pero ayudar sin amargarse, porque esa ayuda debe nacer de la claridad de conciencia que da el saberse necesario y de la tranquilidad y felicidad que nace del hacer lo que uno cree que debe hacer. Este sentimiento no admite el sentimiento de culpa como motor. El motor es la información, la conciencia, el conocimiento de la realidad actual y la indignación que provoca saber que la actuación es quizás ahora más urgente que nunca si miramos las cifras de aquellos que viven por debajo del umbral de la pobreza. La cuestión no es saber si somos o no culpables de parte de esa pobreza extrema. La cuestión es saber reconocer que podemos ser parte de la solución. Hay que vivir con los ojos abiertos y el corazón expectante, saber reconocer cuando podemos ayudar y cuando debemos denunciar. En muchos casos denunciar es la mejor ayuda, porque evita que haga falta ayudar más. O sea, hay que preocuparse más de no gastar una lata que de reciclarla, pero es mejor denunciar el consumo exagerado de latas. Y todo esto por la felicidad que reporta, ya que si no es así, es que algo está fallando y debemos revisar los engranajes del sistema para ser conscientes de nuestros propios y auténticos sentimientos: buscarlos, hallarlos, sustentarlos... Es un proceso sin fin que algunos llaman filosofar pero que es, quizás, sencillamente vivir.

Resumiendo un poco, las claves de este eco-humanismo virtuoso podemos enumerarlas en los siguientes sentimientos que, por supuesto, habría que practicarlos para mejorarlos y reforzarlos en un proceso eterno:

Estos sentimientos se pueden resumir en una palabra que ya ha aparecido antes: Amor, Amor extremo pero razonado (tiene ello que ser posible). Así, tal vez entonces, el Amor es la excepción a la norma de Zambrano con la que empezamos más arriba.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La Ética del Respeto: El Voluntariado

Es posible que todo lo que hacemos tenga como objetivo ser más felices. Y es más posible aún, que no lo consigamos tanto cuanto nos gustaría. Y sin embargo, parece claro que casi siempre podemos hacer algo para ser más felices. La cuestión es ¿qué hacer?. Aquí hacemos un breve estudio de la ética como camino a la felicidad, citaremos las condiciones de la felicidad y los recursos que tenemos para alcanzarla para, al final, casi concluir que realmente la felicidad no es tan importante.

¿Qué es la ética? José Antonio Marina, en su libro "Aprender a Vivir" (2004) responde diciendo simplemente que "la ética no es más que el conjunto de soluciones más sabias que se nos han ocurrido para solventar los problemas que plantea la felicidad". En la misma línea, el escritor, periodista y teólogo español Enrique Miret Magdalena señalaba que "ética y felicidad están unidas".

Ética y felicidad

Ciertamente, el objetivo puede ser la felicidad, pero Peter Singer (profesor de bioética y gran filósofo en este campo) en su famoso libro "Ética Práctica" (2003) afirma que "nunca podemos hacer que la gente actúe de forma moral ofreciendo razones de interés propio" y pide que se busquen razones para actuar éticamente. Las religiones solventan, al menos parcialmente, estos problemas, pero según Singer también los ateos pueden encontrar sentido a la vida. Si ese sentido fuera la felicidad podríamos afirmar que es ético cualquier acto que aumente nuestra felicidad, pero nos encontramos con la llamada «paradoja del hedonismo», por la que "los que persiguen la felicidad por sí misma generalmente no la encuentran, mientras que otros la hallan persiguiendo fines totalmente diferentes". Y sigue diciendo que "si buscamos un objetivo más amplio que nuestros propios intereses (...) una solución evidente es adoptar el punto de vista ético. (...) De ahí que ver las cosas éticamente sea una forma de trascender nuestros intereses personales e identificarnos con el punto de vista más objetivo posible". Una salida a ese afán es, como dice Miret, "el desarrollo inteligente y responsable del voluntariado, para hacer aquello que el Estado no llega a realizar".

Por tanto una actuación ética es racional, pero... ¿es irracional una actuación no ética?. De nuevo, Peter Singer nos contesta diciendo que "la racionalidad (...) puede empujarnos hacia inquietudes más amplias que la calidad de nuestra propia existencia. Pero este proceso no es necesario y los que no toman parte en él (...) no son irracionales ni están equivocados". Como él dice, "coleccionar sellos es una forma adecuada de dar sentido a sus vidas. No hay nada de irracional en eso; pero otros, por otra parte, pierden la afición a coleccionar sellos al hacerse más conscientes de su situación en el mundo y reflexionar mejor sobre sus propósitos. Para este tercer grupo el punto de vista ético ofrece un sentido y finalidad en la vida que nunca se pierde". Parece evidente que eso nos lleva a una felicidad mejor que la del coleccionista de sellos y, tal vez resulta curioso constatar como entronca esa felicidad con la que proponen algunas religiones, como el cristianismo.

Con lo dicho, ya tenemos una idea de cómo conseguir la felicidad. Pero, ¿existe una receta que nos simplifique desarrollar esa idea genérica? Por ejemplo, otros aspectos como la libertad también son importantes. José Antonio Marina afirma que tanto la felicidad, como la libertad y la dignidad no son características fundamentales del ser humano. Son "proyectos" que califica de "fundamentales". Respecto a la libertad afirma que "el ser humano nace sometido a todo tipo de determinismos, biológicos y sociales", pero es diferente a los demás animales por su aspiración a la liberación y a la dignidad (es decir son sujetos que pretenden ser libres y tener valor intrínseco independiente de otras consideraciones). Respecto a la felicidad, enumera seis actividades fundamentales para una vida satisfactoria: 1) Elegir las metas adecuadas (recuérdese ahora la «paradoja del hedonismo», para elegir "un objetivo más amplio que nuestros propios intereses"). 2) Resolver los problemas para conseguir esas metas. 3) Soportar el esfuerzo y recuperarse de los fracasos (porque no todo es fácil). 4) Valorar las cosas adecuadamente y disfrutar con las buenas (disfrutar al llegar a la meta y disfrutar también por el camino, valorando adecuadamente la importancia de cada asunto). 5) Tender lazos afectivos cordiales con los demás (porque somos animales sociales y dependemos de los demás). y 6) Mantener la autonomía correcta respecto de la situación.

¿Cómo «ser» felices?

Este filósofo de la felicidad afirma que para llegar a la felicidad hay que "vivir ejercitando los grandes recursos personales". Estos recursos él los resume en 12 que califica como recursos universalmente aceptados y que configuran lo que llama un "buen carácter", pero señala que una carencia puede ser compensada con otro recurso:

1) La seguridad básica (saber confiar y sentirse dueño de la propia vida).
2) El equilibrio afectivo (el temple, tener buenos deseos y apegos).
3) La sabiduría (incluyendo aquí el sentido del humor).
4) La fortaleza (que nos hace no huir de las dificultades, sino afrontarlas, pues una actitud animosa tiene energía para emprender y energía para mantener el empeño, paciencia).
5) La diligencia (contra la pereza y la procrastinación, el vicio de dejarlo todo para mañana, del que hablaremos a continuación).
6) La autonomía responsable (con responsabilidad).
7) La creatividad (importante para la resolución de problemas y que relaciona con la generosidad, porque el que produce mucho, da mucho).
8) La alegría (distinguiéndola del placer, pues hay placeres tristes y alegrías que salen del dolor y, así, el amor es alegría).
9) La sociabilidad (porque vivimos en sociedad e incluyendo ahí la amistad que, si se generaliza, nos lleva a la justicia).
10) La compasión (porque si sufrimos por el sufrimiento ajeno se incita a la solidaridad y a una lucha contra el dolor que beneficia a todos).
11) El respeto (como sentimiento adecuado hacia todo lo valioso, que impone deberes hacia todos: cuidar, proteger y fomentar lo valioso).
12) Sentido de la justicia (dirigida por el amor, con los objetivos de la equidad y de la ampliación de derechos).

Una palabra clave: «Respeto»

Centrémonos ahora en algunos aspectos de los recursos anteriores. Con respecto a la diligencia tenemos la ley de Emmet (enunciada en su libro "The Procastinator's Handbook") que dice que: El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. Marina nos enseña que la palabra diligencia procede del verbo diligere, que significa amar y que es una actividad propia del amor: Ajustar la actividad al cuidado de lo valioso. Con esto sólo nos queda descubrir qué es lo valioso, para respetarlo.

Del respeto se dice, con razón, que empieza con uno mismo (autoestima) y de ahí surge la idea de dignidad, independiente del comportamiento: Toda persona es valiosa independientemente de su comportamiento. Esta idea que Marina califica de "innovadora" y "antinatural", también la califica de enorme importancia y como la base de nuestra ética: "La acción que deriva del respeto es el cuidado".

La personalidad elegida es, según Marina, la elección final de nuestro modo de comportamiento. Hasta cierto punto, cada persona puede "elegir su modo de actuar y su identidad" (roles con los que se identifica, valores culturales o morales que acepta, la idea que uno tiene de sí mismo). El "yo real" y el "yo ideal" pueden causar problemas si son muy diferentes o uno percibe una realidad distorsionada. Con lo cual, si tendemos a convertirnos en nuestro "yo ideal" estaremos, en principio, avanzando por buen camino, el camino que el escritor brasileño Paul Coelho llamaba "Leyenda Personal" en su novela "El Alquimista" (1988): "Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal. En ese momento de la vida todo se ve claro, todo es posible, y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerlas de que es imposible realizar la Leyenda Personal. (...) Desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado, y que es el camino de la Leyenda Personal y de la felicidad. Consideran el mundo como algo amenazador y, justamente por eso, el mundo se convierte en algo amenazador".

Por todo lo anterior se deduce que el respeto diligente de lo valioso es parte fundamental de la ética, y que el comportamiento ético nos lleva a una felicidad que, en principio, debe ser de buena calidad. Decidir qué es lo valioso es tan importante que no debemos dejarlo a la mera intuición o a la rápida respuesta instintiva. Porque el instinto nos puede llevar a decidir que lo valioso es uno mismo y hemos visto que eso nos puede llevar a una frustración o, en el mejor caso, a una felicidad de baja calidad.

Los dilemas éticos de Peter Singer

Si un comportamiento ético es importante para una vida buena, feliz, entonces es importante conocer, al menos a grandes rasgos, los principales dilemas éticos con los que nos encontramos en el mundo actual. En el libro citado, Peter Singer estudia diversos temas, de los que destacamos los siguientes:

Entonces... ¿qué?

Necesitamos una ética del respeto generalizada. O sea, si la tecnología nos da un poder creciente (e impensable hace tan sólo unos siglos), debemos ser conscientes de las implicaciones del uso de ese poder. Necesitamos la humildad para reconocer que necesitamos a los demás seres vivos y que ni siquiera sabemos medir esa necesidad. Necesitamos «respetar» para construir un mundo mejor, para hacer felices a los demás y como medio hacia nuestra propia felicidad.

Con esa humildad y ese respeto no podemos dar nada por supuesto y todo requiere ser planteado bajo el nuevo prisma: ¿Hasta qué punto es ético tener una mascota mientras muere gente de hambre? ¿Hasta qué punto es ético hacer cierto viaje? ¿y beber una bebida enlatada? ¿y fumar? ¿y gastar tanto en ropa? ¿y...?

El muro con el que chocan muchos planteamientos son las relaciones sociales y familiares, porque ¿hasta qué punto es ético imponer a mi familia mi modo de ver las cosas cuando la sociedad va por otro camino? ¿es eso una forma de exclusión social? Y a eso hay que añadir lo frustrante que resulta hacer ciertos esfuerzos para ahorrar agua (por ejemplo) mientras ves el despilfarro de otros. Entonces, la conclusión es que no hay solución... ¿o sí?

Tal vez, el prisma de la nueva ética nos obliga a rehacer nuestras amistades y quizás en eso pueda ser útil el voluntariado, es decir, colaborar voluntariamente en algún proyecto que nos guste, que nos ilusione y que, en grupo, sea más factible. Así, el voluntariado nos incita a poner en marcha gran parte de los 12 recursos que citaba Marina y que, según él, son importantes para ser felices. Si nos embarcamos en un proyecto así, posiblemente ya no nos importe evaluar si realmente somos o no felices, porque sentiremos que hay otras cosas más importantes.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



La ONU, un organismo con menos poder del que debiera

Días de Reflexión

Esta sociedad necesita grandes dosis de información y concienciación. Por eso, gobiernos, instituciones y ONGs están instaurando Días Mundiales para dedicar al menos un día al año para reflexionar sobre un gran problema. Pero reflexionar no es lo único importante. No obstante, aquí exponemos algunos de esos importantes días para algunos importantes temas.

Pero más importante que el día en sí, es que se dedique al menos un breve momento a pensar en la importancia de cada asunto y en lo que puede hacerse para paliar, al menos en parte, ese problema. Y para eso, no hace falta esperar a que llegue ese día. No es mala idea que ese día se dedique para la información y la reflexión, pero hay que dedicar el resto de días del año para la actuación.

2 de FebreroDía Mundial de los Humedales.
5 de MarzoDía Internacional de la Eficiencia Energética.
8 de MarzoDía de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional (ONU).
14 de MarzoDía Internacional contra los Grandes Embalses (los ríos, el agua y la vida).
21 de MarzoDía Forestal Mundial.
22 de MarzoDía Mundial del Agua (ONU).
23 de MarzoDía Meteorológico Mundial (ONU).
7 de AbrilDía Mundial de la Salud (ONU).
12 de AbrilDía Mundial sobre la Concienciación del Problema del Ruido.
16 de AbrilDía Mundial contra la Esclavitud Infantil.
22 de AbrilDía Internacional de la Tierra.
3 de MayoDía del Sol.
14 de MayoDía Mundial del Comercio Justo.
15 de MayoDía Mundial de Acción del Clima.
22 de MayoDía Internacional de la Diversidad Biológica (ONU).
24 de MayoDía Mundial del Peatón.
25 de MayoDía Europeo de los Parques Naturales.
29 de MayoDía Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas (ONU).
31 de MayoDía Mundial Sin Tabaco (ONU).
5 de JunioDía Mundial del Medio Ambiente (ONU).
8 de JunioDía Mundial de los Océanos.
17 de JunioDía Mundial contra la Desertificación y la Sequía (ONU).
20 de JunioDía Mundial del Refugiado (ONU).
26 de JunioDía Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura (ONU).
9 de JulioDía Internacional de la Destrucción de Armas de Fuego.
11 de JulioDía Mundial de la Población (ONU).
26 de JulioDía del Manglar.
9 de AgostoDía Mundial de las Poblaciones Indígenas (ONU).
31 de AgostoDía Internacional de la Solidaridad (ONU).
6 de SeptiembreAcción Global contra la Incineración de Residuos.
8 de SeptiembreDía Internacional de la Alfabetización (ONU).
16 de SeptiembreDía Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono (ONU).
21 de SeptiembreDía Internacional de la Paz (ONU).
22 de SeptiembreDía Mundial SIN coche.
29 de SeptiembreDía Marítimo Mundial (ONU).
1er Lunes de OctubreDía Mundial del Hábitat (ONU).
1er Fin de Semana de OctubreDía Internacional de las Aves.
3 de OctubreDía Mundial del Animal.
5 de OctubreDía Mundial de los Profesores (ONU).
2º Miércoles de OctubreDía Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (ONU).
10 de OctubreDía Internacional de la Costa.
16 de OctubreDía Mundial de la Alimentación (ONU).
17 de OctubreDía Mundial para la Erradicación de la Pobreza (ONU).
24 de OctubreDía Mundial de Información sobre el Desarrollo (ONU).
24-30 de OctubreSemana del Desarme (ONU).
6 de NoviembreDía Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados (ONU).
16 de NoviembreDía Internacional de la Tolerancia (ONU).
23 de NoviembreDía Mundial para No Comprar Nada (contra el Consumismo, o Buy Nothing Day).
25 de NoviembreDía Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (ONU).
29 de NoviembreDía Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino (ONU).
2 de DiciembreDía Internacional de la Abolición de la Esclavitud (ONU).
5 de DiciembreDía Internacional del Voluntariado (ONU).
10 de DiciembreDía Internacional por los Derechos Humanos (ONU) y por los Derechos de los Animales.
11 de DiciembreDía Internacional de las Montañas.
18 de DiciembreDía Internacional del Emigrante (ONU).

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Nuestra Atmósfera

La capa de gases que rodea nuestro planeta tiene características fundamentales para la vida en este pequeño barrio de la Vía Láctea (nuestra galaxia). Además de permitir la respiración, nos protege de los rayos nocivos del Sol pero nos facilita la energía solar fundamental para la vida, controla nuestro clima y, en definitiva, hace que la vida sea posible. Aunque la atmósfera se use como basurero ilimitado de gases, la atmósfera nos devuelve los daños. Conozcamos un poco más estos gases que circulan por nuestros pulmones.

Los científicos dividen la atmósfera en varias capas:

El Sol es la fuente de energía principal del planeta, pues aporta el 99.97% de la energía que utilizan los seres vivos. Las otras fuentes son la energía geotérmica del interior de la Tierra, y la luz de las estrellas. Conviene no olvidar que la energía de los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón...) es energía solar almacenada por tejidos vegetales hace miles de años. El Sol, que es una estrella bastante constante, suministra diariamente en la superficie terrestre una energía de unos 342 W/m2 (vatios en cada metro cuadrado), que puede llegar por poco tiempo hasta cerca de los 1368 W/m2 (constante solar) cuando el Sol está justo en la vertical. En latitudes medias, los valores medios están entre 130 y 160 W/m2. Si se lograra la absorción perfecta, para lograr 1 kW de energía solar habría que recogerla durante un día en un área de 6 a 8 m2. Esos valores de energía solar influyen en el clima, como también lo hacen la distribución de tierras, mares y montañas, la rotación de la Tierra y la composición de la atmósfera.

Nuestra atmósfera es una mezcla de gases con partículas en suspensión (sólidas y líquidas). En su parte baja es eléctricamente neutra y está compuesta principalmente de moléculas (grupos de átomos fuertemente unidos), pero en las partes altas la atmósfera está ionizada y muchos de sus gases están en forma de átomos individuales o incluso asociados en radicales libres (como el radical hidroxilo, OH). Sin tener en cuenta el vapor de agua, más del 99% del aire seco está compuesto de nitrógeno (N2, 78%) y de oxígeno (O2, 21%). El escaso 1% restante es, en su mayor parte, gas argón (Ar, 0.93%) y el resto son gases variados que si los enumeramos en orden decreciente a su porcentaje obtenemos la siguiente lista: dióxido de carbono (CO2), neón (Ne), criptón (Kr), helio (He), hidrógeno (H2), xenón (Xe), ozono (O3) y radón (Rn).

Por supuesto, el vapor de agua está siempre presente en la atmósfera, especialmente en los 5 km. más bajos. El agua natural, H2O, contiene dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El hidrógeno puede aparecer en forma de algún isótopo: Hidrógeno ordinario o deuterio (D), el cual tiene un neutrón adicional. A veces aparece el isótopo tritio (T) que es radiactivo y su procedencia principal son las bombas atómicas y los ensayos con ellas que se hicieron en el pasado.

Cada uno de los constituyentes de la atmósfera tiene sus particularidades y si por alguna razón hay variaciones notables del porcentaje de estos gases, podemos hablar de contaminación. También puede haber contaminación por otras sustancias. Veamos algunos ejemplos de contaminación que tienen su origen habitual en diversas actividades humanas:

Veamos en un vistazo las principales fuentes de la contaminación atmosférica:

El efecto invernadero hace que, como en un invernadero, la energía luminosa del sol calienta la Tierra y ésta emite su calor en forma de radiación infrarroja. Parte de esa radiación escapa al espacio exterior, pero otra parte no puede escapar ya que existen una serie de gases en la atmósfera que se lo impiden. Son los llamados gases de invernadero: dióxido de carbono (CO2), vapor de agua, metano (CH4), óxido nitroso, CFCs y otros halocarburos y otros gases menos importantes. Estas emisiones se han llamado emisiones de lujo, "porque son en buena medida el producto de un estilo de vida que está vedado a la mayoría de los países" (en palabras de los científicos Nebel y Wrigth). De esos gases el más preocupante es el dióxido de carbono ya que desde la revolución industrial el hombre está generando grandes cantidades de este gas, quemando carbón y petróleo. El efecto es sencillamente que está subiendo la temperatura del planeta y las consecuencias pueden ser diversas:

Miguel Delibes dice en el libro citado que "los políticos apenas hablan de cosas importantes" y la explicación es que ellos sólo piensan en su próxima reelección (cuando no directamente en enriquecerse). Pero todo lo dicho nos confirma en el hecho de que necesitamos reducir las fuentes de contaminación. Para ello hay dos vías que son igualmente imprescindibles: La legal y la personal. Las leyes y normas son necesarias para conseguir buenas prácticas. Por ejemplo, un buen transporte colectivo e imponer una tasa a los vehículos privados que circulen por ciertas zonas (como ya se hace en el centro de Londres), es un buen método de reducir la contaminación del transporte. También es necesaria la educación y concienciación de los ciudadanos que, en actos sencillos, podemos aliviar la contaminación atmosférica y mejorar nuestra salud: ¿Qué puedes hacer tú?

Piensa que, en España, el 30% de la contaminación tiene su origen en el consumo de electricidad (tu iluminación, tu aire acondicionado...), el 25% proviene de la industria (cemento para tu casa, papel para tus libros, cristal para tus ventanas...) y otro 25% proviene del transporte (tus viajes y transportes cotidianos, así como transportar todo lo que compras en tus tiendas). Piensa y decide tú mismo.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Lluvia Ácida: Veneno Caído del Cielo

La quema de combustibles fósiles y la industrialización en general está provocando cambios en la atmósfera. Uno de los efectos más conocidos es el calentamiento global o efecto invernadero, cuyas devastadoras consecuencias han sido expuestas en foros internacionales y el acuerdo es tan abrumador que dio lugar al Protocolo de Kioto, aunque el país más contaminante, EE.UU., se niega a ratificarlo por miedo a una recesión en su economía, o por miedo a un declive de la industria petrolera, en la que tienen intereses muchos miembros del gobierno estadounidense, incluyendo al propio presidente George W. Bush. Sin embargo, otra consecuencia de esa contaminación es la lluvia ácida, cuyos efectos son muy conocidos, aunque los políticos le presten poca atención.

El término lluvia ácida pertenece a Angus Smith, un químico británico del siglo XIX que estudió el aire de Manchester (Inglaterra). Pero no fue hasta 1950 cuando se reconoció la existencia de esta lluvia ácida y su poder de contaminación de grandes áreas. La preocupación aumentó cuando pescadores observaron grandes menguas en las poblaciones de peces en muchos lagos de Suecia, Ontario (Canadá) y Adirondack (Nueva York). En Noruega y Suecia los peces han desaparecido de por lo menos 6500 lagos, de otros 1200 lagos en Ontario y más de 200 en los Adirondack. Algunos sólo albergan algas y bacterias resistentes.

La precipitación ácida puede ser lluvia, nieve, niebla o incluso la llamada precipitación seca, y tiene su origen en la contaminación atmosférica, principalmente por los gases dióxido de azufre (SO2) y diversos óxidos de nitrógeno (NOx), pues al mezclarse con el agua y el oxígeno generan ácido sulfúrico (H2SO4) y ácido nítrico (HNO3). En el caso del SO2 estas son las reacciones químicas:

SO2 + H2O ===> H2SO3 (ácido sulfuroso)
2H2SO3 + O2 ===> 2H2SO4 (ácido sulfúrico)

Esos gases ya son, por sí mismos perjudiciales para la salud humana. El SO2 es un gas incoloro que provoca afecciones respiratorias y cardiovasculares, llegando incluso a provocar la muerte. Los ancianos y los niños son los más afectados, pero también afecta negativamente a especies vegetales. Este compuesto es el principal responsable de la lluvia ácida ya que se convierte en ácido sulfúrico (H2SO4). El dióxido de nitrógeno (NO2) irrita los pulmones, causa bronquitis y neumonía, reduciendo la resistencia a las infecciones respiratorias. Sin embargo, estos gases se diluyen normalmente en la atmósfera de forma que su concentración es sólo peligrosa en ciertas ciudades y en ciertos momentos. Así pues, lo que más afecta a la naturaleza es la formación de esos ácidos sulfúrico y nítrico que caen junto con la lluvia, provocando una lluvia demasiado ácida.

La fuente principal de óxidos de nitrógeno (NO y NO2) es el transporte (automóviles, aviones...). Los óxidos de azufre se producen en la quema de combustibles (especialmente carbón), en centrales térmicas para producir electricidad, en la fundición de minerales y en otros procesos industriales.

La acidez se mide en una escala de 1 a 14 conocida como escala de pH. El pH mide la concentración de ion hidrógeno (H+, átomos sin su electrón) de forma que si el pH es menor a 7 se dice que estamos ante un ácido, y si el pH es mayor a 7 se dice que estamos ante una base o una solución alcalina (con más iones hidróxido, OH-). Un pH de 7 expresa una solución neutra, es decir, ni ácida ni básica (con una concentración de iones de hidrógeno igual a la de iones hidróxido: 10-7 g/L). Cuanto más alejado del número 7 sea el pH de una solución más ácida o básica será variando la acidez en 10 veces cada unidad de la escala pH. Es decir, un pH de 4 es diez veces más ácido que un pH de 5, y cien veces más ácido que un pH de 6.

La lluvia normal es ligeramente ácida, con un pH de 5.6 aproximadamente. Esto es debido al ácido carbónico (H2CO3) que se forma al disolver CO2 en las gotas de lluvia. En la actualidad, en algunas zonas la lluvia tiene un pH de 4.0 y, en raras ocasiones, llega a 3.0. En los bosques del Este de Los Ángeles (EE.UU.) se ha encontrado niebla y rocío con un pH de 2.8 (casi 1000 veces más ácido de lo normal).

La lluvia ácida es una contaminación que pasa las fronteras sin pasaporte. La lluvia ácida de Quebec (Canadá) y del Este de Estados Unidos tiene su origen en las actividades industriales de este último país, y la de los países escandinavos se debe a la contaminación atmosférica de Europa central y Gran Bretaña. La lluvia ácida de Japón y el Este de China se debe al uso masivo de carbón que hay en toda China. La contaminación atmosférica sigue la dirección del viento y cae con la lluvia.

Efectos de la lluvia ácida:

  1. En los ecosistemas acuáticos: La acidificación de lagos y ríos conlleva un trastorno en la cadena alimenticia ocasionado por la muerte de muchos peces, la intoxicación por comer este pescado y la reducción de zooplancton, algas y plantas acuáticas. El aluminio es un metal que se disuelve con la lluvia ácida y contamina el agua. Por debajo de un pH de 5 ya se presenta contaminación por aluminio. Entre otros problemas, esto genera daños en las branquias y que los peces dejen de reproducirse. Los anfibios, moluscos y crustáceos son parte importante en la cadena alimenticia de los ecosistemas acuáticos y también se ven seriamente afectados. Por ejemplo, el agua ácida disuelve con facilidad el carbonato de calcio interfiriendo en que los moluscos lo incorporen a su concha. La contaminación por mercurio también es agravada por la lluvia ácida y en los Grandes Lagos de Norteamérica la concentración es tan elevada que está prohibido consumir ese pescado.
  2. En los bosques: Miles de hectáreas de píceas y abetos han muerto en los últimos años en Checoslovaquia y Alemania. En Estados Unidos y Canadá también hay bastantes casos documentados (abeto rojo, arces...). La lluvia ácida provoca que el calcio y el magnesio se disuelvan y se pierdan, así como que el aluminio sea más fácil de absorber por las raíces y provoque la muerte de éstas o daños que pueden facilitar la llegada de enfermedades. Hay que destacar que a corto plazo la lluvia ácida puede ser benéfica para las plantas, pues fertiliza el suelo con azufre y nitrógeno.
  3. En los cultivos: Se ha demostrado que la lluvia ácida provoca una caída en el rendimiento de los cultivos, interfiriendo en aspectos tan importantes como la fecundación de las flores.
  4. En las aguas subterráneas y en la corrosión de tuberías: Evidentemente, las aguas subterráneas también pueden presentar contaminación (por aluminio por ejemplo), lo cual es un riesgo para la población humana que consuma esas aguas. Además, el agua ácida puede disolver los compuestos metálicos de las tuberías o recipientes para agua, algunos de los cuales son muy tóxicos, como el plomo, el cobre, el zinc o el cadmio (de soldaduras).
  5. En las construcciones humanas: Los materiales de construcción (acero, bronce, pintura, mármol, piedra arenisca o caliza...) sufren erosión por culpa de la lluvia ácida. Se acepta que el principal agente corrosivo es el dióxido de azufre y sus productos secundarios. Esta ha sido la causa de una aceleración en la corrosión de estatuas que se mantuvieron bien durante siglos, como las estatuas y monumentos de la Acrópolis de Atenas o algunos monumentos de Italia, España o Japón.

Es imprescindible reconocer que la lluvia ácida es un problema grave y que la mejor solución es la reducción de las emisiones. También se pueden y se deben efectuar otras medidas, como usar combustibles con poco azufre o reducir su concentración antes de usarlos. Hay otras medidas que también son importantes, como la limpieza de los gases antes de liberarlos a nuestra atmósfera o usar piedra caliza molida durante la combustión. Las medidas más efectivas son reducir el consumo de electricidad y utilizar fuentes renovables: energía solar, eólica...

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), a la que pertenecen casi todos los países industrializados, estudió en 1981 los costos de la implantación de medidas de control. Los datos y las investigaciones apuntan a serias consecuencias políticas y socioeconómicas si no se hace nada. Ante este panorama se han tomado algunas tímidas medidas que, por ahora, resultan insuficientes (como la Ley de Aire Limpio firmada por Estados Unidos y Canadá en 1990).

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Deforestación en el Amazonas

El Ecologista Hiper-Escéptico

En 2001, un profesor de estadística danés publicó un libro titulado "El Ecologista Escéptico" ("The Skeptical Environmentalist"), un duro trabajo que no tuvo la relevancia que al autor le hubiera gustado (por suerte o por desgracia), a pesar de haberse traducido a muchos idiomas. El libro critica con dureza desmedida las tesis de los ecologistas en general, situándose en contra de sus argumentos y de miles de científicos que corroboran día a día muchos de los planteamientos del ecologismo actual. Te invitamos a recorrer un poco este libro, comentando sólo algunos de sus aciertos y errores.

Las erróneas conclusiones de Bjørn Lomborg se deben a diversas causas. La principal es que denota que su conclusión es anterior a su estudio y, como profesor de estadística, hizo un trabajo concienzudo buscando aquellos datos y argumentos que avalan dicha conclusión minusvalorando descaradamente argumentos obvios. A pesar de sus extravagantes conclusiones, el libro es un estudio bastante completo de los problemas ambientales y, suponiendo que los datos aportados sean correctos y fiables, pues también merece felicitación por reunirlos en una obra así. Para él, el medioambiente no tiene problemas graves y pinta un mundo de color de rosa, en el que la humanidad avanza en un rumbo que podría ser mejor, pero que apenas podemos quejarnos. Los malos augurios de muchos científicos y ecologistas sólo pretenden, según Lomborg, asustar a la población para dedicar dinero a salvar el medioambiente mientras otros problemas mucho más graves se quedan sin dinero. Por supuesto, en sus 25 capítulos y más de 600 páginas de minúscula letra hay muchos argumentos acertados y, por desgracia, este libro no ha provocado ni siquiera un debate en profundidad que hubiera servido para aumentar la conciencia global de los graves problemas de nuestro medioambiente (aunque para Lomborg sean pequeños). En estas líneas vamos a exponer algunas de las afirmaciones de Lomborg, para que se vea con claridad cómo su estudio es largo pero incompleto y partidista.

Para empezar, Lomborg usa mal las palabras, hasta en el título, pues el escepticismo es una de las mayores escuelas filosóficas postaristotélicas (siglo III a.C.), su nombre significa "miro alrededor", "indago" y originalmente se basa en la crítica sin prejuicios de toda la ciencia. Lomborg muestra en su obra un trabajo colosal de revisión de números (imposible que todos sean correctos, como él mismo sabe), pero se olvida de "mirar alrededor". En el mundo de Lomborg todo marcha bien y va mejorando con el tiempo. En el mundo en el que vivimos, los que "miramos alrededor", vemos que hay ríos en los que no podemos bañarnos y menos aún beber, cuando eso sí era posible hace apenas unas décadas (en el mundo rico ese es el estado de casi todos los ríos después de pasar por una población). En el mundo de Lomborg hay problemas más importantes que proteger el medioambiente pues, como él mismo dice, podrían salvarse más vidas dedicando dinero a cosas distintas de las ambientales. En cambio, en el mundo en el que vivimos el medioambiente sufre, los ecosistemas se reducen, las especies merman y sobra dinero para comprar armas, asuntos que no le preocupan a Lomborg. Ya en el prólogo, Lomborg afirma que su propuesta ha sido rebatir la idea generalizada de que los ecosistemas están en peligro, una generalización claramente falsa. Hay ecosistemas que no están en peligro, pero todos conocemos otros que sí lo están. Definitivamente, Lomborg vive en un mundo diferente. Pasemos a examinar un poco con detalle su mundo y sus argumentos en un rápido paseo por los capítulos de este libro, y no vamos a corregir sus datos sino a dar algunos nuevos y a exponer claramente que con sus datos, llega a conclusiones que, al menos, no son evidentes como él pretende hacer creer:

• Capítulo 1: Es un capítulo genérico en el que pretende mostrar que las cosas van mejorando. Y tiene parte de razón. En muchos aspectos la humanidad ha mejorado ostensiblemente, pero respecto a temas ambientales hay problemas importantes a los que el optimismo de Lomborg no ayuda a reducirlos:

• Capítulo 2: Lomborg critica aquí la visión deformada de la realidad que hay en toda la población y en los medios de comunicación. Eso es cierto y casi inevitable, ya que no podemos pretender que la sociedad esté formada sólo por expertos en todos los campos. Más grave es que los periodistas suelen tener sólo una formación genérica, rara vez especializada en algo mínimamente técnico. También critica a los científicos que hacen masaje de datos para obtener resultados interesantes. También en eso estamos de acuerdo, pero no dice nada de los estudios que hay pagados por empresas privadas con claros intereses económicos (farmacéuticas, biotecnológicas, petroleras...). Parece que sólo se falsean los datos para intereses ecologistas, pero no aclara que difícilmente hay interés económico en alertar de problemas ambientales, y sí puede haber intereses económicos en falsear estudios de impacto ambiental de un pozo petrolífero, o en falsear los daños ambientales y a la salud de cierto alimento transgénico, por citar dos casos concretos. Afirma que parece increíble que haya tanta gente que crea ciegamente en las organizaciones ecologistas, que también tienen sus propios intereses. Primero que la mayoría de la gente no se cree ciegamente eso, como ya hemos demostrado arriba y, en segundo lugar claro que tienen intereses los grupos ecologistas, pero no son intereses particulares ni de ánimo de lucro personal (que se sepa), y esto es tan evidente que puede ser que, como dice Lomborg solamos tender a tratar a las organizaciones ecologistas con mucho menos escepticismo, pero sólo de forma superficial, pues usando la publicidad consiguen mayor credibilidad los argumentos políticos o los intereses empresariales. Para terminar, estamos con Lomborg en que los medios transmiten más noticias malas porque son más impactantes, y que eso distorsiona la realidad, pero también es importante evaluar si dichas noticias malas son falsas o no y, Lomborg concluye que en gran parte son falsas.

• Capítulo 4: Dedica un capítulo a demostrar algo obvio, que la salud de la gente ha mejorado en los últimos años gracias al avance de la ciencia y que la esperanza de vida ha aumentado. Eso es verdad, pero ese no es motivo para minusvalorar los daños ambientales. Justifica el aumento del cáncer porque aparece con mayor frecuencia cuanto más anciana es la gente, lo cual parece para él justificación suficiente para no prestar atención a las causas ambientales de esta enfermedad (radiactividad, contaminación en agua y aire...). Como el 25% de los hombres y el 14% de las mujeres mueren por causas derivadas del tabaco, eso le permite a Lomborg minusvalorar la contaminación atmosférica y sus conocidos efectos sinérgicos con el tabaco.

Foto de Kevin Carter ganadora del premio Pulitzer 1994, tomada durante la hambruna en Sudán • Capítulo 5: La afirmación categórica de que la comida es ahora más barata no es compartida por muchísimos ciudadanos del mundo. Lomborg no supo predecir la crisis alimentaria producida en 2008 debida a motivos diversos (dedicar alimentos para producir biocombustibles, aumento en el consumo de carne, cambio climático, aumento en la demanda de petróleo y subida de su precio, todo eso en parte por el crecimiento económico de China, país que ya ha adelantado a Estados Unidos del primer puesto en emisiones de CO2...). Lomborg se niega a que la producción alimenticia tenga un límite que pueda quedarse pequeño ante una población que crece deprisa y cuyas demandas de carne y otros lujos también crecen deprisa, incumpliendo las Cuatro Leyes de la Naturaleza. Es cierto que las predicciones de Malthus no se han cumplido, afortunadamente, pero el mensaje es importante y hay que tenerlo en cuenta. El optimismo de Lomborg se basa en que ahora tenemos más comida por persona que antes, a pesar de que la población se ha duplicado desde 1961, pero la pregunta es si pasará lo mismo en la siguiente duplicación, y en la siguiente... para Lomborg la caída de los precios es una clara tendencia a largo plazo, pero aunque así haya sido en el pasado, nada indica que tenga que seguir esa tendencia. Más bien, los datos apuntan a todo lo contrario como vimos al principio de este párrafo con argumentos tan aplastantes como que el petróleo tiende a subir u otros tales como que la fabricación de abonos nitrogenados consumen mucha energía. Como ejemplo de mejora en el rendimiento agrario, Lomborg pone a China y su Revolución Verde, que salvó de morir de hambre a millones de chinos, pero Lomborg no tiene en cuenta que hoy China no es un país autosuficiente (en parte porque ahora los chinos comen más y, ha aumentado su demanda de carne). Coincidiendo con el economista De Jouvenel y otros, Lomborg también ve las dificultades del uso del PIB como medida de la riqueza real.

• Capítulos 6 y 7: Capítulos dedicados a demostrar que todas las regiones del mundo han experimentado un notable crecimiento en el PIB per cápita, a pesar de que como él mismo indica el PIB no es una buena medida de la riqueza (y menos aún de la calidad de vida) y de que según las Naciones Unidas, la desigualdad ha aumentado globalmente. Lomborg dice que la creencia popular afirma que la vida en los países en desarrollo se está deteriorando y que la proporción de pobres se incrementa, pero las pruebas demuestran claramente lo contrario. A pesar de eso, todo el mundo sabe que en el mundo hay miseria inaceptable y no es justo culpar en parte a las inversiones en materia ambiental. Es innegable que el progreso del ser humano en muchas areas ha sido grande, pero ver sólo lo positivo de ese avance es miope y ese progreso es progreso netamente humano, medido desde y para nuestro punto de vista global, mientras muchos pensamos que se podría haber progresado de forma similar, conservando mejor los ecosistemas naturales, contaminando menos suelo, aire y aguas, y respetando más los derechos humanos. Está en nuestras manos luchar por esos objetivos o simplemente contentarnos con que hemos avanzado en muchos aspectos, negando la importancia de los daños medioambientales. El consumo excesivo, causa directa de la contaminación excesiva

• Capítulos 8 y 12: Afirma que la humanidad tiene un Desarrollo Sostenible, argumentando que tenemos recursos más que suficientes, pero olvidando que por muchos recursos que haya, son finitos y el problema gordo puede tardar varias generaciones cuando haya menos recursos en un planeta más degradado. El colapso no será en una fecha concreta, sino que será progresivo, dentro de un período que dependerá de si seguimos actuando igual y, encima, pretendemos que todos los humanos vivan como en los países ricos. Es sencillamente imposible que todas las familias del mundo tengan tantos coches como la media estadounidense. En su estudio se centra en precios y reservas de distintos materiales (cemento, aluminio, hierro...) pero sin poner precio a la contaminación y destrozo de la extracción de esos recursos. Un ejemplo: ¿Cuánto cianuro se vierte para extraer oro sin pagar nada por esa contaminación?. Afirma que los americanos han reducido su consumo de madera, metal y plástico en los últimos 20 años pero no dice el brutal aumento de China, India, Brasil, México... Su conclusión es clara: el agotamiento de los recursos se hace casi imposible porque cada día descubrimos más, los usamos de forma más eficaz y somos capaces de reciclarlos y sustituirlos y tiene parte de razón, pero olvida citar la contaminación que provoca tanto consumo y que se están deforestando bosques primarios por la demanda de madera y carne de, por ejemplo, China o Europa. Otros tipos de recursos se estudian en los siguientes capítulos.

• Capítulo 9: Lomborg sostiene que no se ha cumplido el vaticinio de que la producción agrícola será incapaz de crecer igual que la población. Pero ignora el precio que la naturaleza ha pagado por eso, ya que para él no hay contaminación, ni deforestación preocupantes. Su optimismo le impide ver la posibilidad de que eso pase en el futuro. Sostiene que la población humana se estabilizará aproximadamente en el doble del actual (...) deberemos producir el doble de alimentos. Pero para ello no será necesario cultivar el doble de terreno. Según él, el incremento de terreno será sólo del 5,5% que, aunque fuera cierto habría que contar con los impactos negativos de hacer más intensiva la agricultura: más pérdida de biodiversidad, más contaminación, más abonos, mayor peligro de plagas... Su optimismo le lleva a afirmar que no parece que haya «techos» al crecimiento de las cosechas y que necesitamos menos crecimiento porque también la población crece menos y porque hay menos individuos que necesiten más comida. Tendría algo de razón si se promoviera comer menos carne, pero en un mundo donde la demanda de carne aumenta, se necesita aumentar mucho la agricultura que pueda alimentar a esa ganadería en expansión. Por supuesto, coincidimos con Lomborg en que la mejor lucha contra el hambre es facilitar un desarrollo económico que permita a los individuos ingresos suficientes para acceder a los mínimos recursos, pero eso es una simplificación. Por otra parte, Lomborg no olvida despreciar los efectos de la erosión constante en los campos agrícolas debidos a malas prácticas, confiando en que la producción agrícola avanzará tanto que la erosión no será ningún problema. Lomborg confía plenamente en avances 100% positivos. Respecto al pescado, utiliza un argumento tan falaz como manido: que hay que contar con la producción en piscifactorías, pero Lomborg ignora que el pescado de piscifactorías come mayor cantidad de pescado que el que produce. Esto es un grave balance negativo para el mar. Muchas especies comerciales están en peligro de extinción en estado salvaje (salmón, dorada, atún...) y para alimentarlos se están poniendo en peligro otras especies no comerciales. Lomborg no cree que China pueda desequilibrar el mercado mundial de alimentos, pero China y otros países emergentes están subiendo el precio del petróleo y eso influye en el precio de los alimentos.

Certificación ecológica de productos forestales FSC • Capítulo 10: Otro argumento de Lomborg para minimizar el efecto de la pérdida de bosques es que, a cambio, ahora tenemos más plantaciones para madera y llega a afirmar que no está tan claro que las plantaciones reduzcan la biodiversidad. Cualquiera que haya estudiado mínimamente los bosques sabe que tienen una gran biodiversidad y las plantaciones, más aún los monocultivos, reducen drásticamente esa variedad. Lomborg dice que los cultivos para madera reducen considerablemente la presión económica sobre los bosques naturales, un argumento absurdo para defender tales plantaciones pues esas plantaciones necesitan un terreno que antes ocupaba algún ecosistema natural que se ha visto sustituido. Lomborg no se plantea que lo ideal sería consumir menos productos de madera (muebles, papel, parquet...). ¿Por qué? Posiblemente porque eso sería malo para la economía y él defiende que el desarrollo económico es vital para alcanzar un nivel de riqueza que nos permita proteger el medio ambiente. Ese argumento tiene parte de razón, pero evidentemente no vale cualquier tipo de desarrollo económico y no es fácil un desarrollo que no dependa demasiado de la explotación de los recursos naturales. Lomborg se muestra partidario de pagar a los países en desarrollo para que conserven sus bosques y a usar una certificación para informar a los consumidores de la procedencia sostenible de la madera o el papel, pero curiosamente no cita la certificación que ya existe conocida como FSC. Tampoco cita el reciclaje de papel/cartón como herramienta importante para reducir la presión sobre los bosques, ni que el Banco Mundial calcula que entre el 70 y el 80% de las talas de bosques como los de Papua Nueva Guinea son ilegales, o que China ya es el principal importador de madera tropical, después de Japón.

Certificación ecológica de productos forestales FSC • Capítulo 11: En este capítulo sobre energía, se centra en el problema del agotamiento, principalmente de los combustibles fósiles, y deja para otros lugares temas que no son independientes de las fuentes de energía, como la contaminación que produce su extracción y uso, o el cambio climático. El argumento estrella de Lomborg es que la evolución de las reservas supera la demanda y, por tanto, no hay que preocuparse por las reservas de petróleo pues continuamente se exploran zonas nuevas y se encuentran nuevos yacimientos. Lomborg olvida el destrozo a la naturaleza que genera la extracción minera de esos yacimientos y que el problema principal del petróleo no es su agotamiento sino los problemas que genera su uso. Respecto a la energía nuclear se atreve a afirmar que durante su producción apenas genera contaminación ignorando los residuos radiactivos que se generan y que aún nadie sabe donde esconder durante los millones de años que dura su peligrosidad. Lomborg resalta que las energías renovables no son competitivas frente a los combustibles fósiles y que la mayoría de los proyectos de energías renovables han sido financiados con dinero público. En eso tiene razón, pero olvida mencionar por un lado que los combustibles fósiles no pagan por contaminar (emisiones, cambio climático, devastación minera...) y, por otro, que también en muchos casos esos tipos de energía o las empresas han sido subvencionadas con dinero público (en España, al menos). Es curioso que Lomborg afirme que quizá sería más efectivo aplicar un gravamen fiscal a la energía que reflejara los verdaderos costes sociales derivados de la producción y las emisiones generadas, pero él no incluye los costes medioambientales. Parece claro que su interés es solo para con la sociedad y no para con la naturaleza.

Certificación ecológica de productos forestales FSC • Capítulo 13: Respecto al agua también Lomborg es extremadamente optimista: No es cierto que nuestros pozos se estén secando; tampoco estamos a las puertas de una escasez insalvable, pero los datos, en algunos lugares indican lo contrario (en España, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel está amenazado por falta de agua y podría perder su condición de Reserva de la Biosfera, debido a una mala gestión del agua por parte de los ciudadanos y de los gobernantes). Acertadamente dice que debemos gestionar mejor el agua, aumentar drasticamente su precio y aceptar que no se pueden producir alimentos en las zonas áridas del planeta. Tras comentar el desastre del mar de Aral dice, optimistamente que ahora ya hemos aprendido la lección, pero es imposible saber si todos los líderes políticos han aprendido la lección, por lo que esa afirmación es otro ejemplo más de su derroche absurdo de optimismo sin sentido. Respecto a la falta de agua dice que la mayor parte de las industrias devuelven entre el 80 y el 90% del agua, pero olvida mencionar que NO suelen devolverla con la misma calidad, sino contaminada. Contrariamente a todas las tesis de buena gestión del agua, Lomborg dice que la solución no pasa por reducir el consumo actual, sino por incrementar el futuro, olvidando que para cualquier recurso (agua, energía o lo que sea) el ahorro y mejorar la eficiencia es mejor que aumentar las reservas (la famosa ley de las 3 erres). Otro argumento para tranquilizarnos es que gracias al calentamiento global habrá mayor evaporación lo que traerá más precipitaciones, pero no tiene en cuenta que mucha humedad quedará en el aire y que los estudios indican que el cambio climático traerá precipitaciones irregulares que podrán provocar inundaciones y sequías en sitios dispares.

El problema del agua potable, Lomborg lo resuelve usando el modelo de Kuwait, que obtiene más del 50% de su demanda mediante desalinización que, según él, puede producir cantidades ilimitadas de agua. Argumento poco serio sabiendo que si algo es caro no puede ser ilimitado. Hay que tener en cuenta que Kuwait tiene gran cantidad de energía y que ese sistema genera mucha contaminación. Lomborg quiere demostrar así que la pobreza, no el medio ambiente, es el principal inconveniente para solucionar nuestros problemas, pero eso es una simplificación que olvida que la contaminación afecta a todos y suele ocurrir que afecta más a los pobres, en un mundo en el que parece que siempre habrá pobres. Para solucionar el problema energético de la desalinización dice que en principio, podríamos obtener toda el agua que se consume en el mundo mediante una única planta desalinizadora instalada en el Sahara, que se alimentaría con energía solar. Un proyecto tan bonito como utópico y absurdo que olvida los costes del transporte de ese agua. Además, hay que tener también precaución al construir en el desierto, pues el desierto es también un ecosistema vivo con gran biodiversidad. Lomborg es consciente de la deficiente gestión que hacemos del agua, por ejemplo por el enorme porcentaje de agua desaprovechada por fugas en la conducción, y propone que los países con poca agua reduzcan su agricultura y aumenten sus importaciones de cereales, pero lo curioso es que muchos países con déficit alimentario no dedican la agricultura para alimentarse sino principalmente para su venta a los países ricos (café, té, cacao...). Lomborg demuestra su optimismo desmedido al decir que es muy improbable que no seamos capaces de utilizar y distribuir mejor el agua y aunque hay muchos ejemplos que corroboran su argumento también hay muchos otros que lo desmienten (salinización de acuíferos, ecosistemas naturales que se pierden porque se les roba el agua...). En general, Lomborg no tiene nunca en cuenta que los ecosistemas también necesitan agua y que el agua no está aquí sólo para que la usemos los humanos.

• Capítulo 14: Como conclusión a los capítulos anteriores éste empieza así: No es cierto que estemos sobreexplotando nuestros recursos, pero evita hacer un estudio serio sobre recursos tan importantes como los pesqueros. Afirma que cerca del 80% del bosque original sigue intacto, cuando la realidad es que el 80% de los bosques ya han sido destruidos o alterados (según GreenPeace). Es imposible creer que haya tantos bosques originales intactos pero, aunque fuera así, ese es un argumento muy cruel para despreocuparse de los bosques: Para Lomborg, como tenemos muchos bosques podemos aún vivir como si no fueran importantes. Falla la premisa, pero también el argumento. Puede que tengamos grandes reservas de recursos energéticos, pero es evidente que no debemos emplearlos contaminando el planeta excesivamente. Es fácil comprobar que en muchas ciudades del mundo la calidad del aire es muy mala. Lo que nos preocupa es las consecuencias del uso de energías sucias, y no su mero agotamiento. Lomborg dice que nuestra sociedad futura probablemente será capaz de producir mucha más comida por persona, sin necesidad de amenazar a los bosques (la cursiva es nuestra, porque también probablemente eso es imposible). La experiencia ha demostrado y está demostrando que el hombre arrasa bosques para obtener campos para la agricultura: En Indonesia y Malasia se están reemplazando selvas para plantar la palma de aceite africana (Elaeis guineensis), la semilla oleaginosa más productiva, cuyo aceite se usa para biocombustibles y como condimento para miles de alimentos diferentes (mire los ingredientes de lo que come y busque más información por Internet). Lomborg tiene en mente, evidentemente, los grandes avances en las técnicas agrícolas y aunque eso es cierto, también hay que contar con que las técnicas de la agricultura extensiva son costosas en cuanto a energía y contaminación, como ya hemos comentado antes. Lomborg usa multitud de datos del Banco Mundial, a pesar de la dudosa reputación de esta organización, pero lo más curioso es la definición de Desarrollo Sostenible que Lomborg usa del Banco Mundial: desarrollo que dura. Definición claramente absurda porque no es sostenible lo que meramente dura «algo» pues entonces todo es sostenible, ni tan siquiera lo que dura «mucho», sino lo que no compromete a las generaciones futuras (y de paso tampoco a las actuales). Basándose en el Banco Mundial, Lomborg afirma que nuestra sociedad parece, sin duda alguna sostenible, aunque demuestra cierta duda al decir que es posible que lleguemos a contaminar tanto que en realidad estemos menospreciando nuestras vidas, algo con lo que estarían de acuerdo científicos de la talla del fallecido Carl Sagan.

• Capítulos 15 y 16: Respecto a la contaminación atmosférica se limita a afirmar que el aire del mundo occidental nunca ha estado tan limpio como ahora, pero no sólo se refiere al aire del mundo occidental, sino también al aire de las ciudades, comparándolo con la Roma de la que se quejaba el cordobés Séneca (siglo I) y el Londres del siglo XIII y XIV (parece que se llegó a ejecutar a un londinense por quemar el prohibido carbón, aunque la norma no llegó a cumplirse nunca) o incluso de mediados del XX (murieron unos 4000 londinenses en diciembre de 1952). Es fácil comprender cómo en esas épocas y lugares el aire estaba peor que ahora, pero a nivel global es imposible pensar que hoy esté nuestra atmósfera mejor que hace 2000 años. Más aún, hoy día hay ciudades con graves problemas de contaminación atmosférica que Lomborg no estudia pero conoce pues sólo dice que trece de las quince ciudades más contaminadas del mundo están en Asia. Resulta paradójico que Lomborg estudie el Londres medieval, su smog y sus problemas, pero no estudie los problemas actuales de Ciudad de México o Pekín. Respecto a los oxidos de azufre y de nitrógeno, ensalza su contribución gratuita al abonado de los bosques y sobre todo de los campos de cultivo, despreciando su contribución a la lluvia ácida, aunque cita datos de la EPA afirmando las miles de vidas salvadas cada año por la reducción de dióxido de azufre y dice que la contaminación local es causa de que mueran más bosques que la lluvia ácida, aunque en el capítulo 21 sí reconoce los daños de la lluvia ácida a los lagos. De nuevo el escepticismo de Lomborg no lo aplica a los datos del Banco Mundial para relacionar los ingresos (PIB per cápita) con la contaminación, concluyendo que la pobreza conlleva poca contaminación, la cual sube conforme suben los ingresos y, a partir de cierto nivel de ingresos se alcanza una contaminación máxima que disminuye si los ingresos aumentan. Efectivamente, a mayores ingresos la gente se vuelve más consciente, más exigente y con más mecanismos (democracia, ONGs...) para demandar políticas ambientales, con lo que consiguen no tanto reducir la contaminación (como quiere hacernos creer Lomborg) como llevarla a otro lado, esconderla. Como se ha dicho antes, gran parte de la contaminación que se produce en los países pobres habría que contabilizarla a los ricos, porque son ellos los que compran los productos que generan esa contaminación.

• Capítulo 17 y 18: A nivel mundial la contaminación interior supone un riesgo mucho mayor para salud que la contaminación atmosférica exterior. Eso es así porque la contaminación de interiores tiene mayores concentraciones de contaminantes como el humo (leña, cigarrillos...), amianto, radón y miles de productos químicos que llevamos a nuestras casas directa o indirectamente. La mejor solución es ventilar la casa, y aunque Lomborg dice que las plantas de interior no ayudan, según científicos de la NASA resultan sorprendentemente útiles. El incremento de casos de alergias y asma Lomborg lo achaca a que pasamos más tiempo en interiores que antes, pero no dice nada explícitamente de la influencia limpiadores y otros productos, dejando para otro apartado los productos químicos, y los OMG.

• Capítulo 19: Respecto a la contaminación del mar reitera los argumentos del primer capítulo, despreciando los derrames petroleros con la mala excusa de que la naturaleza tarda décadas en recuperarse y así, nada dice de mejorar las leyes o reducir el consumo para evitarlos. Más aún, sostiene que, según los datos, limpiar los derrames petroleros es peor que dejar el petróleo sin control. Para Lomborg, el estado del agua marina mejora cada dia, aunque ignora que no es raro que el pescado esté contaminado por mercurio. No obstante, defiende la reducción en fertilizantes y la creación de espacios y humedales ribereños para reducir la eutroficación costera y en ríos, confiando en la mejora del agua: es muy probable que los ríos experimenten mejor calidad del agua cuanto mayores sean los ingresos. Efectivamente, la lógica y la razón afirman eso, pero también Lomborg olvida que cuidar los ríos supone evitar grandes proyectos hidráulicos (trasvases, pantanos, grandes centrales hidroeléctricas...). En este grueso documento, no hay espacio para ese tema.

• Capítulo 20: Cuanto más ricos somos, más basura generamos, pero para Lomborg eso no es un problema ya que cabe toda en los vertederos. En sus propias palabras: el vertedero capaz de albergar toda la basura generada en Estados Unidos durante este siglo ocuparía un cuadrado de tan solo 22,5 kilómetros de lado. Ese inmenso cuadrado lleno de basura, a Lomborg le parece pequeño. Para muchos sería pequeño si fuera relleno de bosques naturales... pero de nuevo Lomborg se va por las ramas dando una solución absurda al problema y eludiendo los problemas principales de las basuras: que generan contaminación (lixiviación...), que suponen un derroche de recursos (materiales y de energía), que nadie quiere un vertedero junto a su casa, y que cada vez las basuras se transportan más (el grave problema de basuras de Italia en 2008 se solucionó trasladando su basura a Alemania), que muchas basuras jamás acaban en vertederos, sino en los fondos marinos, en bosques, en ríos... Incomprensiblemente, Lomborg ataca hasta el reciclado de papel: los estudios más recientes parecen indicar que en realidad sale más caro reciclar el papel que fabricar papel nuevo. A eso se puede objetar que ni siquiera asegura nada y es una afirmación vaga y sin fundamento claro, pero además, Lomborg sólo tiene en cuenta factores económicos, no ambientales, pues el reciclaje es uno de los 4 principios básicos de la sostenibilidad.

• Capítulo 22: Según este autor, el temor a los pesticidas fue la base para que se asentaran temores hacia los productos químicos, pero eso es una verdad a medias porque es cierto que mucha gente teme ingerir o inhalar productos químicos, pero es un temor que se traduce en pocos o nulos actos más allá de expresarlo verbalmente en conversaciones informales. Para demostrar que el cáncer no es un problema, Lomborg hace malabarismos con los números y con los argumentos. Por ejemplo, afirma que el aumento de los casos de cáncer se debe a que ahora envejecemos más y, para que le salgan mejor los números, considera sólo los cánceres ajustados por edad, elimina los atribuibles al tabaco y sólo considera las muertes por cáncer y no otros efectos negativos. No entendemos por qué no quita también los cánceres infantiles, considerando los niños que hubieran muerto al nacer, ya que ahora mueren menos niños al nacer. Esto último es un sarcasmo para destacar las burdas manipulaciones de Lomborg. La realidad es que el cáncer mata a mucha gente en la situación actual y la contaminación influye mucho (tal vez menos que el tabaco, pero negar sus efectos es una necedad). Por supuesto, coincidimos en que las decisiones personales (la comida, el tabaco...) son aún más importantes que la contaminación ambiental y para la mayoría de no fumadores, las ventajas que la sociedad moderna aportan a la salud superan con creces a los nuevos peligros, pero esa no es razón para no quejarse de esos peligros e intentar hacer las cosas mejor, máxime cuando ello es perfectamente posible.

Según Lomborg, es infundado nuestro temor a la contaminación por pesticidas pues este tema está profundamente estudiado y analizado y los límites legales en los alimentos (de la ONU, EE.UU o la UE) son más que suficientes, aunque recuerda que se han encontrado pesticidas en concentraciones superiores al límite de 0.1 µg/l en más del 50% de los lugares analizados y el 1% de frutas y verduras lo supera. Además, continuamente salen nuevos productos y es muy complejo estudiar sus peligros a largo plazo en humanos y en el medio ambiente. Las pruebas rutinarias se basan, como él mismo reconoce, en experimentos realizados con animales cosa que parece no importarle a pesar de que en en una de las notas afirma que tiene el firme convencimiento de que los animales y las plantas tienen derecho a no ser lastimados o eliminados de forma innecesaria (por eso soy vegetariano). Tampoco en este asunto comenta nada de cómo la agricultura ecológica puede ayudar a reducir la contaminación ambiental y el cambio climático. Lomborg asegura que muchos de los alimentos que ingerimos a diario no superarían el control que utilizamos para los productos químicos sintéticos y pone el ejemplo del café y de la lechuga que, con su contenido en ácido cafeico representan un riesgo de cáncer del 0,04%. De nuevo Lomborg busca argumentos sin demasiado fundamento, olvidando que hay alimentos (como el café y la lechuga) que se consumen desde hace cientos de años sin apenas detectar peligros. Además, uno decide si toma o no café, pero no si toma o no pesticidas y, por último, podemos citar el famoso lema: Más vale prevenir. Para terminar, Lomborg aclara que los pesticidas ayudan a abaratar el precio de las frutas y las verduras, y se vuelve más comprensivo –sin perder su interés en la economía– al afirmar que es posible con un bajo coste reducir parcialmente el uso de los pesticidas y parece prudente hacerlo.

Lince Iberico, el felino más amenazado del mundo • Capítulo 23: Respecto a la biodiversidad, Lomborg de nuevo cae en simples manipulaciones de datos y en contradicciones: Afirma, en el mismo párrafo que nunca ha habido tantas especies como en la actualidad, a pesar de reconocer que los casos de extinción han aumentado. Expone una tabla con el número de especies y extinciones, pero es una tabla muy incompleta pues olvida grupos de seres vivos tales como los arácnidos, las algas o los hongos. En el libro (y en el resumen de www.resumelibros.tk) de Nebel y Wrigth puede verse una tabla más precisa y cinco grandes argumentos para conservar la biodiversidad, además de ser otro principio básico de la sostenibilidad. También Lomborg reduce el número de extinciones conocidas. Lomborg afirma que el argumento de que debemos conservar las plantas como potenciales fuentes de medicamentos no es válido, pues teniendo en cuenta que no hemos sido capaces de analizar ni siquiera una porción apreciable de las plantas que ya conocemos, no podemos utilizarlo para defender la protección de todas las especies, por ejemplo, de la selva tropical. Por supuesto que sí podemos usar ese argumento que, además de no ser el único podría salvar muchas vidas. Lomborg reconoce que la humanidad ha sido sin duda la causa principal de la extinción de muchas especies desde 1600, pero afirma que la cifra de cuarenta mil especies desaparecidas dada por N. Myers es exagerada y pretende quitarle importancia argumentando que más del 95% del total de las especies corresponde a escarabajos, hormigas, moscas, gusanos microscópicos y hongos, además de bacterias, algas y virus. Es verdad que los grupos con más especies amenazadas no son los mamíferos o las aves, pero incluso en esos grupos no dejan de incrementarse las listas de animales en peligro: lince ibérico, tigre, elefante africano, la foca del mar Caspio, el demonio de Tasmania... El Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN (Barcelona, 2008, IUCN en inglés) arrojó estos datos: Un 25% de las especies de mamíferos se encuentran en peligro de extinción (un 38% considerando todas las especies de animales), la Lista Roja elaborada por más de mil expertos internacionales denuncia que 188 mamíferos se encuentran en la categoría de "amenaza máxima".

Según el profesor Ehrlich no sabemos cuántas especies se extinguirán realmente, pero no es preciso tener datos exactos para reconocer que la vida está entrando en un colapso. Lomborg critica esa afirmación porque libera a los científicos de la responsabilidad de aportar pruebas, pero en realidad los científicos no paran de aportar pruebas que no son nunca suficientes para Lomborg y, los datos exactos sobre el número de extinciones reales no los tendremos jamás. Sería un error esperar a tener esos datos para actuar y el mismo Lomborg se contradice cuando en sus conclusiones afirma que la extinción de especies provocada por el hombre continúa a un ritmo alarmante (Cumbre de Río, 1992) y esto nos obliga a introducir la conservación de las especies en el proceso de la política nacional, aunque luego matiza que una pérdida del 0,7% cada 50 años no es una catástrofe, sino un problema. Lo triste es que ese 0,7% no coincide con el 38% de la UICN.

• Capítulo 24: Al calentamiento global dedica un largo capítulo pero intentaremos ser breves. Lomborg reconoce que la concentración de CO2 ha aumentado un 31% desde la época preindustrial pero afirma que aunque no cabe duda de que en el último siglo las temperaturas han sido más altas que en siglos anteriores, no se puede tomar como indicador de un abrumador calentamiento global, negando así totalmente las evidencias del cuarto informe del IPCC que data del 2007, posterior al libro de Lomborg, aunque del tercer informe del IPCC dice que utiliza un modelo simple y que sobreestima sistemáticamente el calentamiento que él lo situa en el rango 1,2-4,8ºC, pero que el cuarto informe del IPCC lo precisa con datos más actuales en 1,9-4,6ºC. Por citar algunas de las afirmaciones más sorprendentes, Lomborg dice que parece razonable pensar que los países ricos (y a finales de este siglo prácticamente todos los países) protegerán a sus ciudadanos a un precio tan bajo que en realidad nadie estará expuesto a las inundaciones marinas anuales por la elevación del nivel del mar. Más optimismo aún desborda al decir que el problema se solucionará porque la humanidad ha sido capaz de ir haciendo frente a los problemas que se le han ido presentando y aunque realmente se han resuelto algunos de esos problemas, también es cierto que la humanidad ha sido incapaz de resolverlos sin recurrir a guerras, a esclavitud y a otros medios poco aconsejables. El problema térmico tiene para Lomborg fácil solución y dice literalmente que un mundo más rico será más capaz de proporcionar a más personas el acceso al aire acondicionado, argumento que dudo mucho que tranquilice a gran parte de la población mundial. En general, Lomborg no ve grandes efectos negativos y todo lo resuelve con dinero procedente de que cada vez somos más ricos. Reconoce que los efectos del calentamiento global serán costosos, pero también lo serán los de la reducción de CO2, aunque el coste de reducción de la primera tonelada de carbono es prácticamente nulo y consumidores y autoridades podrían unirse para conseguir grandes ahorros. Argumenta que combatir el calentamiento global puede salir más caro que combatir sus efectos y que sólo se justifica por un exagerado pánico al riesgo, aunque otros prefieren ver ahí un exagerado respeto por la Naturaleza y las siguientes generaciones.

Lomborg aboga por cambios en nuestra estructura energética que convendría llevar a cabo independientemente del asunto del calentamiento global y efectivamente el calentamiento global es sólo un argumento más entre otros muchos (contaminación...). Pero a la vez, Lomborg no ve bien dedicar recursos a ese cambio porque hay infinidad de proyectos que necesitan inversiones sobre todo en el Tercer Mundo y la aplicación del protocolo de Kioto es muy cara, según Lomborg. Pero, por otra parte, no aplicar planes como el protocolo de Kioto no significa que ese dinero vaya a proyectos del Tercer Mundo y ya podría dedicarse a ese fin la mitad del presupuesto militar, por ejemplo. Para Lomborg el IPCC dice que necesitamos cambiar nuestro estilo de vida personal y apartarnos del consumismo, adoctrinados por los medios de comunicación y cita un estudio que afirma que el consumo se ha duplicado en Estados Unidos desde 1957, pero su nivel de felicidad ha descendido. Como conclusión, Lomborg apoya una tímida lucha contra el calentamiento global que nos permita ayudar también a los países en desarrollo.

• Capítulo 25: A modo de conclusión en este capítulo se expone que los principales problemas siguen siendo el hambre y la pobreza y que cuando somos suficientemente ricos podemos empezar a pensar y a preocuparnos por los problemas del medio ambiente. Esto último es una verdad a medias, porque es evidente que si hay hambre, no puede preocupar mucho el medio ambiente, pero hay sociedades que viven de forma respetuosa con el medio ambiente sin aspirar a ser ricos. La cuestión clave es qué es lo que se entiende por suficientemente ricos y mientras eso no esté definido y se interprete libremente, dicha afirmación es vana. Ya hemos dicho antes como Lomborg arremete y critica duramente al IPCC y, en este capítulo también lo hace contra el exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore y su libro Earth in the Balance: Ecology and the Human Spirit (1992). Seguro que Lomborg se quedaría de piedra al conocer que el IPCC con su IV informe, y Al Gore con su película documental "Una Verdad Incómoda" (2006) consiguieron juntos el Premio Nobel de la Paz 2007, por su difusión del problema del cambio climático.
Respecto a los OMG (Organismos Manipulados Genéticamente) o alimentos transgénicos, Lomborg expone el aumento en la producción en países como Estados Unidos, Argentina, Canadá y China (en ese orden) de cultivos de soja, maíz, algodón y canola. Se afirma que las posibilidades son enormes, pero también lo son sus problemas potenciales. Lomborg no ignora que la causa fundamental del hambre es la pobreza pero dice que probablemente los OMG puedan contribuir al suministro de comida. Por supuesto que sí, pero eso no implica que esa comida llegue a los que más la necesitan porque los alimentos fluyen en la dirección de la demanda, no de las necesidades nutricionales. De hecho, cuando en los países ricos hay una buena producción agraria no es raro que destruyan parte de la producción para mantener los precios. En la UE la población es más reacia a los OMG que en EE.UU. por sus implicaciones en la salud y en el medio ambiente las cuales pueden leerse en este eco-artículo (accesible desde www.resumelibros.tk). Lomborg parece creer en otro complot contra los OMG, pero no aclara qué intereses tienen los contrarios a los OMG, mientras que los intereses de los que son favorables son evidentes, pues se trata principalmente de empresas biotecnológicas que están ganando mucho dinero vendiendo sus semillas y sus pesticidas. Lomborg incluye algunos ejemplos controvertidos, como el de las patatas transgénicas tóxicas, y aunque parece que le cuesta reconocerlo, al final concluye que no podemos estar seguros, lo cual es, para muchos, un argumento suficiente para no exponerse a riesgos innecesarios porque, realmente no necesitamos mejorar las patatas ni otros alimentos que ya han demostrado durante miles de años que son ya suficientemente buenos. Comenta el ejemplo de que las mariposas monarcas mueren al atravesar campos de maíz transgénico, al cual se le ha modificado para que produzcan la toxina Bt. Lomborg afirma que no es el maíz OMG el culpable de la muerte de las mariposas, sino la toxina Bt, pero parece olvidar que dicha toxina no es natural en el maíz tradicional.

Lomborg dice que no sabemos cuáles son las consecuencias del uso de genes procedentes de organismos no alimenticios, pero lo mismo ocurre de genes procedentes de organismos alimenticios, porque los genes tienen influencias compartidas y no se fácil aislar los efectos de cierto gen y mucho menos a largo plazo. De hecho, el propio Lomborg añade que tendremos que realizar estudios de alergias a estos organismos, pero como ignoramos qué es lo que estamos buscando, nunca estaremos absolutamente seguros de saberlo todo, por lo que los GM pueden suponer un riesgo por la incorporación de nuevos alérgenos, aunque, olvidando su escepticismo dice que la tecnología se ha comprometido a eliminar muchos de los alérgenos más habituales. También ve otros riesgos en los OMG, como la resistencia a antibióticos o el riesgo de malas hierbas resistentes a los pesticidas, pero los califica como riesgos poco probables. Según Lomborg la FDA ha declarado que los casos nuevos de alergias pueden proceder tanto de alimentos GM como de los tradicionales, una evidencia que no necesita grandes demostraciones. El problema es que si alguien es alérgico a un producto natural aprenderá a no consumirlo, pero si alguien es alérgico a un transgénico, será imposible para el consumidor descubrir si lo que come es o no transgénico. Además de que esa sensibilidad alérgica es inducida artificialmente, lo cual es, sin duda, más grave y está ocurriendo que campos agrícolas tradicionales están siendo contaminados por polen de los campos transgénicos, ya que el polen no entiende de fronteras.

Finalmente, Lomborg concluye que las ventajas aportadas por los alimentos GM (...) superan con mucho a los riesgos que suponen pero el principal problema es que ignoramos tales riesgos a medio y largo plazo y su afirmación supone una contradicción con otra afirmación hecha dos párrafos antes: Solo cuando dispongamos de toda la información podremos valorar los riesgos y los beneficios a la hora de tomar las decisiones más acertadas.

Lomborg se centra en maravillarse de los logros de nuestra civilización: aumento de la esperanza de vida, disminución de la mortalidad infantil y del analfabetismo, disponemos de más alimentos y de acceso a más comodidades, desde agua potable a teléfonos, ordenadores y automóviles. Y eso son verdades que nadie cuestiona. Pero además de eso, parece evidente que Carl Sagan tenía razón cuando afirmaba que "nuestra tecnología se ha hecho tan potente que estamos convirtiéndonos en un peligro para nosotros mismos". Pero luego, Lomborg sigue afirmando, sin evaluar la atmósfera globalmente, que hemos reducido la contaminación atmosférica en las ciudades del mundo desarrollado y tenemos motivos para pensar que también lo conseguiremos en los países en desarrollo. Dice que nuestros ríos están cada vez más limpios, pero ignoro de qué ríos habla y desde cuando están más limpios. Los datos indican que ahora los ríos están más sucios que hace sólo 50 años.

A pesar de su optimismo, Lomborg dice que las cosas no van suficientemente bien y apoya la donación del 0,7% del PIB para ayuda a países pobres, que hasta ahora sólo cumplen Dinamarca, Noruega, Holanda y Suecia y dejar de subvencionar en los países ricos sectores como la industria textil o la agricultura para que los países pobres puedan competir en condiciones más igualitarias. Pero también propone que se gaste menos dinero en defender el medio ambiente y más en los hospitales, las guarderías, etc., pero resulta curioso que no pida que se reduzcan también las inversiones en defensa, en armas o en carreteras e infraestructuras que dañan el medio ambiente y son causa de muerte directa de muchas vidas. A Lomborg se le escapa que en muchos casos para defender el medio ambiente lo que hay que hacer es gastar MENOS dinero (en carreteras, puertos y aeropuertos...). Buscando argumentos para demostrar que no merece la pena gastar dinero en la protección del medio ambiente compara el coste medio por año de vida salvado en distintas inversiones, y efectivamente invertir en medio ambiente no es la forma más eficiente de salvar vidas humanas, pero es evidente que el objetivo de proteger la naturaleza no es sólo para salvar vidas humanas, sino salvar ecosistemas, mejorar nuestro medio ambiente para mejorar también en salud, además de otras ventajas a largo plazo. Lomborg afirma que a todos nos preocupa el medio ambiente, pero parece ignorar que no nos preocupa a todos de la misma forma. Lomborg cree que existe un complot entre grupos ecologistas y medios de comunicación que utilizan los resultados científicos de forma selectiva para confirmar nuestros temores ambientales y, según él, eso nos impide razonar correctamente. Sin embargo, Lomborg no mete en el complot a políticos ni a científicos, algunos de los cuales son tan importantes como Stephen Hawking que, en Septiembre de 2008 decía que "el futuro del hombre está en el espacio, ya que va a ser muy difícil, a estas alturas, evitar un desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años".

Como conclusión final, podemos extraer que Lomborg quiere demostrar que no hay ninguna catástrofe ecológica esperándonos a la vuelta de la esquina, a pesar de los muchos científicos que opinan lo contrario y de que ya estamos viendo algunos desastres, como hemos indicado en las líneas precedentes. Lomborg también alude al principio de precaución pero él asume que siempre se asumen riesgos, pero debemos (si es posible) dar libertad a todos (incluso los no nacidos) de asumir los riesgos que decidan. Lomborg simplifica diciendo que somos más ricos porque hemos establecido una exitosa economía de mercado, pero el citado De Jouvenel le matizaría que también se debe a que "estamos explotando el mundo" pues ¿de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos?. Pero para Lomborg, los problemas derivados de la contaminación no son motivo suficiente para creer que el crecimiento económico esté destruyendo el planeta. Y es que no es sólo el crecimiento económico, sino el tipo de crecimiento el que está arruinando el planeta poco a poco, y por lo que Arcadi Oliveres pedía una economía más justa.

El mismo Lomborg, en el prólogo a la edición española, resume diciendo que reconoce que existe una pérdida de bosques tropicales, que sigue habiendo millones de personas que mueren de hambre, que la desaparición de especies camina a una velocidad mil veces mayor que la de la naturaleza, y que el calentamiento global es una realidad y un reto para la humanidad, pero que hay problemas peores y hay que afrontarlos por orden de prioridad. Aunque esos problemas no fueran graves, si hay dinero para gastar en la destrucción del medio ambiente también tiene que haberlo para su protección. Si se gastan miles de millones en armamento, también puede haber dinero para la naturaleza. Aunque eso no sea una prioridad para Lomborg, sí lo es para miles de científicos y la ONU ha alertado en muchos documentos de los graves problemas ambientales. Lo más curioso es que para defender el medio ambiente muchas veces no hay que invertir dinero en su defensa, sino dejar de invertirlo en tareas que dañan el medio. En muchos casos defender el medio ambiente es barato, ahorra dinero en efectivo, ahorra enfermedades y gastos sanitarios y nos permite sacar fondos para otros problemas. Todo esto nos muestra que Lomborg cae en muchas contradicciones y aunque algunas de sus afirmaciones son incuestionables, deja de lado aspectos clave que preocupan a mucha gente aunque para él tengan poco interés.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Libro Genial sobre los problemas de la humanidad

Para los que No Creen en el Cambio Climático

Este breve artículo fue publicado como apéndice del libro "Salvemos nuestro planeta" (2008). Nos dice que el Cambio Climático es algo real y que tenemos la obligación de actuar, pero también nos presenta argumentos por los algunos piensan que el Cambio Climático es falso. La conclusión es que, no importa si el cambio climático es cierto o no, no importa si sus causas son por la mano del hombre o no, pues es innegable que estamos devorando el planeta a un ritmo insostenible: Contaminamos el aire, los ríos y los mares, reducimos los bosques y las especies, extraemos los recursos a la tierra sin importar los daños a los demás animales, ni siquiera a los demás humanos, aspiramos a tener más cosas en nuestra casa sin preguntarnos de donde vienen esos materiales... Por todo esto, hay muchas cosas que podemos hacer, desde hacernos voluntarios hasta difundir La Cadena Verde, www.cadenaverde.tk, que también aparece en otro apéndice del mencionado libro, el cual es una obra corta y barata de conocer los problemas a los que nos enfrentamos HOY (¡ah! el libro sólo se vende por internet, en papel o, para ahorrar papel, en PDF).

Dos mil quinientos científicos contratados por la ONU están de acuerdo en que el Cambio Climático es real, y así lo refleja el IV informe el IPCC. Ellos y el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, recibieron el Nobel de la Paz 2007 por su contribución a divulgar la problemática del cambio climático. ¿No son demasiados científicos como para ponerse todos de acuerdo en algo? ¿Puede la ciencia equivocarse? Por supuesto que sí. Hay quien afirma que no son todos científicos, o no son realmente expertos en climatología. Entonces… ¿puede el cambio climático ser falso? Sí. Es imposible predecir con precisión el clima futuro. Lo único que sabemos es un montón de datos que nos lleva a predecir tendencias.

Podemos encontrar científicos que nieguen el cambio climático, pero son cada vez más raros, porque el cambio climático puede notarlo cualquier persona de cierta edad. Mi padre me contaba que en su pueblo natal, en la vega de Granada (España), todos los inviernos los tejados se llenaban de estalactitas de hielo. Ahora eso es muy raro verlo. Pero hay muchas más evidencias: Las plantas florecen antes, muchas aves migratorias ya no se van de España para pasar el invierno, se ven especies propias de unas latitudes en zonas muy al norte de su hábitat habitual… El cambio se hace tan rápido que ignoramos qué especies se podrán adaptar y cuáles desaparecerán con el cambio. Especies que no habían competido, tendrán que competir ahora y no sabemos qué pasará finalmente.

Algunos documentales y artículos que pretenden negar el cambio climático, divagan entre esa negación, y la negación de que la causa sea el exceso de dióxido de carbono por culpa del hombre. Algunos afirman que las causas del cambio climático son otras, tales como la actividad solar y las manchas solares, o ciclos propios que efectivamente ha habido a lo largo de la historia. Algunos culpan a los ecologistas de querer detener el progreso en los países pobres, o a Margaret Thatcher, ex primera ministra británica, de orquestar el bulo del cambio climático para fomentar la industria nuclear.

Si suponemos que el cambio climático no es real, o bien que la causa no es la quema excesiva de energías fósiles, entonces… ¿Qué hay que cambiar? Posiblemente poco, aunque habría que responder a ciertas preguntas, como: ¿Qué intereses tienen los ecologistas, la ONU y el comité de los premios Nobel en engañar a la humanidad? ¿No es la industria petrolera la que más gana con el negocio del petróleo? (algunos culpan a estas empresas de estar detrás de campañas para desprestigiar el cambio climático).

Evidentemente, nos manipulan por todos los sitios (los políticos los primeros), pero también las empresas, la publicidad… Hay que tenerlo en cuenta siempre, pero tal vez, aún si fuera realmente falso el cambio climático, es una estupenda excusa para luchar contra muchas cosas que son reales: Contaminación en todas las grandes ciudades, contaminación en todos los grandes ríos, contaminación en los mares, pérdida de especies o reducción drástica de sus poblaciones, lluvia ácida... ¿acaso eso también es falso?

El CO2 es un gas inocuo, lo tenemos en nuestros pulmones, y el metano, lo tenemos en nuestro intestino... pero ambos gases provocan (afortunadamente) el efecto invernadero. El problema no es que haya ese tipo de gases, sino la enorme cantidad de esos gases respecto al pasado. Pero además, el estilo de vida de los países ricos provoca otros gases cancerígenos. Por esto, si suponemos que el CO2 no causa cambio climático, ¿no debemos seguir intentando que nuestras ciudades no tengan tanto humo? (no es sólo CO2 lo que vomitan los coches, sino óxidos de nitrógeno, de azufre... con efectos nocivos sobre la salud y el medio ambiente). ¿Acaso la lluvia ácida también hay que negarla?

El problema del cambio climático es tan serio que no podemos permitirnos fallar. Aunque hubiera un 50% de posibilidades de que fuera falso, tenemos que actuar, porque los riesgos son muy graves. Pero si eso no te convence, olvídate del cambio climático, y piensa en reducir la contaminación del aire que respiras, del agua que bebes, de los alimentos que comes... ¿por qué el cáncer crece en los países industrializados?

Algunos tendenciosos afirman que la pobreza de ciertos países (de África, por ejemplo) se debe a que los impulsores de la idea del cambio climático les impiden usar su petróleo, por no ser una energía renovable. La pobreza en África NO se debe a que los africanos quieren usar energías renovables (eso es evidente). En parte al menos, su energía fósil, su petróleo, se vende a los países ricos, que lo pagan muy bien, mejor que los habitantes de donde se extrae. La corrupción hace que el dinero vaya a manos de los gobiernos, y no redunde en beneficios del pueblo. Esa corrupción no parece importar mucho a los compradores. Ningún comprador de petróleo exige justicia elemental o el cumplimiento de los Derechos Humanos en el país exportador de petróleo.

Ken Saro-Wiwa fue un escritor y un ecologista de Nigeria que fue ejecutado en 1995 junto con otros ocho líderes Ogoni, por el Gobierno de Nigeria, tras la condena a muerte dictada por un tribunal militar. Su culpa fue haber denunciado la destrucción de las tierras de los Ogoni por las actividades petroleras de la compañía Shell en el delta del Níger. GreenPeace, Amnistia Internacional y otras organizaciones en defensa de los Ogoni no pudieron evitar la masacre.

La empresa sigue explotando y contaminando impunemente las tierras de los Ogoni.

Algunos estudios demuestran que la agricultura ecológica es otra forma de luchar contra el cambio climático, y los ecologistas están proclamando cada vez con más fuerza que se reduzca el consumo de carne. No es cuestión sólo de evitar el cambio climático, sino de reducir la contaminación por pesticidas y abonos químicos y su transporte, reducir el consumo de tierra, agua, energía… en definitiva, de reducir nuestra "huella ecológica" en nuestro fugaz paso por este planeta, y hasta de reducir el sufrimiento y sacrificio de los animales (son interesantes las conclusiones al respecto de Peter Singer, en su obra "Ética Práctica", en la que, aparte del sufrimiento animal, estudia también el sufrimiento humano, la inmigración, la pobreza y riqueza absolutas, el medio ambiente y el porqué actuar éticamente). El concepto de "huella ecológica" es muy importante para medir la sostenibilidad de nuestra forma de vida. Puedes calcular tu propia huella ecológica en multitud de webs de Internet, en sólo dos minutos y aprender, si quieres, cómo reducir nuestro impacto negativo con acciones tan simples como reducir nuestro consumo de carne y pescado:

Pero más allá de lo que podemos nosotros hacer directamente (lea, relea y difunda La Cadena Verde, www.cadenaverde.tk), también hay cosas que debemos exigir que se cumplan. Muchas veces hay leyes ambientales que no se cumplen. Tenemos que exigir a los gobiernos, políticos y fuerzas del orden que cumplan y hagan cumplir las leyes y, aparte de toda ley, toda persona, incluyendo los que nacerán los próximos años, tiene derecho a un medio ambiente saludable.

Resumiendo, aún si la causa del cambio climático no fuera el CO2, es muy positivo dejar de quemar petróleo, porque quemar petróleo tiene muchas consecuencias negativas, y el petróleo sirve para otras cosas. ¿O acaso aún no vemos que nos estamos cargando el planeta?: Salvemos nuestro planeta.

Referencias bibliográficas o electrónicas.



Referencias Bibliográficas o Electrónicas

  1. Desarrollo Sostenible y Ecología, en general:
  2. Urbanismo, construcción y desarrollismo:
  3. Organismos oficiales o gubernamentales:
  4. Vegetarianismo y dieta:
  5. Agricultura y ganadería ecológicas:
  6. Sobre huertos urbanos, en tu casa, vivas donde vivas:
  7. Webs ecologistas:
  8. Organizaciones de ayuda al desarrollo:
  9. El agua:
  10. Conservación de hábitats y especies:
  11. Ciclismo:
  12. Los árboles, los bosques y las plantas:
  13. Ética y consumo responsable:
  14. Los animales y sus derechos:
  15. Alimentos transgénicos, OMG, y biotecnología:
  16. Sobre salud y tabaquismo:
  17. Sobre espiritualidad, pensamiento y globalización:
  18. Otras fuentes consultadas:
Libro sobre Tecnología, Economía y Filosofía para la sostenibilidad de Nuestro Modo de Vida
Libro más actual sobre ecología y globalización:

Salvemos Nuestro Planeta

Puede adquirirlo en papel o en fichero en Lulu.com.

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